sábado, 20 de septiembre de 2014

BLANK GENERATION

Justo huyendo de las Alemanias, y antes de arrancar con su periodo como -frustrado- director de cine de terror, Ulli Lommel vivó un escueto sueño: Formar parte de la bohemia artística de Nueva York a finales de los 70, de la mano nada menos que de Andy Warhol. Rodó dos películas, back-to-back, de rollo "auteur" y con el famoso artista ¿albino? colaborando en escuetas intervenciones actoriles. La primera se tituló "Cocaine Cowboys" y para la banda sonora pudo contar con las canciones de "Richard Hell & The Voidoids", el legendario cantante/combo del punk original (el forjado en la Gran Manzana antes de que los Ingleses lo mangaran y se lo cargaran) de fascinante carrera (Músico, escritor, cineasta superochero y actor en cosas raras. No olvidemos que fue uno de los protagonistas del bizarro "Geek Maggot Bingo", obra del simpático/patético poseur/looser profesional Nick Zedd). Tanto le gustó su música a Lommel que pal siguiente proyecto decidió contar con él en tareas protagónicas. De hecho, lo tituló exactamente igual que uno de sus discos más míticos -así como una de sus canciones más emblemáticas-, "Blank Generation" (no confundir con el documental de Amos Poe, "The Blank Generation", a pesar de las evidentes e indiscutibles conexiones).
Richard Hell interpreta a un aspirante a estrella del (punk) rock llamado Billy. Un día, justo cuando se le presenta la oportunidad de despegar, conoce a una periodista francesa que le entrevista y termina perdidamente enamorado de ella. Lo que sigue es la crónica de una historia de "amor fou" en la que se aman, se gritan, se separan, se juntan, etc, etc. Billy, que es un calzonazos, abandona su carrera musical por ella, y vende todos los derechos de sus canciones. Pero entonces la gabacha, que tiene exabruptos imprevisibles, absurdos y exagerados, le manda al carajo y va al encuentro de... su otro novio, un acaudalado productor televisivo -interpretado por el mismo Ulli- obsesionado en entrevistar a -cómo no- Andy Warhol. Así las cosas, Billy retoma sus tareas musicales a pesar de lo mucho que le cuesta canturrear frente a una audiencia pasiva que no se toma la molestia de prestar atención a sus letras. Justo ahí, la francesita vuelve... pero se marcha de nuevo. Luego deja al productor germano para regresar con Billy, pero no del todo. Y entre esto y aquello, llegamos al "Fin". La verdad es que viéndola se te quitan las ganas de echarte novia (aunque al final ella paga por sus desplantes, lo que me parece muy bien y muy justo -y muy poco verosímil-).
Según leí, Richard Hell tiene un concepto muy negativo de "Blank Generation" y, especialmente, de su director, al que califica de "forma de vida rastrera". Alaba la fotografía -con razón- pero echa pestes del resto, y confiesa que si durante todo el metraje le vemos ausente y con cara de bobo, es porque decidió actuar así aposta. Pero a mí la peli no me ha parecido tan terrible, quizás porque esperaba un tocho acojonante y no lo es. Tengan en cuenta que la consumí justo al terminar un film previo que me decepcionó, que era muy tarde y que la vi en versión original con subtítulos en francés... y aún así, no tiré de avance rápido, no me cogió sueño, no me tembló la pierna y no me aburrí demasiado. Algo querrá decir todo eso, ¿no?.
Supongo que contribuyó al disfrute toda la parte dedicada a Richard Hell (que sale tocando varias veces. A lo largo de la banda sonora se escuchan como cuatro canciones suyas, tres de ellas se repiten hasta la saciedad) y a la escena del punk neoyorquino. Aparece el legendario "CBGB" que vemos desde dentro, desde fuera y desde atrás. (Por lo visto) aparece toda una leyenda del cine underground de los contornos como Eric Mitchell (y probablemente también asomen el careto más integrantes del mundillo, solo que no los reconozco). También tenemos a los "Voidoids" al completo, Robert Quine, Ivan Julian y Mark Bell/Marky Ramone. Y hay unos pocos punks que rajan de la escena británica ("Hablan de política en sus canciones", "Eso es una gilipollez"). Estamos en 1980, el punk neoyorquino lleva tiempo agonizando y en Inglaterra el boom del 77 ya ha dado paso a la época de las crestas y el imperdible con regusto "cartoon". A quien le mole todo eso, y ver el oscuro, sórdido pero extrañamente bonito Nueva York de la época, gozará.
Resulta gracioso que Andy Warhol aparezca en los créditos iniciales como el tercer actor de la película, cuando en realidad únicamente se marca un cameo de 10 minutos muy forzado, algo que no deja de formar parte de la mentalidad "exploitation" que Ulli Lommel desarrollaría no mucho más tarde. Merece destacarse también, como fricada, la notoria atención que se presta al formato vídeo, por entonces aún en pañales. La francesita se pasa toda la peli con un armatoste grabando todo lo que puede, y en lugar de dejarle a Richard Hell una nota para decirle que le abandona, le deja una cinta enorme -y de paso el equipo necesario para visionarla-. Otro momento curioso lo tenemos cuando esta misma pava sufre un escueto flashback, de esos que tienes antes de caer desde una azotea y toda tu vida pasa por delante de tus bonitos ojos, solo que en este caso se trata de escenas del mismo film visionado pero re-grabados de un televisor sin disimulo alguno. Me encanta. Y no olvidemos el asssurdo y regocijante momento en que Hell y la muchacha van en coche y discuten si ir a la playa o volver a la ciudad, al final ella se harta, estalla de modo muy desmedido, le roba el coche a él y se pira. Puro arte. ¡Ah! y que en los diálogos no falte un par de menciones a Jean-Luc Gordard, claro, de quien -muy probablemente- Lommel tomó buena nota para hacer su película.
Al reparto mencionado cabe añadir a la guapa pero sosa Carole Bouquet (que, justo tras la peli reseñada, saldría en "Solo para sus ojos", la de James Bond) e, inevitablemente, Suzanna Love, ex-mujer de Lommel, interpretando a una punkita con aspiraciones cinéfilas que rueda un largometraje con una cámara de Super 8 y se obsesiona luego en pasar lo filmado a 35mm. El mismo Ulli le dice que no lo haga, que eso podría acarrearle éxito y fama, lo que perjudicaría a su integridad. Un discurso parecido le hace la Bouquet a Hell con respecto a su música. No deja de ser divertido que Lommel andara tan obsesionado con la "integridad artística" viendo los derroteros por los que tiró su carrera justo después (si no lo digo reviento: Su nuevo film no es otra cosa que un regreso a los documentales "shock" de los 70, sobre el lado más bizarro de las Américas, se titula muy adecuadamente "Mondo Americana". Que le den un Oscar!!!).
Podría decir aquello de que "Blank Generation" es más interesante como documento histórico que como película... y algo de eso hay, pero la verdad es que como lo segundo se puede aguantá y está entre lo mejor de su señor director (lo que tampoco es muy difícil).

Gracias a Pere Koniec por el préstamo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

EL CLON DE HITLER

Otro “Video home” de Christian González esta vez del todo descojonable por la descabellada propuesta que se le ha ocurrido a nuestro Mejicano favorito.
“El clon de Hitler”, parte de la base de que, durante la segunda guerra mundial, los nazis experimentaron con fetos humanos en busca de la inmortalidad del Führer, creando clones que esparcirían por todo el mundo. Así, que en algún lugar de México, uno de estos clones, es posible que haya nacido.  Así, nos vamos a un barrio conflictivo y veremos a un ya crecidito clon de Hitler, que se hace llamar Hitler, y que con su grupo de secuaces controla todo el sector de la droga por esos barrios de dios. Este Hitler se dedica a hacer el mal por ahí, mientras su esposa no cesa de denunciarle e intentar apartar a la hija de ambos de su lado.
La verdad es que se trata de una más de tantas películas “Video Home” de pandilleros al estilo de “La banda de los Panchitos” o “Drogadictos quemando chiva”. Lo único que en esta han tenido, con fines meramente comerciales, la gracia de inventarse esa trama sobre los clones de Hitler, y convertir al protagonista, un actor llamado “Iván el Ruso” en uno de esos clones. No se parece en nada. Se trata de un joven con melena rubia, repeinada hacia atrás, al que han vestido de cuero y le han colocado un par de Svásticas en la ropa ¡Que están mal hechas! ¡Están al revés! Y al que le ha colocado un bigotillo de Hitler ¡Pintado con betún!
Si el aspecto de nuestro protagonista fuera el de un negrata americano, la película sería exactamente igual, ya que es de rollo pandillero, no de rollo skin ni de temática nazi (algo común en las películas de cabezas rapadas Mexicanos. De muestra “Cabezas rapadas”, también de Christian González).
Por si esto fuera poco risible, a este clon de Hitler, le asignan una mujer y una hija. Pongamos que este muchacho tiene 24 años. Pues su mujer tendrá unos 45, y su hija unos 22. Y no se crean que se les caen los anillos con estas diferencias de edad… Todo esto sería lo más risible de la película, junto con el resto de absurdos esbirros traficantes que van con Hitler, porque por lo demás, se trata de una película densa y tediosa a más no poder, en la que se filma mucho paseito para rellenar, mucho tempo muerto y mucho diálogo. Y a rasgos generales, no pasa nada en la película. Así que, si, es malísima.
Sin embargo hay un par de aspectos que me han gustado mucho; mientras que hay escenas de interiores protagonizadas por los policías que quieren dar caza a Hitler, que se las ve del todo guionizadas y ensayadas, todas las escenas de exteriores son guerrilleras. Es decir, que se ponen a actuar con la gente de la calle delante mirando a cámara y con total impunidad. Impagable como la gente de la calle se queda anonadada mirando al muchacho vestido de Nazi, que con el brazo en alto grita ¡Aquí llegó Hitler! Por no hablar, de que, todos los diálogos filmados en exteriores son improvisados, en el mercado, la callejuela… allá donde pasen, y no solo se nota muchísimo, sino que muchas son las veces, a los actores les entra la risa, miran a cámara, y después continúan actuando porque el señor director no ha dado la voz de corten. ¡Y lo dejan en el montaje final! Pues por todo eso, y por ser una locura más del señor González, la película resulta fascinante, porque por lo demás, es un puto coñazo.
Pero está bien esa filosofía. Lo que importa en los “Vídeo home” es elegir un tema llamativo para el público Mexicano, rodarlo a toda prisa, y si hay tomas falsas… pues se dejan ¿Qué mas da? Total, la cinematografía Mexicana se sustenta gracias a estas mierdas, no a los estrenos de cine que cuestan mucho, y no dejan ni la mitad de beneficios que estas cosas.
Esta también está rodada en 16 mm. Como todo lo que hace este hombre, mejor o peor, siempre es muy curioso.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL GRAN LÍO EN LA UNIVERSIDAD

Estrenada directamente en vídeo en  nuestro país, es una época en la que las “Teen Movies” estaban en auge, “El gran lío en la universidad”, título del todo estúpido si tenemos en cuenta que el original es “Joy of Sex” es una de las películas de adolescentes ochenteras más flojas de cuantas existen.
Cuenta diversas historias cruzadas con los jóvenes vírgenes de un campus, y sus odiseas por perder la virginidad como tema central. Así, nos encontramos con un joven frustrado porque a sus 17 años parece que nunca va a perder la virginidad mientras que sus compañeros ya los hay, incluso, reincidentes, tenemos a una jovencita hipocondríaca que cree que le quedan pocos meses de vida, por lo que se convierte en una chica fácil para perder su virginidad lo antes posible. Sin éxito, porque al ser su padre el entrenador, ha prometido a los varones, que como alguno le ponga las manos encimas a su hija, le cortará los huevos y se los comerá para cenar. Por otro lado tenemos a una policía de estupefacientes de 30 años en misión especial, que acaba enamorada del joven frustrado de 17 años que no folla, o un joven de intercambio que al estar pegado todo el día al  que le acoge en su casa, impide que este llegue a tener una cita en condiciones con una jovencita.
Dejándose ver, el problema de esta película radica en que, por un lado, y teniendo la perdida de la virginidad como tema central, esta película resulta rematadamente blanca, Mucho adolescente salido, pero aquí no vemos ni una sola teta.
Por otro lado, le falta gamberrismo. Y no lo digo porque sí, sino porque todos los personajes se nutren de los tópicos de las “Teen Movies”, así tenemos al hindú que no se adapta, al “nerd” que quiere ser aceptado, al chico guapo, al cachas descerebrado y al normalito, ni feo, ni guapo, que ha de soportar todo el peso de la película… pero ni hay una sola novatada, ni una sola broma pesada, ni chistes de pedos, ni machismo de ningún tipo…. Es más todo transcurre con cierta armonía. Lo que es un absoluto latazo. No poder ver a todos estos estereotipos actuar entre si como sus roles piden, desde luego, es lo peor de la película.
Podíamos decir que esta película está en las antípodas de clásicos “Teen”, como puedan ser “King Frat” (mi favorita) o “La Revancha de los novatos” o cosas más edulcoradas como por ejemplo “Movida en la universidad”.
Claro, que todo esto tendrá más razón de ser, cuando les diga que la ausencia de “cafrerío”, quizás es debido a que esta película la dirige una mujer, Martha Coolidge (curioso que en dentro de su apellido se encuentre el mío). Y ya se sabe, estas son más sensibles a rasgos generales. Por eso mismo en “American Psycho”, no sale la escena de la rata, que es la que dio fama a la novela. En fin.
No obstante a la señora ya le tiraba el tema. Lo avalan películas como “La chica del valle” con un jovencísimo Nicolas Cage, o su pequeño éxito “Teen”, “Escuela de genios”, con Val Kilmer a la cabeza. También es la responsable de alguna de las películas de Walter Matthaw y Jack Lemmon, ya de vejestorios como “Por Rumbas y a lo loco” (manda cojones el título español) y unos cuantos títulos más de estudio, todos blanquísimos, para luego pasar a acomodarse en la televisión.
En el reparto tenemos rostros desconocidos que no nos importan, y papelitos para un Ernie Hudson pre-Cazafantasmas, Collin Camp (“La conquista del planeta de los simios”, “Loca academia de policía II” o  D.A.R.Y.L”), Christopher Lloyd o Robert Prescot, habitual del género en los ochenta que debutó con esa joya que es “Despedida de Soltero”, repitió en “Escuela de genios”, estaba de pasada en “Spaceballs, la loca historia de las galaxias”y siguió haciendo papeles secundarios en películas, mientras, al igual que tantos de su generación, se acomodaba en las series de televisión.
Bueno no todo lo mala como para abandonar el visionado a medio camino, pero al contrario que muchas otras del género y la época, absolutamente nada memorable. De hecho, en su momento la vi y ni me acordaba….

martes, 16 de septiembre de 2014

SE ESTRENA "REVENGE OF THE ALLIGATOR LADIES" (QUE SÍ, QUE VA EN SERIO, COPÓN!)

Si son habituales de este súper-blog, estarán ya hasta los cojones de leer y oír hablar de "Al Pereira vs. the alligator ladies", la última película del ya desaparecido Jess Franco (y, por ende, de "A ritmo de Jess"... digan que sí o les meto!). Pero, ¿fue de verdad de la buena esa la última obra del insigne zineasta?... pues sí, pero no. La verdad es que se suponía que tenía que rodar (grabar!) dos largometrajes, back to back. Digamos que el segundo quedó incompleto. ¿Qué tocaba pues, tirarlo?, ¡¡no, por dios!!, ese material era auténtico ORO y se tenía que hacer algo con ello, ¿qué?, pues buscarse otro director que la terminara y la co-firmara con Franquito. Naturalmente no podía ser cualquier mastuerzo, tenía que ser alguien muy metido en el cine del de la perilla... ¿y quién mejor que su eterno actor y colaborador Antonio Mayans, the great, para encargarse de la empresa?.

El resultado se titula, pues eso, "Revenge of the alligator ladies", una especie de comedia demencial y asssurda que cuenta -o eso intenta- una historia sobre Mayans huyendo del rodaje de la nueva película de Jess Franco y delirando mucho con Turcos que lo quieren matar, su nieta que es una golfa, un amorío homosexual y no se cuantas chorradas más. Entre medias, las Alligator Ladies saturadas de efectos enseñando de todo menos el DNI.
¡Puro arte!.

Pero si todo ello les parece ofensivo, más arcadas les dará saber que algunos de los integrantes de este sucio ciber-hueco andamos metidos en ella.
Por ejemplo, el gran Víctor no solo fue co-cámara y co-montador, también sale actuando, haciendo de marinero, básicamente. Tremenda su participación, créanme, y soy objetivo (juas!). Yo mismo intervine en tareas de co-cámara y co-montador, viajando por los rincones más lúgubres de la piel de toro de la mano de Mayanos y el super-producer de todo el pifostio, Xabier Ciruca (ahora que murió Menahem Golan, ya tenemos sustituto) y haciendo cosas tan peligrosas como improvisar una escena en un local gay o grabar de escondidas en toda una iglesia.
Ahí van unas fotos -bien mierdosas- que prueban la ofensa...



Una servidora, Mister Mayans, la actriz Maria Kaltembacher y Don Olid,
con un fondo de lo más paradisíaco...


Otra servidora, manejando el complejo y pesado equipo, grabando a Mayans
preparándose físicamente para el exigente rodaje-je-je....



Más de lo mismo (la Kaltembacher, Mayanos y LLO).


En fin, que la peli es un puto monumento al ultra-TRASH que debe verse y sufrirse para creerse. Si se lo cuentan a sus nietos dentro de unos años, les dirán que tomaban demasiados carajillos.
Para que vean que esto no es una broma pesada, a continuación pueden gozar del horrible poster (y no digo horrible por el maravilloso dibujo del Dr.Chainsaw, sino por el feo diseño)...



Y, cómo no, el estupendo trailer (ahora entenderán por qué todo este rollo)...



¿Que cuando podrán ver esta puta joya?, pues miren, este es el calendario:

26 de septiembre en Artistic Metropol (Madrid)

27 de septiembre en Cinema Maldà (Barcelona)

En ambos casos "Revenge of the alligator ladies" irá acompañada de una versión extendida y redux del interesante documental "Llámale Jess", en el que el agüelo sale hablando, y hablando, y hablando y no se calla nunca.

Y por cierto, este es el primer estreno en salas del sello "Vial of Delicatessens", futuro distribuidor del DVD de la masterpiece. Caziná.

Una auténtica doble sesión de INFARTO... llévense el laxante, que lo merece.
Como es natural, esto es solo el arranque de toda una serie de acontecimientos abominables con respecto a ese par de películas sobre los que les iremos informando puntualmente. Por lo pronto, no se pierdan el próximo podcast... prometemos hablar a fondo de la aventura audiovisual en cuestión.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA MALDICIÓN DEL CUARENTA Y NUEVE

Tal y como va la cosa con el cine, se tiende a reivindicar los ochenta como la era dorada del video club. Sin embargo, con el DVD ya instaurado en nuestros hogares, nadie se acuerda de una segunda era dorara, relativamente reciente. Hoy un video club, es un capricho que se permite alguien cuya economía está saneada, un local casi excéntrico que no le reporta beneficios. Pero recién salido el DVD, los videoclubs fueron, al menos durante unos años, un negocio. Y eso generaba mercado.
Es por eso que a principios de la década pasada, con el nuevo sistema domestico para ver cine, pasó un poco lo que en los años ochenta. Aparecieron de debajo de las piedras montones de pequeñas distribuidoras que traían a los estantes, sus “Direct to vídeo”. De 2000 a 2009, más o menos, salieron al mercado montones de títulos destinados al ámbito del DVD, en su mayoría de terror. Pequeñas ponzoñas que hacían la visita al videoclub, sin duda, más deliciosa. Productoras como la “Nu Image” salen de este segundo boom del vídeo club, al igual que sellos ya desaparecidos como “Luna Nueva” o “Big Time” o… que se yo. Localizar estos DVDs a día de hoy en tiendas de segunda mano o en rastrillos, es un autentico placer para mí, porque bien es cierto que conseguir cualquier joya del VHS ochentero es relativamente fácil en Internet, debido a la nostalgia, el coleccionismo, e incluso, el esnobismo hay cientos de usuarios montando y ripeando esos títulos. En cambio, estos de la década de dos mil, si, se pueden encontrar en la red, pero por norma general, con más dificultad.
Esta introducción viene a cuento por que la película que paso a reseñarles (y la película, quizás, sea lo de menos) pertenece a los años de ese segundo boom, y está concebida como película para ser alquilada en aquellos casi extintos recintos, además de haberla adquirido recientemente y a un precio de risa en un rastrillo.
Se trata de un “Slasher” línea sobre natural –es decir que mantiene la estructura del “Slasher”, pero el asesino, al igual que Freddy Kruegger, no es un señor con máscara, sino un ente sobrenatural-  dirigido por un pequeño artesano de los efectos especiales que en este blog nos cae muy bien y que responde al  nombre de John Carl Buechler, creador de los “Ghoulies” y director de cosas como “Troll”, “Cellar Dweller” o “Viernes 13 Part. VII”, entre otras tantas.
La película en realidad es bastante malilla. Y es que como director, aún con la simpatía que despierta, el señor Buechler anda un poco justo.
Un grupo de parejas se reúnen en  unas desérticas colinas, con el fin de ir a buscar una mina de oro que, según las leyendas locales,  está escondida por esa zona.  Esto hace que despierten a un viejo espíritu del salvaje oeste, un minero que en su momento hizo un pacto con el diablo y que lanzó una maldición en la que, cualquiera que intentara llevarse su oro, sería castigado. Así que aparece para cargárselos de formas variopintas, aunque no por ello originales.
A un nivel global, cuando yo me pongo un “Slasher” videoclubero, se a lo que me expongo. Por eso soy permisivo con ellos. Esto es; todos los putos tópicos, largas y eternas conversaciones, tempos muertos, aburrimiento por doquier, todo ello salvable única y exclusivamente, por las cantidades de sangre que tengan los asesinatos.  Entonces, “La maldición del cuarenta y nueve”, tiene todo eso, pero además, los asesinatos son sosos, el asesino no tiene ningún carisma, ni es aterrador, ni hay excesiva sangre. Además cuesta horrores llegar al final, pero ¡Cojones! Me cae simpático el producto en su mera existencia.
Para rematar el nivel de “malísmo” de la película diré, que la mayoría  de esta transcurre de día (y no paran de hablar) y la ambientación es tan nula, que vemos el rostro del asesino todo el tiempo ¡Por el amor de dios, Jonh Carl, quita un par de foquitos, pídele al director de fotografía que ilumine menos el rostro… que se yo!
Pero, como ya les digo, al tratarse de un “Slasher” videoclubero comprendido en esta época, me cae simpatiquísimo, lo reivindico y me lo zampo entero con una sonrisa en la cara.
En cuanto al reparto, junto a los cuatro protagonistas puestos ahí para que “El del cuarenta y nueve” se los cargue, y esto dota a la película de mayor simpatía si cabe, tenemos un buen puñado de rostros conocidos del cine de género y de serie B americano, haciendo papeles secundarios, pero que son el guiño que Buechler lanza al aficionado que va a alquilar la película. Así, van circulando por la pantalla los rostros de Karen Black ( vista en  “Easy Rider”, “Aeropuerto 75”, “Pesadilla diabólica” o “Invasores de Marte), John Phillip Law ( “El viaje fantástico de Simbád”, “Noche en el tren del terror” o “Thunder III”), el fetiche de RobZombie, Richard Lynch (“Cromwell, rey de los bárbaros”, “Invasión U.S.A.” o “La venganza de los muñecos 2 –Puppet Master III”), Michael Kove (“Karate Kid”, “Rambo” o “Justicia Final”) o, interpretando al viejo minero fantásma, Vernon Wells (“Fortaleza infernal”, “Mad Max 2” o “El Chip prodigioso”). Ahí es nada.
Así que, tanto como recomendarla no, pero si decirles que le echen un vistacillos. John Carl Buechler, del que si me pongo aquí a citar las películas para las que ha hecho maquillajes o efectos especiales no termino nunca, siempre es una garantía de algo… No sabemos si bueno o malo, pero algo, eso seguro.

viernes, 12 de septiembre de 2014

SUPERNOVA

Posiblemente, una de las peores películas de la historia, no ya de nuestro cine, sino del cine mundial, sea esta “Supernova” concebida para conseguir montones de dinero a costa de la explotación fílmica de la conocida cantante Marta Sánchez, pero que supuso un fracaso y la muerte cinematográfica como actriz de la Sánchez, y de su director Juan Miñón.
Miñón, venía como director emergente del “Nuevo cine español”, pero que tras esta basura, solo rodó una película más –si no es esa pobre carrera posterior culpa de esta película, será por lo malo que era- y no se convirtió, afortunadamente, en una figura reconocible del cine español. Ahora, se marcó un gol en aquello del cine exótico. Pero no un gol que concediera la victoria, sino, un pequeño gol que consigue que años después se hable de él.
Para empezar, y aún siendo una película de los noventa, está rodada al estilo de los ochenta, los de Álvaro Sáenz de Heredia y, aunque Miñón decía inspirarse para esta película en el “Metropolis” de Fritz Lang, la verdad es que el resultado es más cercano al “Aquí huele a muerto… pues yo no he sido” del anteriormente citado, que de su supuesta inspiración.
Sin embargo, es una película sin subvenciones y pseudo independiente. En producción lo tenían claro; Le dijeron a Miñón que rodara rápido, gastando poco, pero haciéndolo parecer una súper producción, y así trincar la pasta lo antes posible. A finales de la década anterior, las películas para lucimiento de los “Hombres G”, habían sido un éxito. Marta Sánchez tenía el mismo nivel de popularidad que el conjunto pijo, por lo que la sola existencia de “Supernova”, ya tenía que dejar pingues beneficios. Sin embargo, el público es gilipollas, pero no tanto como los productores creen, y mientras que los “Hombres G” llevaban a millones de espectadores al cine, Marta Sánchez solo congregó 86.000. No creo que fuera culpa de ella, sencillamente, que la película apestaba a podrido desde el momento en que apareció anunciada en los medios. Fue una de las campañas publicitarias más potentes de 1993, pero las perdidas fueron tremendas.
 En una sociedad futurista, el Conde Nado (¡chiste de mierda!) está enamorado de la cantante “Fénix”. Con la ayuda de un retrasado obeso, secuestra a una científica, a la que obligará a fabricar un clon  de la cantante llamado “Supernova”, violento y  agresivo, que la suplantará en los conciertos y en la vida privada, así, el conde, podrá penetrar a “Fénix” y tener descendencia con ella. Pero entre un bombero deficiente y “Supernova” le girarán la tortilla al condenado conde Nado.
Para que se hagan una idea: El conde es Javier Gurruchaga, la científica Chus Lampreave y el bombero deficiente Gabino Diego.
Bien, Gurruchaga está haciendo de si mismo, completamente desatado y dando un recital de sobreactuación que es lo que se espera de él,  lo mismo con Lampreave, pero Gabino Diego, que es sorprendente comprobar como sobrevive dentro del cine español, hace aquí una actuación de vergüenza ajena. Y es que ciertamente, es un muy mal actor al que, en esta ocasión, se la ha dirigido muy por encima, por lo que tenemos aquí una cosa vergonzante. Mejor no hablar de eso que hace delante de la cámara Marta Sánchez, pero ella tiene excusa, ella no es actriz. Para compensar, amigos de las pajas, la Sánchez muestra sus famosas tetas, y es generosa con su anatomía todo el metraje. De hecho en su reciente visionado, he descubierto que Marta Sánchez, conocida por sus tetas, lo que tiene, es un portentoso culazo como pocos he visto yo en la gran pantalla.
Cerrando el “modo pajero”, pasaré a decir que la película es un absoluto despropósito, un claro ejemplo de la dejadez y la desidia más absoluta. A nadie, salvo a la Sánchez, le importaba un bledo esa película. Por eso la dirección es casi inexistente, el montaje es incomprensible, y la historia una chorrada. Cierto que la película es una pieza “Naïf” y con toques “Pulp”, pero eso no es cosa de Juan Miñón, es cosa de la casualidad. El ritmo es una autentica mierda. Cuando la película lleva veinte minutos de metraje, no solo se nos ha presentado mal a los personajes, sino que no sabemos nada de ellos, ni sabemos que es lo que va a pasar… ¡no se entiende un carajo! Luego, ya vemos que el personaje de Gurruchaga  ha creado un clon, y podemos intuir que ocurre y por qué derroteros va la cosa, pero nunca porque se nos explique bien. Luego la cosa va a trompicones con una colección de gags que no hacen ninguna gracia, unos personajes estúpidos y una serie de escenas que no aportan nada. Para colmo de males, una película concebida como lucimiento de una cantante, y tan solo hay un numerito musical, a medias, y no es de ninguna de las canciones famosas de “Olé, Olé” (grupo pop dónde militaba la Sánchez por aquellos años), si no de un a canción horrorosa, en Inglés, y creada en exclusiva para la película, por lo que imagino las caras de decepción de los primeros fans que se acercaran al cine a ver una película llena de vídeo clips de su cantante favorita (que es lo que realmente debía haber sido esta película) y encontrarse con esa mierda de película en la que no se entiende nada y dónde su ídolo –y todos los que aparecen en la película- parece ser retrasada mental.
Ahora, yo se que en los circulos  de cine “trash” de por estas tierras de dios se la reivindica, cosa que entiendo a medias, porque, basándose esa gente en que estas películas son ideales para verlas en parroquia con la finalidad de pitorrearse de ella, la verdad es que “Supernova”, no tiene ni una sola escena en la que el humor, ya sea voluntario o involuntario, nos haga esbozar, siquiera, una sonrisilla. Es una absoluta mierda de las gordas. Ahora, como digo siempre, hasta estas se merecen el visionado y que curioseemos por sus aguas pútridas y pantanosas.
Total, que fue un fracaso que no se esperaban ni el productor, ni el equipo de la película, ni mucho menos Marta Sánchez, que a día de hoy reniega absolutamente de esta película, pero que mientras que la rodaba, decía que “Es una película muy bien hecha y va a ser maravillosa”. Claro, que ver a día de hoy las entrevistas de la Sánchez, dejan en evidencia como anda de luces la artista. De hecho, por lo que fuera, no ha vuelto ha hacer nada para cine.
Iba a decir, que la estética futurista, el diseño de vestuario y demás, es bastante deudor de “Acción Mutante”, pero esta apreciación es errónea porque “Acción Mutante” se estrenó tres semanas después el mismo año, y “Supernova” comenzó su rodaje con anterioridad, lo que me lleva a esta otra apreciación. Tanto “Acción Mutante” como “Supernova” son dos películas de estética asquerosamente postmoderna y “noventera”.
Con todo, como curiosidad que es, hay que echarle un ojete (lo mio fue peor, fui a verla en su momento al cine “Palacio de la Música” en un pase en el que estaba, prácticamente, solo), e insisto en que merece la pena descubrir ese enorme, redondo y carnoso culo que tiene Marta Sánchez.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LORD OF TEARS

A estas alturas, procuro desconfiar bastante cuando se estrena una nueva película de terror, aparentemente surgida de la nada, y la prensa especializada corre a calificarla como "La más terrorífica del año" o se dejan las pestañas para explicarnos el mucho miedito que da. Sin embargo, el fan del cine fantástico que hay en mí, y que ocupa un tanto por ciento muy generoso, en su apasionamiento incontrolado es casi como un niño y, en el fondo, ante noticias como esas se le/me dispara la adrenalina. Sí amigos, todavía logro sentir ilusión por estas movidas, por ver nuevos títulos adscritos al género de mis amores y esperar de ellos lo que más adoro en un horror film: Miedo. Me encanta el gore, no lo duden, pero me encanta más sentir escalofríos (ya que pa eso se inventó este tipo de cine, digo yo). Y ante panoramas como el descrito no puedo evitar acumular moderadas expectativas. Sensación esta que se acrecienta si, encima, el mentado film tiene genuina pinta de ser lo que dicen que es. Y "Lord of Tears" tenía todas las de ganar: producción independiente de origen británico, repleta de imágenes tan bonitas como siniestras y protagonizada por un tipo de mediana edad de aspecto desoladoramente corriente. Sin adolescentes guaperas, chicas rubias con tops bien ceñidos, asesino enmascarado, humor o una insufrible cascada de referencias y guiños post-modernos. Pintaba bien.
Y es que, además, el método promocional que se habían inventado tenía su gracia: Un individuo se disfrazaba del "monstruo" de la película (el "Owl man" u "Hombre Búho", cuyo look recuerda bastante -inevitablemente- al del psycho killer de "Aquarius") y se escondía entre las paredes de viejos caserones a los que solían acudir pazguatos aficionados a la parapsicología en busca de fantasmas. Claro, en plena caminata por las ruinas aparecía el bicho y las potenciales víctimas... pues imagínenselo, echaban la primera papilla por el culo. Reacciones de genuino terror tan graciosas como impactantes. Todo ello grabado con cámaras ocultas y difundido por la red (pueden localizar los vídeos resultantes en youtube). ¿Cómo no iba a tener yo ganas de ver "Lord of Tears"?. Inevitable.
Un pipolo de lo más gris recibe un tétrico caserón como herencia familiar. En una carta post-mortem su madre le dice que no se le ocurra ir, que allí, siendo chaval, se volvió medio loco tras ver varias veces a un supuesto hombre con cabeza de búho rondando por las cercanías. Como era de esperar -o eso, o nos quedamos sin película- el tipo no hace ni puto caso y decide instalarse en el lugar, dispuesto a desentrañar el misterio de lo ocurrido durante su infancia. Le ayudará una vecinita con la que comenzará a surgir el amour.
Lo mejor que podemos decir de "Lord of Tears" es que gasta una fotografía preciosa. De verdad, posee algunas imágenes -sobre todo de orden paisajista- muy muy bonitas. Impresionantes. Además, toda ella es lúgubre y de colores apagados, elementos –sesuponeque- infalibles para parir una atmósfera inquietante. Sin embargo, que el envoltorio de un regalo sea la hoxtia, no garantiza que lo de dentro esté a la altura. Por lo demás, la peli hace aguas... y de qué manera.
Tal vez su punto más flojo sean los actores. Sí, ya, no es algo en lo que me suela fijar, pero es que los dos protagonistas son terriblemente limitados. Muy muy mediocres. Y claro, en una peli de terror cutre y cafre eso no molesta, pero en una con aspiraciones tan altas como aquesta, es algo que no solo canta un huevo, es que duele y se carga todo el conjunto. Ninguno desprende el más mínimo carisma. De hecho, resultan totalmente irritantes (especialmente ella, perfectamente jostiable), hasta el punto de que te molesta verlos en pantalla. No creas ningún vínculo emocional con ellos, una estocada mortal cuando hablamos de escalofríos. El truco para que una peli de miedo lo dé, son los actores. Si estos tienen el suficiente talento como para resultarnos creíbles, cercanos y humanos, cuando comiencen a pasarlo putas, nosotros lo pasaremos putas con ellos. Algo imposible con intérpretes malos. "Lord of Tears" es la prueba fehaciente de tan certera teoría. Resumiendo, no da NI PIZCA de acojone. Ni tan siquiera crea inquietud. Nada, cero.
El otro problema que le veo está en sus notables pretensiones, que son muchas. Su director con cara de retarded, Lawrie Brewster, convencido por su nacionalidad de que vuela más alto que los yankees, su cine feriante y el terror tontuno y efectista, pretende parir una película tan sobria, tan elegante, tan preciosista, tan poética y tan fisna ella que, en fin, termina cargándola, sobresaturándola de mala manera, hasta el punto de resultar empalagosa e inhumana. Siempre habrá el típico idiota -que los hay- que caerá en la trampa, se dejará cegar por los árboles y soltará aquello de "Oh, qué compleja y bonita, cuanta clase, que lejos está del burdo horror adolescente, bla, bla, bla". Nada, ni caso.
Además, y aunque suene raro escrito por mí, su look digital molesta. En serio. Tal vez es que no case con su estética, pero hay algo en esas imágenes tan claras y mortecinas que, en fin, perjudica muchísimo. No sé, quizás por su espíritu gótico y clasicista le hubiesen sentado mejor los 16mm. Y en blanco y negro. Pero así, sumándole las infra-interpretaciones, casi parece una peli amateur que lucha -inútilmente- por aparentar ser algo más (lo que en mi pueblo llamamos un aborrecible "quieroynopuedo").
Hay momentos que rozan el ridículo. Mi favorito es un baile a cámara -más o menos- lenta que se marca la chica por el salón de la casa mientras el chico mira, a base de bonitas piruetas y elegante música orquestal. Es un poco largo pero dices, "Bueno, vale, al menos lo intentan". Termina, nos ofrecen 2 o 3 minutos de trama y lo siguiente que vemos es... casi lo mismo, solo que ahora situado en una piscina y cambiando la música orquestal por una molesta e inadecuada canción tecno-pop. Más cámara lenta, más planos de la chica en plan sensual, etc, etc… y dices, "¡Anda cha!".
No hay cosa más detestable que una película de terror pretenciosa incapaz de estar a la altura. A todo lo narrado hay que sumarle un puñado de molestas visiones/pesadillas -con sus inevitables imágenes aceleradas-, una trama supuestamente compleja pero que al final es más de lo mismo, elementos dramáticos que no funcionan
y una historia de amor altamente risible (material delicadísimo si no lo ejecutas como dios manda, miren "The Room" como ejemplo). El bicho, el "Owl man", poca cosa hace más allá de pasearse por el bosque y soltar parrafadas poéticas y profundas (dicho de otra manera, la campaña arriba mentada resulta del todo engañosa, ya que basa su impacto en el monstruo de marras, como si este tuviera verdadero protagonismo en el film, o fuese el elemento horrorífico que lo arrastra. Falso. Una publicidad que apuesta por el populismo cuando el producto que promociona tiene aspiraciones mucho más elitistas). Y los momentos de supuesto miedo, que se apoyan en mostrarnos el fantasma de una chica, se alargan tanto y tanto (al director le debería encantar la caracterización de la actriz, porque es que le dedica incontables planos caminando hacia cámara poniendo caras raras) que terminan cansando y carecen de toda efectividad.
Resumiendo: Un coñazo tremendo, aburridísimo. Y otra decepción terrible para mi cándida alma. De hecho, cuando llevaba ya una hora de metraje (y cuidao, que la puta dura 100 minutos) comencé a echar de menos a los adolescentes guaperas, las chicas rubias con tops bien ceñidos, al asesino enmascarado, el humor y la insufrible cascada de referencias y guiños post-modernos.
Que vida más dura esta, compañeros.

Gracias a Alejandro por pasármela.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

24 CUADROS DE TERROR

En “Malas pero divertidas”, ya hablé sobre Christian González, director de esto, en la reseña de la crudísima “La mataviejitas: Asesina serial”. Un director que me cae bien, que arremete (como casi cualquier director de género) contra las escuelas de cine, y que diciendo Tarantino (¡Como no!) que González es una de sus influencias, este responde cagándose en él, y en Robert Rodríguez. Dice que cuando ve “Machete” y se echa a reír, y que sus películas si son crudas, y no las de estos dos gringos cuyos fans son pijos de buena familia. Al respecto, dice, también, que sus seguidores son carniceros, obreros de la construcción y algún que otro coleccionista. Gente dura, y no como los fans de Tarantino. Ole sus cojones.
Se trata del director con más “haters” por metro cuadrado de México. Mismamente, esta “24 cuadros de terror” es un ejemplo de ello, a poco que se navegue por Internet. La película  está rodada con algo parecido al 16 mm. (incluso puede que sea vídeo falseado, no lo se), pero está rodada con total descuido, prácticamente en interiores, con tres o cuatro actores y es de factura totalmente amateur. Logra estrenarse en cines –recordemos que González es uno de los abanderados del “Vídeo Home”- y solo esto es motivo para que el público se le eche encima, diciendo que la película es un fraude y que seguro que se ha estrenado para ocultar, váyase usted a saber que trapos sucios.
A lo que González responde rodando más películas. Todas una fulaña, claro… pero aún así, el tipo no se da cuenta: “No por ser “Vídeo Home”, hay que rodarlas de mala manera” dijo en una entrevista. A mí, lógicamente, me fascina. ¿Qué es lo que pasa? Lo de siempre. Que mola mucho el individuo, el concepto, las maneras… pero luego enfrentarse a sus películas es una ardua taréa. Y aunque con González he tenido tragaderas digeribles, esta película, a priori la que más atractiva pinta de su filmografía reciente, me ha costado horrores verla entera.
La idea inicial es buena hasta para una película mainstream:
Un asesino en serie, filma sus asesinatos de manera estética, y acumula las cintas. Un buen día contrata a una montadora de cortometrajes –cuyo novio es director de cortos de terror ¡y la maltrata!- que tras la oferta de este individuo, cree que va a montar un largometraje, así que accede a este trabajo de buena gana. Pronto, al empezar a montar, se dará cuenta de que lo que está montando es una película snuff, y cuando intenta escapar, ya es demasiado tarde, porque el asesino quiere acabar su película y para ello, ella es imprescindible.
No está mal el argumento. Solo que González es muy manazas, la película muy pobre, y los actores malísimos, por lo que  al final es todo un puto coñazo, aburrimiento y desdén por los cuatro costados. Lo que es una autentica pena.
No obstante, hay que decir, que si Christian González tiene sus detractores,  también tiene apasionados fans (Tarantino, como he dicho antes, entre ellos) y estos le defienden, ciegamente y con mucha estupidez por su parte, llegando a decir que esta peliculilla, este pequeño ñordo, tiene momentos de gran cine a los Carpenter, a lo Argento, a lo Miike… vamos a la creme de la creme. Vamos, a mi me parece bien que este señor te caiga bien, que te haga gracia ver sus películas e incluso que te gusten por los motivos que sean, pero cojones, no me compares esto que puede hacer cualquier retrasado con su cámara de vídeo, con ninguno de esos. Y mira que Miike no me mola, y que hasta Argento o Carpenter han rodado sus mierdas… pero endiosar así de esa manera, tampoco es. ¡Puto México chingón!
Mala hasta decir basta, no obstante la recomiendo como curiosidad, porque yo se que entre nuestros lectores hay carniceros, obreros de la construcción y hasta algún que otro coleccionista, y ese es el público de González.
Mucho mejor –no mucho- estaba “Cabezas Rapadas”.

martes, 9 de septiembre de 2014

AVT PODCAST (21)

Coincidiendo con la vuelta al cole de los apestosos niños, y la selectividad de los no menos apestosos aspirantes a universitario, nos juntamos los "Three Amigos" vía escaip por veintiunagésima vez y parimos otra entrega más del podcast favorito de vagabundos, mercenarios y Drag Queens bien dotadas. A toda mecha, superando calores inauditos, graves síntomas de gonorrea y a lo largo de tres laxivas horas (y pico).
Y arrancamos con menos –estúpidas- noticias de lo habitual, que se centran en remakes televisivos de míticas series, los nuevos proyectos de Sly Stallone, al amigo ex-The Rock enfundándose en el traje de un super villano, el return a la infra-dirección del padrino del gore y unas cuantas de nuestras movidas personales/creativas... que sabemos que a ustedes les importan una mierda pero, bueno, se joden.
Velozmente nos metemos materia por las venas en forma de peliculismo: "Tentáculos de las Bermudas" (las arrugas de Linda Hamilton contra los monstros), "Jaimito va a la escuela" (o cómo Víctor entra en un bucle mortal para intentarnos explicar el fenómeno Pierino/Jaimito), "Oscuridad (The Dark)" (damos un no muy extenso repaso a la atípica trayectoria de su responsable, John "Bud Spencer" Cardos), "Rebobine (Rewind this!)" (esputando el inevitable debate sobre el VHS y los diferentes formatos digitales y cuales), "Una noche para descuartizar" (si logran desentrañar su trama, les premiaremos con una patada en las córneas),  "The Phantom, el hombre enmascarado" (o el rey de los fracasados superhéroes noventeros), "Paradiso" (en la sección cultureta) y finalmente "Giallo" (la de Dario Argento, comedidamente defendida por nosotros y nuestras honras).
Se cierra el show con un poco de charla post-coito en plan personal y espiritual sobre las bondades y miserias del blogerismo, a la que siguen las habituales frases ridículas. El resto es simple y llanamente... silencio.
Escucharlo es como masturbar la vagina de una mujer negra, sus cortantes pelos pueden herir tu tersa piel, pero el placer obtenido resulta cuantioso y compensativo.





lunes, 8 de septiembre de 2014

LOVELACE

Pasa el tiempo y el anunciado biopic sobre Linda Lovelace – actriz porno que se hizo súper popular comiéndose pollas en la película porno “Garganta Profunda”- se estrena en los USA, sin hacer excesivo ruido. Y acaba saliendo en DVD, y en españa, ni rastro de ella. Suerte que tenemos las descargas ilegales.
Y cuando una de estas películas no termina de llegar a españa, malo. Siempre suele ser porque son una puta mierda. Y al comenzar el visionado y ver ese logotipo de “Milleniun Films” (ya saben, “Nu Image”) hace presagiar que lo que vamos a ver, no es ese producto mainstream de dos horas y media que esta historia pedía a gritos, y que por otro lado, muy ingenuamente, yo esperaba. Y efectivamente, “Lovelace” es ese tipo de biopic funcional que omite montones de cosas, que suaviza los acontecimientos y que convierte a Linda Lovelace, más tonta y ávida de dinero que otra cosa, en martir y santa, cuando la única verdad, independientemente de lo que ocurriese con su marido maltratador, es que le gustaba la fama más que a un tonto un lápiz, y que se hizo famosa por ser la primera que se comía una polla hasta los huevos delante de una cámara. Cuando ya comerse una polla entera no era una cosa exclusiva, entonces se reconvirtió al cristianismo y luchó contra la pornografía hasta las últimas consecuencias (yo creo que como medio de vida finalmente). Pero claro,  Harry Reems ya se había corrido en su cara, y ella se había relamido cuando le dio por luchar contra lo que le había reportado la fama. “Quien vea la película está presenciando mi violación” Muy exagerado todo.
Bien, pues de todo eso la película habla por encima. Su reconversión  al cristianismo extremo se omite,  su lucha contra la pornografía se resuelve en los minutos finales, y la película tiene el infortunio de contarnos la historia dos veces. Esta se centra en el periodo comprendido desde la adolescencia hasta el estrellato de la actriz: por un lado nos cuenta como fue esta historia desde el punto de vista popular, lo que la gente conoció acerca de la actriz y la película que le dio la fama, y una vez llegada su noche de gloria en el pase privado de “Garganta profunda” que dio el magnate Hugh Hefner para famosos y demás, la película retrocede en el tiempo para contarnos lo mismo pero desde el punto de vista de Linda Lovelace, lo que se resume en paliza tras paliza que le propinaba su marido Chuck Traynor, que además, la prostituía siempre que podía.
Esto hace a la película tremendamente reiterativa y  convierte la funcionalidad que pretende tener en una falta de ritmo más o menos palpable, que hace que la cosa decaiga. Pero al final la película con una hora y veinte de duración se ve tranquilamente, sin estridencias de ningún tipo, ni trasgresión alguna. Así que la mayor pega que le pongo, es que, en mi opinión, habría que haberle echado más pasta a esta producción. Luego ya, le falta un poco de mala baba al asunto, y por otro lado, el casting no me parece muy acertado porque ¡¡¡Es todo el mundo muy guapo!!! Y  hay que recordar que la gente implicada en  “Garganta Profunda” era toda bastante fea. La Lovelace, se comía las pollas como si hubiera nacido para ello,  pero era más bien feúcha, de dientes pochos yde físico más bien discreto. Y Harry Reems, parecía Bigote Arrocet. Aquí, hasta Gerard Damiano es guapo.
En resumidas cuentas, es un biopic, estos siempre son agradecidos (si lo era hasta el telefilme sobre Anne Nicole Smith…), y se ve perfectamente, pero es demasiado televisivo, demasiado plano y demasiado blanco y políticamente correcto.
Las estrellas de la película, Amanda Seyfried  (“Caperucita Roja: ¿A quién tienes miedo?”, “La gran boda”) como Linda Lovelace,  Peter Sarsgaard  (“Linterna Verde”, “La llave del mal”) como Chuck Traynor, Hank Azaria ( “Los Pitufos”, “Godzilla (1998)”) como Gerard Damiano, James Franco como Hugh Hefner , secundados por gente como Wes Bentley, Eric Roberts, Cloe Sevigni, Juno Temple, Robert Patrick o Sharon Stone.
Los directores son Rob Epstein y Jeffrey Friedman, que no han rodado nada que yo haya podido ver o que me haya podido interesar.
No obstante, si quieren saber bien, bien la historia de esta actriz y de la película que estuvo a punto de llamarse “El Tragasables”, es mucho mejor ver el documental “Inside Deep Throat” donde se ahonda en todo el asunto, y en la vida de Linda Lovelace y todos los implicados en la película, de manera sobervia.

sábado, 6 de septiembre de 2014

SOCIETY

Por extraño que suene, "Society" es una película incluso con cierta reputación entre el "fandom". Claro que cuando hablo de "fandom", me refiero a la generación crecida y educada durante el apestoso boom de los apestosos 90´s. De ahí que cuando mantengo charlas amigables con especímenes de esa clase, en cuanto a nuestros títulos favoritos del género por el que compartimos amor e interés, "Society" es siempre uno de los que más chirrían (y no me sean quisquillosos, que fue parida en 1989). Ellos le ven algo especial, yo no. El caso es que hace unas noches decidí darle una nueva oportunidad, tras años de tenerla metida en el más lúgubre calabozo de mi pequeño y bulboso cerebro. Pasar por semejante experiencia ha inspirado el siguiente aporreamiento teclil.
A pesar de su condición de triunfador y su atractivo físico, Billy es infeliz, se siente a disgusto con su familia, a la que ve hacer cosas tan raras como practicar aparente incesto o deformar sus cuerpos cual plastilina. Pero, ¿es él que pasa una crisis existencial o hay algo de verdad en ello?. Con la ayuda de algún que otro amigo se decidirá a desentrañar el misterio, aunque le conlleve un susto de los gordos... y no cabe ninguna duda de que se lo llevará, uno de bien pringoso.
Bien, partamos de la base que mientras considero a Brian Yuzna un buen productor (como demostró en sus primeras colaboraciones con Stuart Gordon), como director me parece un patata. Las únicas pelis suyas que tolero son "El dentista" (donde, no porque si, volvía a colaborar con Gordon) y su capítulo en la antología "Necronomicón". ¿El resto?, alimento pa las focas. Especialmente esas horrendas secuelas - 2 y 3- de "Re-Animator" y toda su trayectoria por las Españas junto a aquella casa de putas y drogas que fue la "Fantastic Fucktory". Y "Society" no me hará cambiar de opinión, amigos y amigas.
Está claro que pa debutar en la dirección el muchacho quería epatar, sorprender con algo diferente, algo que guardara ciertos vínculos con el espíritu gamberril y provocador de sus primeras colaboraciones con su amigo el gordo(n), de ahí que en lugar de parir una de terror al uso, o algo fácilmente etiquetable, apostó por un film aparentemente distinto, raro, un perro verde, una cosa que arranca como thriller, como fábula de suspense, y termina de modo grotesco y chocante. Podemos llamarla comedia, podemos llamarla horror, podemos llamarla de muchas maneras pero de ninguna en concreto. Ese es el espíritu de las obras que rompen, que no se acomodan, que destruyen conceptos. Yuzna contaba con los ingredientes necesarios, pero fue incapaz de mezclaros y cocinarlos debidamente. Más allá de sus cuatro aspectos delirantes, el 80% de "Society" se desarrolla como un puto telefilm, plano, insípido, sin alma, tanto estética como narrativamente. Y si la supuesta transgresión reside en echar mano de la cansina cantinela de “los-ricos-son-malos-los-pobres-son-güenos”, pues apaga y vámonos. ¿Por qué siempre se raja tanto de la gente adinerada cuando, al final, todos soñamos con estar en su privilegiada posición?. Ridículo.
Otro problema que tiene "Society" está en su estructura. Es decir, nos tragamos hasta 75 minutos de exposición, para que al llegar al final, ¡PAF!, nos llevemos la sorpresa, el despliegue de grotesquerías y efectos especiales (tampoco demasiado logrados). Claro, eso, en formato corto, o como parte de una serie de historias fantásticas o un largometraje compuesto de distintos capítulos (o un chiste), pues estaría bien, pero en un largometraje, la cosa se hace pesada y te deja con la sensación de "¿Tanto rollo pa esto?".
En cuanto al personal implicado que compartió creación y esnifamientos con Yuzna, no hay mucho donde rascar. Por encima de todos destaca Screaming Mad George, hombre de trucajes con pasado punko (su curiosa banda se llamaba "The Mad") que durante los 90 se erigió como el especialista en cosas raras y grotescas. Incluso solía destacársele en ese sentido allá ande metía la zarpa, caso de este "Society", donde sus efectos son pomposamente calificados de "surrealists". Y es que de eso iba el amigo George, de surrealista o, lo que es lo mismo, de -mal- imitador de Dalí. Esa supuesta capacidad le hizo destacar y -como no podía ser de otra manera- le convirtió en un genio con fecha de caducidad. Naturalmente, a poco que dejamos atrás el deprimente terror noventero, Screaming Mad George desapareció del mapa. Vamos, no fue más que una mini-moda pasajera... aunque antes tuvo tiempo incluso de co-dirigir esta cosa. Actualmente rula por facebook y se auto-denomina "animator". A nivel Imdbero no consta que haya hecho nada desde el 2005 pero, ¿quién sabe?, igual se apartó de la industria y hoy se limita a gozar de sus capacidades sin presiones laborales. O no. ¡Yo que sé!... tampoco es que me importe mucho, la verdad.
En cuanto al reparto, tenemos a Heidi Kozak, de la que ya hemos hablado con anterioridad por su participación en films como el séptimo "Viernes 13" y el segundo "Slumber Party Massacre". Y merece la pena destacar el rol que se marca Pamela Matheson como "madre rara sobremaquillada adicta a comer pelo ajeno" cual ejemplo de otro de esos elementos locos y delirantes que Yuzna metió en su película para hacerla automáticamente de culto pero que, como decía -y no me cansaré de hacerlo- no sirvió pa nada, quedándose básicamente en un gag tonto.
Me he devaneado mucho los sesos buscando la palabra adecuada para definir a "Society" y la única que me viene es la de ABURRIDA. ¿Hay algo peor?.

viernes, 5 de septiembre de 2014

EL DIA DEL PRESIDENTE

El debut de Pedro Ruiz, en la pantalla grande como actor y como director, es este “El día del presidente” de 1979, que además, está basada en una novela del propio Pedro Ruiz. Yo me lo guiso, yo me lo como. Además que en aquella época no se le odiaba tanto como ahora, así que en su momento, hay quien tuvo, incluso, en estima a esta película, en la que su cara apenas sale de plano.
En ella interpreta al presidente del Gobierno. Cualquiera diría que interpreta a Suárez, pero Pedro Ruiz siempre ha insistido en que no, que no se trataba ni de una parodia ni de una inspiración, sino, más bien, de un personaje ficticio.
El caso es que el presidente está preparando un discurso que dará en la noche, que irá variando en medida  que tiene que lidiar con los que mandan de verdad, es decir, que durante esas 24 horas en las que transcurre la película, el presidente tendrá que agradar los deseos de la oposición, presidentes extranjeros, el clero, los maricones y las presiones que todos estos ejercen sobre él, lo que le llevarán, finalmente, a dimitir. Eso si, por el camino le da tiempo a echar un polvo.
La película transcurre casi en su totalidad en un despacho, por lo que huelga decir, que estamos ante una película aburrida y pretenciosa, cuyo única finalidad es la de ensalzar el ego de Pedro Ruiz. Pero seamos serios; si Ruiz es un gran cómico y un solvente actor, como director es discretito y como creador, la verdad es, que tiene un talento un tanto limitado.
El coñazo este, que finalmente, y aún vendido como disparatada comedia (que eso si sería la posterior “El Gran Mogollón”) en realidad sería un melodrama social al que se le han introducido unas gotas de sátira, metáforas, que no se le dan bien a Ruiz, dobles lecturas y un poquito de humor para justificar el tono de comedia que ha de vender la película. No picaron. Congregó en cines poco más de 200.000 espectadores.
Lo curioso es lo corta que es la carrera cinematográfica de Pedro Ruiz y lo ligada que está a la política. Pero no contento con los derroteros que llevaba como cómico y /o actor (recordemos que fue nominado al goya por “Moros y Cristianos”de Berlanga), pronto se recicló en controvertido entrevistador, ganándose las repulsas del respetable por la cantidad de  chorradas y petulancias que salían de su boca. Todo ello siendo, insisto, bastante limitadito como entertainment. Deudor de Lenny Bruce, decía que era…
Acompañando de refilón algún plano que otro, tenemos junto a Ruiz en el reparto a Pilar Bardem, Andrés Resino, Verónica Miriel y AntonioGamero.
Mala.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Los Guardianes de la Galaxia

Haciendo honor a lo que dije en el podcast num. 20, aquí está la reseña escrita de la última película de Marvel Studios. Si ustedes ven a Kevin Feige por la calle, saquen sus carteras, cojan los billetes de 100€ y 200€ que todas las personas de bien tenemos (los de 500€, no que esos se los quedaron todos los corruptos) y lánceselos a la cara, mejor no, mejor lánceselos a los pies, porque este hombre sabe, este hombre merece ir andando por una alfombra hecha de billetes (que lo más probable que en su casa sean así sus alfombras) y es que Los Guardianes de la Galaxia es la película del verano, con la que te ríes, te asombras con sus escenas espectaculares, y con la que nos van a vender a TODOS los muñequitos de Mapache Cohete (Rocket en la película) y sobre todo el Groot bailón (este último si no han visto la película es un gran spoiler, pero si se atreven pongan Dancing Groot en google imágenes y mueran de amor)

Para que vamos a dejar claro lo bien que están haciendo las cosas en Marvel Studios cuando ya todos lo sabemos, y esto puede ser un pequeño punto en contra. Si escucharon el podcast (sino, a que esperan) ya sabrán que Víctor gozo del filme pero que salió un poco desilusionado, y es que si una película de estas características no hacen que te lo pases bien es que algo falla. Pero claro las expectativas a la que nos tienen acostumbrados los señores de Marvel son tan altas ya, que es muy difícil superar a la anterior película, aunque para mí se superan siempre (pero no tengan mi opinión muy en cuenta que yo soy la putita de Marvel) Así que comprendo que Víctor no destila la misma alegría que yo por la película. Aun así, como digo nos encontramos con la película del verano.

El argumento que se reduce en un post-it es el siguiente. Star Lord, Peter Quill (Christ Prat) es un niño cuando su madre muere de cáncer, para mayor drama esa misma noche es abducido por una nave extraterrestre. Pasa su infancia y adolescencia entre un grupo de ladrones y mercenarios intergalácticos, con Yondu (Michael Roorker) como figura paterna. Pero ahora quiere volar solo, así que desobedeciendo (o traicionando, que no queda muy claro) a Yondu se va en busca de un misterioso orbe que todo el mundo desea poseer. Cuando va a venderlo, dos cazarecompensas, Groot (Vin Diesel) y Rocket (Bradley Cooper) dan con él en plena capital de Xandar (el planeta donde tienen su base general los Nova Corps, unos Guardias Civiles de la Galaxia, para entendernos) Además de estos dos, Gamora (Zoe Saldana), una de las hijas adoptivas de Thanos (Josh Brolin) es enviada para cazar a Quill y hacerse con el Orbe. Montan una trifulca y se los llevan a una cárcel galáctica, de la que no tardaran de escaparse con la ayuda de Drax (Dave Bautista) y el plan loco de Rocket.

Con el grupo ya formado, las huestes de Thanos irán tras ellos, Yondu y sus mercenarios también, y ya tenemos el lio montado. Galaxia que puede ser destruida, pringados que como viven en ella quieren salvarla, y acción, explosiones, naves voladoras, un mapache que habla, un jodido árbol que da hostias como panes, chistes, música 80tera, más risas, más explosiones, más mapache y más árbol, y joder que bien se pasa la película.

Y llega el fin, pero no se ha acabado, una escenita antes de los créditos finales hacen que deseemos con todas nuestras fuerzas tener en casa un Dancing Groot que baile como el de la peli, y que además deja que Drax tenga unos segunditos más en pantalla (probablemente sea el más desaprovechado del filme) Luego los créditos, que aunque hay gente ahí metida como para invadir un pequeño país, pasan rapidito, y ya por fin nos encontramos de cara con la escena post créditos tan habitual en las películas de Marvel Studios, y que como en anteriores ocasiones no decepciona, ya que nos presenta a un personaje de Marvel muy popular, que si ya han escuchado el podcast sabrán quien es porque a Víctor se le escapa. Pero no lo martiricen, que esto se sabía desde hace semanas antes del estreno de la película.

James Gunn, el director, ha dado en el clavo con un guion repleto de chistes y gracietas, pero sin perder de vista los momentos espectaculares con naves espaciales y explosiones por doquier, junto con escenas algo más intimas, incluso dramáticas como es la que abre la película. No tiene un gran bagaje a sus espaldas (miren IMDB) pero con Los Guardianes de la Galaxia nos ha dado una de las películas mas entretenidas del año. De seguro que estará en mi lista de las mejores del año, pero ¿Alguien lo dudaba sabiendo de qué pie cojeo?


La más taquillera en lo que va de año en USA, y como aun falta de estrenar en varios países, no sé porque me da que lo será del año en todo el mundo. Y que leches, se lo merecen, que son personajes casi desconocidos y se podían haber dado una hostia bien grande, pero como Marvel Studios tienen a Kevin Feige (el tio que sabe) al frente, no ha sido así, se están forrando, y que con mi pasta se tomen unos cubatas, hombre, que menos.