lunes, 6 de julio de 2015

LOCO CAMPAMENTO (LIGAR O MORIR)

Sin duda Canadá es una gran cantera de “Teen Movies”. Por el carácter medio del canadiense, se ve que ese tipo de comedias –o dramas, acuérdense de la serie de televisión “Colegio Degassi” y sus tramas con adolescentes embarazadas a lo Summers- suelen funcionar bien, así que las traen a paladas.  Mejor  si estas además  se adscriben a la “Exploitation” Canadiense también conocida como “Canuxploitation”, entonces de ahí salen todo tipo de plagios como pueda ser la saga de “Screwballs”, que toma como referente la saga de “Porky´s” o esta “Loco Campamento (ligar o morir)” que sería el plagio más descarado de “Los incorregibles Albóndigas”. Tal es el plagio que el espectador puede llegar a sonrojarse. Sin embargo, y al igual que ocurría con “Desmadre en la universidad” que plagiaba a “Desmadre a la Americana” en su conjunto la película es tan chalada, tan estúpida y bruta que, aún siendo mala como el mismo demonio, solo por las cosas extrañas que ocurren en ella, supera, en cierto modo, a la película que toma como referente.
Y si, la película americana a la que plagia, en su versión original se titula “Meatballs” y esta “Oddballs” y al igual que la original tiene a Tripper, el monitor alocado interpretado por Bill Murray aquí tenemos a un impersonator que actúa igual (y hasta viste igual) llamado Laylo e interpretado por Mike McDonald, un habitual de la comedia de serie B Canadiense al que hemos podido ver en curiosidades tales como “Cuatro chalados a tope”, “Un tipo formidable” o “Loca Academia de Reclutas”.
O sea,  un plagio descarado, pero que sin embargo brilla con luz propia en otros asuntos.
La película tiene un argumento ínfimo; Por una parte tenemos un campamento de verano y a un grupo de críos que pretenden, por todos los medios, perder la virginidad con las chicas del campamento del otro lado del lago, y por otra parte tenemos a un  potentado que quiere que su hijo seduzca a la hija del dueño del campamento  para ver si le convencen de que le venda sus terrenos. Una vez nos quedan claras estas premisas, se van desarrollando a trompicones dando paso a lo que de verdad nos interesa que son la sucesión de gags, que en este caso son millones de ellos, y muy pocos resultan eficaces; ergo, la poca gracia de los chistes la vuelve graciosa a la película… pero de aquella manera.
Pero más allá de eso, lo absurdo y negro que se respira durante todo el metraje es su principal baza, así como cierto alo de incorrección política que se torna ingenua al ver el tratamiento que se le da a la película. Así, si los protagonistas son niños de entre siete y trece años que quieren follarse a las chicas del otro campamento, estas tienen veinte y les restriegan a los niños las tetas por la cara… pero nunca vemos más allá del escote, entonces, muy verde en intenciones, pero blanquísima en resultados. No obstante, ya solo el hecho de que ellos sean niños y ellas veinteañeras llama la atención, pero es que es bastante probable que los actores masculinos sean incluso menores de las edades que dicen tener y ellas mayores, con lo que queda todo muy raro y bizarro. De hecho, ver a críos tan pequeños hablando de sexo con esa naturalidad no deja de ser chocante.
Además la película, tratando de elevar el absurdo a niveles nuevos, introduce unos elementos cómicos un tanto atípicos, así, en las habitaciones de las cabañas donde duermen los niños, estos comparten literas con cadáveres que se están descomponiendo y con un niño Drácula ( What the fuck?????). Seguimos viendo los cadáveres putrefactos en cualquier momento del metraje ya que estos están repartidos por el campamento… en un árbol junto a un paracaídas o simplemente tendidos en el suelo… y ya el colmo de la locura, el ver un avión estrellado en medio del campamento. Y los habitantes de este, tan tranquilos ¡como si nada!
También, tenemos niños que lucen gorras de hélice conviviendo con profesores pederastas vestidos de cuero, como el que nos ocupa, que responde al nombre de Willy Wonky en guiño con mala leche a Willy Wonka. Hay un momento en la película en el que uno de los monitores recrimina al dueño del campamento el tener un pederasta en un campamento infantil, respondiéndole este, que precisamente por abusar de los niños, cobra menos. Asombroso e impensable.
Así mismo, el tono general de los gags, es más bien tontorrón, aunque andan rozando el gore en algunos momentos,  algunos serían al estilo “spoof”, pero a grandes rasgos son todos bastante poco graciosos y sosetes, pero, y ahí está la gracia, cada vez que se hace un gag, ya sea visual o un chiste oral, estos se enfatizan en pantalla haciendo sonar una bocina o un muelle, en plan “Slapstick” y como queriéndonos decir “Hey, ha sido un chiste, puedes reírte”.
Luego, hay mogollón de guiños a otras películas –al empezar el film, sale Indiana Jones- pero  lo más curioso, es que si en “Los Albóndigas atacan de nuevo” aparecía un extraterrestre, en “Loco Campamento (Ligar o Morir)” tienen tenemos también uno, pero uno muy, muy, parecido, vestido prácticamente igual… sin embargo, “Los Albóndigas atacande nuevo” se estrenó en su momento dos meses después de esta… entonces ¿Quién plagia a quién?
Todos estos elementos la convierten en una de las “Teen Movies” más inusuales y curiosas de cuantas he podido ver, si bien es cierto, que todo esto  no es más que paja que durante el visionado no es un aliciente, y el sopor y el aburrimiento hacen acto de presencia cada dos por tres. Pero al menos, es una película diferente.
La película la dirige un tal Miklós Lente y sería su única película como director, pero venía de hacer las veces de director de fotografía en clásicos como “Los Rompecocos” o “Cumpleaños Mortal” (que no sangriento).  No volvió a dirigir… por algo sería.
¡Ah! y el cartel de la edición de VHS española es lo más engañoso que se puedan imaginar...

domingo, 5 de julio de 2015

LOS FOTOCROMOS (LA –ESTUPENDA- CARATULA VHS Y LOS TÍTULOS DE CRÉDITO) DE “DETECTIVES CASI PRIVADOS”

Hay dos cosas que los habituales de este blog deberían tener claras. Uno, “Detectives casi privados” es una de esas pelis por las que en estos lares sentimos una inconmensurable simpatía y un cariño netamente heterosexual, como bien demuestra la respectiva reseña. Dos, que los mentados fotocromos nos los cedió amablemente Sir Alex Gardés.
Aclarado esto, déjenme introducir lo que viene a continuación, varias estupendas instantáneas de esta modesta pero agradable “comedia de misterio” del año 1980, originalmente nacida como “The Private Eyes”, y con un montón de individuos especializados en la caja tonta delante de la cámara (Tim Conway, Don Knotts y Trisha Noble entre ellos. Conway y Knotts ya habían formado pareja cómica en unos pocos títulos previos). Un director de escueta trayectoria especializado en pelis de tercera regional (Lang Elliott, que años después rodaría las dos infames entregas de “Cage” a mayor gloria de Lou Ferrigno y Reb Brown). Y la colaboración de tres nombres habituales del cine de género de bajo presupuesto como Irwin Keyes, Grace Zabriskie y John Fujioka.
Todo ello, sabiamente mezclado, dio como resultado una peli de aquellas que si ves de chaval te deja grabada en tu imberbe mente algunas secuencias que te persiguen de por vida (como “Hysterical” o “Guerreros del espacio”; todas ellas comedias tontas mezcladas con géneros populares como terror, suspense y ciencia ficción). O al menos ese fue mi caso. Añadir que había una secuela “in the works” en la que los detectives se iban a enfrentar al monstruo que sale en el gag final, pero nunca se llevó acabo.
Completamos el repasito con la maravillosa caratula del VHS y los no menos fascinantes títulos de crédito “a lá Pantera Rosa”. Ya, estos dos  también figuran en la reseña escrita, pero coño, seguro que empujados por su incurable perrería ni se han molestado en verla y mucho menos leerla, así de este modo tienen una segunda oportunidad de gozar de tan sabrosón material….


















viernes, 3 de julio de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "ANNIE"

Como no ha habido opción hoy de subir la correspondiente reseña, y para que el blog no se quede desangelado hasta el Domingo, sigamos con fotocromos. Y Si ahora tenémos a una horripilante Annie negra en ese estúpido, feo y repugnante remake, yo me declaro fan de la película clásica, esa oda a la ñoñería, al clasismo, al dinero... y con esas maravillosas canciones.
Como anecdota decir que la frase promocional del "Annie" original, rezaba "Todo el mundo quiere a Annie". Me marcó en su momento al igual que la película, así que muchísimos años después, decidi hacer mi propio remake con el corto "Todo el mundo odia a Annie". Aunque esto no es relevante porque jamás lo van a ver...
Les dejo con  los fotocromos de una de la pelis de mi infancia. Si, ya se, es como para chicas... pero que le vamos a hacer... me encantaba, tenía 7 años. Pero la revisé y me sigue encantando...

















miércoles, 1 de julio de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA TUTORA"

De la película de la que renegó William Friedkin ya hablamos largo y tendido en su momento en el Podcast. Así que les dejo con los fotocromos, que esta vez no son tan bonitos como otras veces.













lunes, 29 de junio de 2015

EL HEREDERO DEL BILLON DE DÓLARES

Un empresario  italiano poseedor de una potente corporación muere aplastado por el logotipo de su empresa (¡) colgado en lo alto del edificio donde este está dando una rueda de prensa, dejando como único heredero de su empresa y por ende, del billón de dólares que posee, a su sobrino que vive en Italia y que nunca le ha pedido ni un centavo. Esto cabréa a los directivos de la empresa, que durante la estancia de este señor en los estados unidos, harán lo posible y lo imposible por engañarle, con el fin de que este no llegue el día señalado a la hora convenida para firmar la herencia y que la pierda, así la empresa pasa a ser, directamente, propiedad de sus directivos.
Entre tanto, este italiano de pueblo, vivirá innumerables aventuras en los Estados Unidos.
Esta película es histórica por varios motivos.
Resulta que a algún pez gordo de la Fox, se entera de que hay un actor Italiano proveniente del “spaghetti Western” que lleva a las salas a millones de espectadores de toda Europa con una serie de películas que tienen un patrón muy definido: Los mamporros y las risas. Este actor resulta ser Terence Hill. Tras estudiar sus películas, y tras contratar a un director de “Exploitations” como era Jonathan Kaplan – este venía de dirigir nada menos que “Night Call Nurses” (un “Sexploitation”) o “Truck Turner” (uno de los “Blaxploitation” de mayor fama)- ponen un pastizal para realizar una comedia a medida de este extranjero, una comedia de acción, con mucho mamporro y persecuciones, al servicio de es tal  Terence Hill. Si la cosa salía bien (y los de Fox estaban convencidos de que así sería) y Terence Hill entraba en el corazoncito del publico norteamericano como lo hizo en el Europeo (aunque a Fox se les escapa que lo verdaderamente exitoso no era Hill, si no la dupla que formaba con Bud Spencer) la inversión iba a ser sustancialmente beneficiosa. ¿Qué pasó? Que el puto italiano no cuajó, y la película fue un fracaso de tres pares de cojones. Además uno muy perjudicial para Fox que ya había tenido algún que otro fracaso más.
Este fracaso, propició que la película no se publicitara bien en el resto del mundo. No querían venderla como “El fracaso americano de Terence Hill”, por lo que se estrenó medio de tapadillo en el resto de mundo pasando inadvertida, siendo conocida finalmente como “aquella película semidesconocida que hizo Terence Hill en los USA”.
De hecho, a mediados de los setenta que en nuestro país cualquier cosa que llevara el sello Spencer-Hill congregaba en los cines cerca de los tres millones de espectadores, “El Heredero del Billón de Dólares” tan solo atrajo a 730.000, una miseria para tratarse de una película de Terence Hill. En la  decadencia  de estos, a mediados de los ochenta, cualquiera de las películas de ambos actores, hacían poco menos de esa cantidad, pero aquí estaba el rubio en pleno auge.
Y es que hay que tener también en cuenta que pintan al personaje de Terence Hill como poco más que un retrasado mental sin opinión ni personalidad, un “Echáo pa’lante” sin cerebro que, en su Italia natal, hace de la cultura popular americana su modo de vida. Estos matices rozan lo ridículo, obligando al pobre de Terence, incluso, a interpretar un teatrillo, escenificando con un niño una escena de una película de John Wayne, dando a entender a sus partenaires americanos que eso es lo que hace habitualmente y que, en esta ocasión, lo escenifica para impresionarles. Verdaderamente patético.
Pero pequeñas gilipolladas aparte (esta o la manera de morir de su tío Millonario), no se trata en absoluto de una mala película. Es más, es exactamente como debía ser el debut Americano de Terence Hill, una historia como las que él solía interpretar solo que a la americana. De hecho, aquí tenemos escenas de mamporros, solo que las coreografías nada tienen que ver con las de sus películas Italianas, tan infantiles y blancas, que va. Aquí, los mamporros son sustituidos por peleas de tipos duros en las que Terence reparte, si, pero también se lleva alguno. Por otro lado, la dirección es encomiable. No solo durante el ir y venir del personaje de Hill, que se tira toda la película corriendo; contiene unos planos aéreos de los más bellos que he visto en una película, con Terence peleando por la mujer a la que ama al borde de un precipicio, en lo alto de la montaña, mientras el helicóptero que porta la cámara se aleja, se acerca y da vueltas alrededor de la misma, en perfecta sintonía con la coreografía de los actores… Planos absolutamente acongojantes que evocan al mejor cine de Hollywood, que, efectivamente,  es el de los setenta. De hecho, técnicamente, es la mejor película en la que veremos a Terence Hill. Y en cuanto a niveles de entretenimiento, le va a la zaga. Hay un par de cagadas, la xenofobia campa a sus anchas por la producción, pero en realidad se trata de una película con un ritmo trepidante y jodidamente entretenida, tanto que me aventuraría a decir, incluso, que si no es la mejor película de Terence Hill, poco le falta para serlo. Y es que los americanos son los americanos. Pero claro, ese concepto tan mediterráneo que traía Mario Giroti (por si no lo saben todavía, que lo dudo, el verdadero nombre de Terence Hill) ¿Qué pinta entre los americanos? Nada, absolutamente nada. Y así le fue a la película, lógicamente.
Podía haber salido bien la cosa, como le salió a Antonio Banderas con Los Reyes del Mambo… pero no salió.
A Hill le rodearon de los mejores actores, por supuesto, así en el reparto, junto a él, tenemos al gran Jackie Gleason (“Nada en común”, “Su juguete preferido”), Valerie Perrine –sigo sin entender como los pajilleros ven atractiva a este feto- vista en la saga de “Superman”, “¡Que no pare lamúsica!” o “Los locos del Cannon-ball” o Dick Miller, que comparte puñetazos con Terence Hill, nada menos.
En cuanto al director Kaplan, luego se convertiría en uno de los directores de estudio más eficaces, firmando películas tan famosas y taquilleras como “Falsa Seducción”, “Proyecto X” o, sobretodo,  “Acusados”. Ahí es nada. Eso si, ¿saben dónde ha acabado?... ¡¡eso es!! ¡¡muy bien!! en la tele.
En definitiva, a mí me ha gustado la peli. Y los planos aéreos, incluso, llegaron a emocionarme. Así pues, ¡Se la recomiendo!

domingo, 28 de junio de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA CARRERA DE LA MUERTE DEL AÑO 2000"

El domingo dios se tumbó a rascarse las bolas, en cambio nosotros, que no somos tan perros, actualizamos el blog con un puñado de fotocromos históricos cortesía del etennno Alex Gardés (que es como dios, pero en pequeñito y con pelo corto). Y lo hacemos tirando de un título histórico, la sobrevalorada pero, no por ello, menos simpática “La carrera de la muerte del año 2000” o, más fácil, “Death Race 2000”, producida por Roger Corman (que quería más sangre y violencia), dirigida por Paul Bartel (que quería menos truculencia y más humor) y con un jovenzuelo Sylvester Stallone dándolo todo en su reparto (ver último fotocromo).
¿Qué les voy yo a contar, cojones, si ya la conocen?. Ha sido remakeada e inspiró todo un video-juego (¿se acuerdan de “Carmageddon”?). Como ven, y tal cual pasó en otra ocasión, los fotocromos en cuestión vienen coloreados artificialmente a mano, otorgándole a las imágenes un look mucho más marciano. Fíjense sino en el que muestra a David Carradine caracterizado del piloto “Frankenstein” arreando un sopapo a un tio, el uniforme que luce en la peli era todo negro, pero en la imagen lo han adornado a base de azules y rojos, otorgándole un rollo de superhéroe chochi-cutre a la italiana muy gracioso. ¿A que sí?...