viernes, 20 de octubre de 2017

THE EDITOR

El postmodernismo ha matado el cine de terror de Serie B.
Cuando una panda de inútiles tras las cámaras, jovenzuelos aficionados al cine de terror se ponen a invertir todos sus ahorros en hacer películas de su género favorito, todo se ve emponzoñado precisamente por la amalgama de conceptos, el mucho querer abarcar del fan que aunque tenga bien estudiado el cine de terror, aunque tenga unas nociones de dirección solventes, acaba queriendo recrear en su película todo aquello que le gusta convirtiendo todo su material en poco menos que una puta mierda. Máxime, cuando por una cuestión de inseguridad incluye en su película las consabidas dosis de humor para acabar justificando su inutilidad diciendo que es que su película en realidad es una comedia. Desesperanzador del todo.
Y si dentro de estas nuevas generaciones de realizadores del terror barato podemos tener cosas medio decentes dentro de esta vertiente homenajistica como pueda ser “All Through The House”, la mayoría de estas nuevas películas deambulan entre la pantomima burda y la ensalada de conceptos mal entendidos. 
“The Editor” homenajea, sin orden ni concierto, el “Giallo” italiano con su fotografía colorista y su banda sonora y el cine de terror setentero —de estudio— con  sus títulos de crédito y su estética recargada. Y todo mal, porque ni recrea bien el “Giallo”, ni el cine de terror setentero. Es más, ambientada en los setenta,  con esos actores ataviados con sus pelucones, sus patillas y sus bigotazos, exagerados hasta la extenuación yo diría que involuntariamente, sin afán de hacer comedia con el maquillaje y el vestuario, resultan cargantes y absurdos. Además de tener la película una cadencia ágil y una edición muy de ahora que casa muy poco con el tipo de cine que intenta recrear. Todo esto no serían más que  minucias con las que el espectador talludito y maniático (servidores) podría convivir de no ser porque, aparte de todo esto, “The Editor” es un coñazo de tres pares de pelotas. Apaga y vámonos.
Por otro lado decir que, seguramente de una forma casual, esto es una puesta al día gamberra y cafre de la atmosférica “Berberian Sound Studio” de Peter Strickland.
Tenemos a un montador de “Giallos” que debido a un colapso nervioso pierde los dedos de una de sus manos. Justo en el momento en el que está trabajando en una película de terror de Serie Z, alguien comienza a asesinar a los miembros del equipo cortando, además, los dedos de una mano a sus víctimas, justo los mismos que le faltan al montador por lo que la policía comienza a sospechar de él. De mientras, el delirio y la sin razón hacen acto de presencia en la vida de este currela del séptimo arte.
Tras este pastiche se encuentran los Canadienses Adam Brooks y Matthew Kennedy, guisándoselo y comiéndoselo ellos solitos (escriben, dirigen y hasta protagonizan), formando un colectivo llamado “Astron 6” bajo el que perpetran una serie de películas con ese tufo postmodernista que tanto me cabrea y que funciona a nivel local entre el fandom más desprejuiciado, aquel que consume cine de terror sin ningún filtro, que les ríen las gracias a estos realizadores mediocres, con muy poco que decir, a parte de demostrar una y otra vez lo muchísimo que les gusta el cine de terror. Sinceramente, el terror barato, casi mejor si no lo hacen fans.
En la galería de clichés, decir que la protagonista femenina es Paz de la Huerta, mala actriz hasta la exasperación, recauchutada y fea (eso si, con un buen culo) que se está convirtiendo poco a poco en musa de este tipo de productos. Vista también en “Nurse 3D”. 
Más clichés; Udo Kier, como en todo buen producto de tercera, tiene su cameo, así como estos aprendices de Rob Zombie cuentan con piezas exclusivas de Claudio Simonetti en la banda sonora y un  cartel diseñado por Graham Humphreys— suyo es uno de los más llamarivos carteles de “Posesión Infernal”, entre otros muchos— para hacerse respetar entre la caterva de aficionados que les dorarán la píldora.
Un coñazo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "STUART LITTLE 2"

"Stuart Little" fue un producto muy de los 2000, un film infantil y que mezclaba C.G.I con imagen real, en la que un ratón de los más repelente anda para arriba y para abajo con un pajarillo.
En la versión española al jodío ratón lo doblaba Emilio Aragón.
Aqui les dejo los fotocromos de su secuela.









martes, 17 de octubre de 2017

AVT PODCAST (82)




Vuelve AVT PODCAST!!! En esta ocasión, Aratz y Víctor se marcan un programa temático en el que sus visionados se centran única y exclusivamente en clásicos del SCI/FI.
Por ello, con más alegría que un amante de la gastronomía que conoce en persona a Ferran Adriá, Aratz comenta “La invasión de los hombres del espacio”, Víctor hace lo propio con “Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla  a.k.a. The Boys From Brooklyn”, aquí editada en DVD por Trash Collectors con el título de “Bela Lugosi contra el Gorila”, título más soso que el original.
El visionado conjunto (o a cuatro manos), los muchachos se lo dedican a “El Increíble hombre menguante”.
Así que eso es todo por hoy, y por hoy, eso es todo! Denle al play y disfruten!

lunes, 16 de octubre de 2017

¡"SUBURBIO 65" YA A LA VENTA!



Una vez más, es un placer para mi anunciarles que ya está listo el número 65 de SUBURBIO.
Por si les interesa pillarlo, les diré que es tamaño de bolsillo, A6, y cuenta con 28 páginas. Cuesta 1,75 euros, cantidad que pueden pagar MEDIANTE PAYPAL:



En cuanto al sumario, ahí va un pequeño resumen:

PUNKTO Y COMA - Originariamente "Aquí Vale Todo" era el nombre de un libro que auto-edité en 1997 sobre punk rock. Curiosamente, pasados un porrón de años, comienzan a llegarme emails de gente interesada en leerlo... ¡desde Sudamérica!.

ESTABLECINEMIENTOS - Un repaso a las tiendas de coleccionismo cinematográfico -
y sus huraños propietarios- a las que solía acudir cuando era chaval.

LA MARAVILLOSA Y TRÁGICA HISTORIA DE AMOR ENTRE REV & COURT - La historia real de dos iconos del underground neoyorquino que se conocieron, se amaron, crearon juntos y terminaron odiándose. Puro trabajo de periodismo.

A TOMAR POR CULO EL CINE - ¿El cine está muriendo... o está mutando?, ¿y de verdad es tan malo que la palme?... depende de cómo lo mires.

GIZMO HOMECOMING - Después de un largo periodo de ausencia, el "Gizmo" de "Quirón" vuelve a casa... y del modo más inesperado.

RECUERDOS ESCUETOS: EL CHICO COCODRILO - Una escueta historia real vivida en mi infancia, situada en una feria y con un... ¿freak auténtico?.

Ahí queda ello. Si han leído hasta aquí, mil gracias. Si además piensan comprarlo, entonces ya que sean dos mil.

viernes, 13 de octubre de 2017

DRÁCULA PADRE E HIJO

Eduard Molinaro, reputado director clásico gabacho, que gozó de fama internacional gracias a su película “Vicios pequeños”, realiza una parodia del cine vampírico –y gótico- como ya lo hiciera Roman Polanski en “El baile de los Vampiros”, adaptando la novela “Paris Vampire” de Claude Klotz, y para ello, no se le ocurre otra cosa que contratar a Christopher Lee para que haga, por enésima vez, del Conde Drácula, aunque poco tiene que ver el carácter de esta versión con el que ya interpretó previamente con los films de “Hammer”, o con el de Jess Franco. Claro, que Lee tenía la fea costumbre de no rechazar papeles, pero como tendría que estar hasta los cojones de  hacer de Drácula, que tras esta película ya nunca volvió a interpretarlo. Por otro lado, el hacer una comedia de Molinaro en aquél 1976, era una señal de prestigio, y quizás por eso no lo rechazó.
La película es de lo más tonta; El Cónde Drácula logra enamorar a una joven  que le servirá para engendrar un hijo muy deseado. Poco después ella muere, y el hijo de Drácula, Ferdinando, resulta ser un jovencito un tanto trasto. Llegan hasta nuestros días, y huyendo del bolcheviquismo, Drácula y su hijo acaban escapando, separando sus destinos durante el viaje, a París. Allí Drácula se desenvolverá a sus anchas en el mundo del cine, y chupando la sangre de bellas jovencitas, mientras que Ferdinando no se adapta a su condición de Vampiro, queriendo convertirse en humano a toda costa. La cosa se complicará cuando ambos se enamoran de la misma mujer.
La comedia Francesa es característica por ser más serena, menos desmadrada que otras muestras Europeas y aunque queda claro desde el principio que “Drácula, padre e hijo” es una comedia paródica sin mayores pretensiones, el cómo se va desarrollando la acción hace que por momentos no parezca una comedia, si bien es cierto que el comportamiento del conde Drácula es el de un padre abnegado que lucha para que su hijo sea como ha de ser un vampiro, y le sale rana, es tan propio de la comedia, que casi da pena que esta no haya salido un pelín más alocada. Vamos, que es de ritmo agradable, está bien filmada, pero no esbozamos ni una sola sonrisita mientras la vemos, a pesar de que los gags son numerosos, muchos de ellos, filosóficos o de contenido político. Muy a la Francesa.
Al final, lo más interesante es poder ver  a Christopher Lee haciendo de Drácula en una comedia, sin más. Por ver la gracieta. Aunque tampoco sería la primera parodia en la que Lee hace de vampiro, sin ir más lejos, hizo el caricáto en los años 50 en “Agárrame ese Vampiro”, italianada del director Steno, antes de convertirse en un director habitual de las películas de Bud Spencer.
Pasable, sin más.

miércoles, 11 de octubre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "MI AÑO FAVORITO"

Se trata de una comedia de éxito de los años 80 dirigida por Richard Benjamin de la que no daré demasiados datos porque planeo verla y reseñarla próximamente.
Tan solo diré que se trata de una de las pocas incursiones Hollywoodienses del televisivo Mark Linn - Baker, el popular Primo Larry de "Primos Lejanos".
Aquí sus fotocromos.














martes, 10 de octubre de 2017

AMITYVILLE: THE AWAKENING

De entrada todo se prometía fabuloso: Franck Khalfoun, director del muy notorio remake de "Maniac" y de la menos conocida, pero bien visible, "A un paso de la muerte", es fichado por la reputada "Blumhouse" para llevar las riendas del nuevo "Amityville". ¿Un (otro) remake?. Pues no, una secuela. Últimamente estas habían alcanzado niveles de zetismo que daban grima, por ello la noticia sienta bien. ¡Por fin le devolverán la dignidad a la casita de "Amistadlandia"!. Encima, corren rumores de que la peli es tope violenta. Y el par de años que separan su realización de su lanzamiento aún incrementan más el misterio. ¿El resultado a tanto mamoneo?. Sigan leyendo, please.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.

lunes, 9 de octubre de 2017

BIO-DOME

Curiosamente, viendo esta película he tenido una sensación que no he tenido viendo otras películas de la época: que “Bio-Dome” es una de las películas más representativas de los 90, al menos en lo que a la estética se refiere. Porque “Bio-Dome” es una absoluta hija de su tiempo. Es noventera en su fotografía fría e insípida, es noventera en el tipo de comedia –la de parejas de amigos que actúan como si fuesen retrasados mentales- y es noventera por las pintas que llevan los actores. Y es que es una película de la era MTV protagonizada precisamente por una de las estrellas de la MTV en la época en la que la moda –porque al final resultó ser la gran moda de aquella década- del “Grunje” se imponía dando paso a todos esas efímeras formaciones que duraron un suspiro. Máximo tres o cuatro años. Lo mismo que la carrera del protagonista, Pauly Shore, que es noventero a más no poder.
En definitiva, que la película apesta a 90s. Y qué feos que eran.
Al margen de eso, este sería el primer gran fracaso de  taquilla de Pauly Shore y, paradójicamente, su gran éxito, porque pese a que la película costó quince millones de dólares y recaudó en taquilla solo 13, es la película más recordada de Shore. Más afecto le tiene sin embargo su parteinare, Stephen Baldwin, quién aseguró en una entrevista que es más reconocido por su papel en Bio-Dome, que por cualquier otro de otra película. Y es que “Bio-Dome” se estrelló en los cines –motivo este por el que la carrera de Shore, prácticamente, moriría- pero sin embargo se convirtió en un pequeño título de culto que triunfó en los videoclubes, y en sus pases en las televisiones por cable. Quizás por ello, hace un par de años, Shore y Baldwin anunciaron sus firmes intenciones de retomar la franquicia con una secuela, que se centraría en los hijos de los protagonistas de esta. No se ha vuelto a hablar del tema desde 2013.
Cuenta la historia de dos retrasados mentales que están en las cercanías de un proyecto científico llamado bio-dome, que consiste en crear un ecosistema independiente para el cual un grupo de científicos se encerrarán dentro de él durante un año. Por las inmediaciones se encuentran los dos subnormales, y como uno de ellos se hace pis, tiran petardos para crear confusión entre los asistentes a la inauguración. Durante el caos que forman, aprovechan pare meterse dentro del recinto del ecosistema pensando que se trata de un centro comercial, con tan mala pata, que se quedan encerrados dentro con los científicos, por lo que la lían parda.
“Bio-Dome”, es una comedia, y como tal, la veo con agrado y con la sonrisilla en la boca desde el principio. Pero seamos serios; se me ocurren pocas películas más estúpidas y tontas que esta. Está realizada tratando al espectador como a un deficiente mental, y es que, es bastante probable que el espectador medio de esta película –y por ende, los fans de Shore- lo sea bastante. Menuda majadería. Verla, es lo mismo que no verla.
Ahora, como documento de lo que fue la carrera de Pauly Shore (que ahora intenta, más que recuperar la fama perdida, el que se le tenga en consideración como cómico), me parece una cinta de lo más interesante; Pauly Shore fue famoso porque Dios así lo quiso. La película no es más que un muestrario de sus gracietas tontas –sin gracia alguna-, sus soniditos imitando fluídos corporales, y chistes de caca, culo, pedo y pis, pero literales. Vamos, que al final me hace hasta gracia, a pesar de la incompetencia tanto de Shore, como de la película.
Dirige Jason Bloom, que para poder comer con regularidad, puso el culo y la cámara en films como este y otra puta mierda titulada  “Hotel Oasis”. Por lo demás, mucha tele.

viernes, 6 de octubre de 2017

CULT OF CHUCKY

Parece ser que finalmente —aunque auspiciado por Universal— es el mercado domestico el que va a afianzar una continuidad de la franquicia de “Chucky”. Tiene todo el sentido porque al final se trata de cine para el fandom, festivalero y hasta marginal en cierto modo, que va a rendir mucho más en el formato domestico que en la gran pantalla, máxime, con los tiempos tan tristones que corren en el mundo de la exhibición.  Y como viene siendo habitual,  semanas antes de su lanzamiento, ya se ha filtrado de manera ilegal en la red.
Estrenada en el Fright festival de Londres, “Cult of Chucky” venía precedida de críticas notorias. También había quién afirmaba que cualquier séptima parte de la saga que fuese, podía permitirse el lujo de ser como le diera la gana. Una justificación como otra cualquiera por parte de un fan que ha de justificar de la manera que sea que la película sea mala.
Continuando las tropelías de “La Maldición de chucky” donde las dejaron, “Cult of Chucky” tiene montones de detallitos que gustarán mucho a los seguidores de la franquicia, pero, sin llegar a las cotas de mierdismo de aquella, lo cierto es que es un aburrimiento de tres pares de cojones que se salva, única y exclusivamente, por los asesinatos en esta ocasión más gráficos y sanguinolentos que en cualquiera de las películas anteriores. Un gore de primera categoría como máximo punto a su favor.
En su afán por contentar al fan, Don Mancini, que retoma una vez más la dirección,  introduce elementos reconocibles de cualquier título anterior de la saga, y más loco todavía, vuelve a introducir en la historia a Andy, el niño de la trilogía original que regresa interpretado ¡¡por el propio Alex Vincent!! quien ya lo interpretó siendo niño. Tenemos hoy aquí a todo un mocetón de cuarenta palos muy obsesionado con Chucky y haciendo un montón de cosas raras en su nombre. También repite Jennifer Tilly como Tiffany, que con 60 espléndidas primaveras continúa siendo una mujer de bandera.
“Cult of Chucky” parece establecer a Fiona Dourif, la hija del propio Chucky,  Brad Dourif (que es clavadita a su padre) como nueva heroína de la franquicia.
Y aunque el tono de la película es serio como se marcó en la anterior entrega, Chucky se reserva unos cuantos chistes a lo largo del film, que marcan un equilibrio entre el horror y la comicidad muy sereno, que le viene bien a una franquicia como esta.
En la parte negativa decir que el argumento es un pifostio de la hostia en el que hasta el meridiano del mismo no sabemos que es real y qué ficción —dentro de la ficción de la película, por supuesto—, o si hay uno o varios Chuckys cometiendo las fechorías.
Nica, la protagonista de la anterior entrega de la saga, es recluida en un sanatorio mental dónde pasará terapia con otros enfermos. La gracia del asunto están en que ella está allí convencida de que Chucky está solo en su cabeza y que los asesinatos que le achaca al muñeco diabólico, en realidad los ha cometido ella. Pronto, para hacer terapia de choque, se les colará por ahí un “Good Guy” que una de las reclusas acogerá como si fuera un hijo propio. Para terminar de redondear el asunto, llegará Tiffany para dejar otro “Good Guy” en el hospital psiquiátrico, por lo que el festival de muertes está servido, a la par que Nica deberá averiguar cual de los dos muñecotes es el que está poseído por Charles Lee Ray… o descubrir si es ella la asesina.
Por otro lado, tenemos una subtrama que nos presenta a Andy ya de mayor, que atesora en una caja fuerte una cabeza medio destrozada con otro “Good Guy” que tiene al propio Charles Lee Ray… tratando de demostrar que la cabeza tiene vida, se monta el belén, el espectador se pierde con tanto “Good Guy”, y Mancini introduce tanta elipsis que vuelve tarumba al espectador. Pero al final se enmienda la cosa en un desenlace digno de una tira del Popeye de Bobby London.
Al final, lo mejor de la película son los muchos y entrañables auto homenajes que contiene la cinta, que al final son pequeños regalitos para el fan de los personajes.
En definitiva: resulta muy floja, pero claro, se trata de un  direct-to-video. Digamos que es demasiado mala para tratarse de una película de la franquicia Chucky, pero que no está mal para ser una videoclubada. Una cosa intermedia.
Yo me compraré el Blu Ray por completísmo puro y duro, pero si no, no creo que malgastase mi tiempo con un segundo visionado.
Con todo, es Chucky. Y vemos a Chucky.
Don Mancini ya anda preparando la octava parte, seguramente también para el mercado del vídeo. Aunque con esta gente, nunca se sabe… Igual luego viene una novena parte otra vez para cine…

miércoles, 4 de octubre de 2017

NUEVO LANZAMIENTO DE VIAL BOOKS: PAUL NASCHY/JACINTO MOLINA, LA DUALIDAD DE UN MITO

Tenemos nuevo libro dedicado a la obra de Paul Naschy editado en Vial Books, que sale a la venta mañana mismo.
Además, yo colaboro en el mismo aportando entrevistas a Martín G. Ramis y a Juan Pinzás, así como una reseña de la película "Érase otra vez".
Copio y pego la nota de prensa:



El próximo día 5 de Octubre de 2017 Vial of Delicatessens lanza al mercado el libro colectivo Paul Naschy / Jacinto Molina: La dualidad de un mito, el cual será presentado oficialmente el próximo 12 de Octubre a las 12 hora dentro del espacio Brigadoon en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, en un acto que contará con la presencia de su coordinador José Luis Salvador Estébenez, así como de varios de los autores participantes.

Conocido y venerado a lo largo y ancho del mundo, no hay duda de la consideración de mito que Paul Naschy disfruta a día de hoy entre los aficionados al cine de terror. Sin embargo, a pesar de esta apreciación, su figura y obra se encuentran aún carentes de una auténtica valoración crítica que reconozca sus verdaderos méritos. Por exceso o por defecto, las no pocas publicaciones que han abordado su trayectoria, ya sea de forma parcial o global, han estado guiadas por filias y fobias que en la mayoría de los casos han eclipsado al análisis puro y duro, que atendiera a los siempre necesarios criterios de rigurosidad y objetividad. Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito nace con el confesado objetivo de cubrir este vacío. Para tal fin, en sus más de seiscientas páginas se da cita una nutrida nómina de autores de muy diferente condición y procedencia, entre los que figuran varios de los más prestigiosos especialistas europeos en cine de género y fantástico, conformando así un rico crisol de miradas hacia Naschy y su cine, lo más libre posible de prejuicios y subjetividades.

De la mano de sus textos, el presente volumen reseña una por una todas las películas en las que intervino de forma directa o indirecta el cineasta madrileño, además de incluir diferentes apartados que repasan sus guiones no realizados, sus diferentes memorias y biografías, así como su producción literaria; otro compuesto por varias entrevistas a profesionales que trabajaron en algún momento codo con codo junto a Paul, una selección de declaraciones inéditas de nuestro protagonista, y una última sección de apéndices formada por artículos que abordan los efectos especiales en su cine, la filosofía y el trasfondo sociocultural de sus películas, sus influencias o su relación con terceros países. Un estudio, en definitiva, que aspira a ser lo más completo y exhaustivo posible, siempre con la intención de que sea el lector quien en última instancia tenga la última palabra entorno a la auténtica valoración de Naschy y su obra, en virtud de las opiniones e informaciones vertidas.

Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito cuenta con la participación (por orden alfabético) de: Daniel Aguilar, Santiago Aguilar, Joan Bassa, Antonio Vicente Chinchilla, Roberto Curti, Carlos Díaz Maroto, Ramón Freixas, Javier G. Romero, Roberto García Ochoa-Peces, Valentin Guermond, Rubén Íñiguez Pérez, Domingo Lizcano, Diego López, Jorge Loser, Javier Ludeña, Víctor Olid, Juan Andrés Pedrero Santos, David Pizarro, Javier Pueyo, Davide Pulici, Javier Pulido, Jonathan Rigby, Juan Pedro Rodríguez Lazo, Fernando Rodríguez Tapia, José Manuel Romero Moreno, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez Esbilla, Erika Tiburcio Moreno, Joaquín Torán y Mikel Zorrilla Trueba.

El volumen  presenta las siguientes carácteristicas:

Pags: 640
Formato: 150 x 210 mm.
Papel interior: Offset, b/n
Portada: Laminado mate. Color
Encuadernación fresada.

 Paul Naschy/ Jacinto Molina: La dualidad de un mito tiene un PVP unitario de 27,50(envío certificado incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.

martes, 3 de octubre de 2017

SIETE DESEOS (WISH UPON)

Cuando la pasada noche consumí "Wish Upon", desconocía que ya tenía título en castellano, "Siete Deseos". Lo hice en versión subtitulada... o, lo que es lo mismo, descargada ilegalmente. Comento esto porque al concluir le dije a mi acompañante, medio en coña medio en serio, que si algún día se estrenaba aquí la titularían "Deseo Mortal" o algo peor. Me equivoqué.
Por el contrario, tuve razón en algo que pronostiqué antes de darle al “play”, que iba a ser un entretenimiento tontuno, superficial pero efectivo en su cometido. Puro terror adolescente. Y eso es lo que es.
Por avatares del destino, la chica inadaptada de clase adquiere una caja china de los deseos. Jugueteando pide que su eterna enemiga, la rubia guapa e irritante de turno, se pudra. Y se cumple. La gracia es que una vez concedido, la caja reclama un sacrificio a cambio, en este caso el pobre perro familiar. Pronto comenzará a exigirlos de tipo humano y, poco a poco, se irá apoderando de la voluntad de la teenager.
Puro producto palomitero y fast-food que se ve bien, sabe bien, se digiere bien, pero no trasciende. Algo que sería trágico si no fuese porque "Wish Upon" lo sabe, lo asume y se regodea en ello sin complejos. También es verdad que me suelen molar las pelis de deseos que se materializan por arte de magia, sobre todo si tienen un lado perverso (como la misma saga “Wishmaster”), detalle este que perfectamente podría haber influido en mis impresiones.
"Wish Upon" viene dirigida por John R. Leonetti, responsable de la olvidable "Lobos en la noche" o el primer y pasable "Annabelle" (que por cierto, el segundo es un auténtico mojón soporífero). En el reparto destacan las tres "chicas inadaptadas" protagonistas, creíbles en lo suyo, un Ryan Phillipe ya con arrugas en el rol de perdedor, un Jerry O´Connell de presencia casi anecdótica y
una sorprendente/amplia Sherilyn Fenn cuyo fenecimiento probablemente sea el más llamativo, espectacular y "mal lechado" de toda la peli. En el tema violencia y sangre la cosa se mantiene moderada, y canta mucho su deuda con la franquicia de "Destino Final", pero las escenas en cuestión están tan simpáticas como el resto del producto en general.

lunes, 2 de octubre de 2017

CIRCUS KANE

Otro film lanzado en  DVD y plataformas digitales en fechas cercanas al estreno de “It” de Andy Muschietti y al igual que “Clowntergeist” el posible plagio no pasa del cartel promocional y uno o dos elementos que podamos asociar a la adaptación de la obra de Stephen King. Como es de suponer, los elementos atrayentes aquí son el payaste siniestro y los globitos, que aquí están solo presentes en el póster centrándose más en la figura del payaso con sonrisa diabólica, más deudor de la mini-serie que de la película que actualmente triunfa en los cines, siendo este, no obstante un personaje secundario de la cinta que nos ocupa. Por lo demás se trata de una serie B del nuevo milenio de lo más simpática y divertida —¡¡curiosamente!!— con los ojos más puestos en “La casa de los 1000 cadáveres” que en otra cosa,  y que realizada por el hijo de Fred Olen-Ray, Christopher Douglas Olen-Ray (que ya comienza a firmar con un nombre mucho más corto: Christopher Ray) resulta un entretenimiento gore y tontorrón con guiños solo reconocibles para los aficionados —uno de los protagonistas viste una flamante camiseta de “Hollywood Chainsaw Hookers” en homenaje a papá— que deja, sin que nos rasguemos las vestiduras, con un buen sabor de boca. Olen-Ray, por derecho propio, se está convirtiendo en una de las cabezas visibles del “exploit” contemporáneo, si bien todo este nace ya con intenciones mercantiles mucho menos ingenuas y rentables que en los años dorados. Aún así, aparte de todos los títulos producidos, Olen-Ray Jr.  Es director de títulos con tanta jeta como “Megatiburóncontra Crocosaurio”, “El Todopoderoso Thor”, O “Mercenaires”, aquél bodrio que explotaba, más que una franquicia, una idea; la de hacer una película como “Los Mercenarios” con estrella femeninas. Y ahí la tenemos.
“Circus Kane”, se adapta a los tiempos que corren como polla al culo y otroga protagonismo a un grupo de famosos de Internet relacionados con el mundo del cine de terror; así tenemos prestigiosos bloggers, youtubers, una Scream Queen o el equivalente a un especulador coleccionista de “Todocolección”. Por otro lado tenemos a un antiguo “performancer”, Baltazhar Kane, que aparece de la nada mandando a todos estos pringadillos una invitación, por lo que reúne a todos ellos en un mismo lugar y  allí, en una especie de mansión de los horrores, les propone el siguiente juego:  Quién quiera, puede marcharse voluntariamente si no puede resistirlo, pero el que consiga pasar la noche esquivando los horrores (sin morir) que allí acontecerán saldrá de allí 250.000 dólares más rico. Los famosillos de Internet se toman el asunto a chufla porque el tal Kane era famoso con su espectáculo en los 80 e intentarán pasar allí la noche, por lo que irán muriendo todos de la forma más variopinta.
“Circus Kane”, al margen de la estrategia comercial que la emparienta con otra cinto de éxito, es una mierdecilla, por supuesto, pero por suerte, y quizás sea porque de casta le viene al galgo, está infinitamente más entretenida que cualquier título directo a vídeo o plataformas digitales de los que nos llegan ahora, lo cual es un soplo de aire fresco. Parte de toda esta diversión viene dada gracias a las ingentes cantidades de casquería, ya cada vez menos habituales en cualquier película.
Por otro lado, agradezco esa tendencia cada vez más formal a despojar de humor las cintas de terror, por chabacano que sea este.
Se puede ver perfectamente. Además, que toda la parafernalia circense, así como los monstruitos que se encargarán de ir dando cuenta de los odiosos protagonistas (concebidos para ser masacrados) son de lo más chanantes.
El reparto es una cosa cuando menos curiosa; tenemos como principal protagonista a Jonathan Lipnicki, cuyo nombre les sonará de sobra pero al cual  no ubicarán; se trata del niño gafado y rubiales de “Stuart Little” o “Jerry McGuire”. El muchacho a crecido y ha pasado del más brillante mainstream a la costrosa y barata serie B videoclubera, como no podía ser de otra forma. Por el mainstream, también, ha paseado su trasero, siempre en roles secundarios Mark Christopher Lawrence, el negro cuya cara nos es familiar, como también tonteó con el mainstream, casi en calidad de extra Ted Conte, que tenía un papel sin acreditar en  “El silencio de los corderos” para luego acomodarse en mierdecillas intrascendente de este estilo. Destaco a Conte por dos motivos; su rol en la película, su sobreactuación y su personaje, crispan al espectador, cae mal, cae gordo, dan ganas de que muera el primero (se trata del tipo con la camiseta de “Hollywood Chainsaw Hookers”). Y cae mal, porque lo que estamos viendo, física e interpretativamente a un clon de Robert DowneyJr., o mejor dicho, de Tony Stark. El ver como intenta quedar por encima de sus partenaires con chascarrillos de escasa gracia y caritas de tío “cool” pone a uno de lo más nervioso.
Por otro lado, en un rol casi anecdótico, y también como guiño al fan, tenemos a un, ya muy mayor, Richard Moll, (“House, una casa alucinante”, “Noche en el tren del terror”) que se antoja una presencia del todo entrañable.
En definitiva, que no pasa nada porque pasemos un ratillo viendola.

viernes, 29 de septiembre de 2017

CLOWNTERGEIST

Los italianos eran la monda con todo esto del “Exploitation”, tanto que en lo que ha aprovecharse de films de éxito se refiere, crearon cierta escuela. O eso me gusta pensar cuando cutres productoras americanas deciden sacar provecho del éxito de turno, máxime si como es el caso de la película que nos ocupa, se dedica a expoliar santísimas películas en una sola.
Aunque dudo ciertamente que los artífices de esto tengan siquiera referencias italianas a las que imitar. Por otro lado, aquellos plagios italianos buscaban engañar al espectador ingenuo y  europeo, y un tanto desinformado, aquél espectador que posiblemente fuera a ver el plagio italiano pensando que era el original.
Ahora los tiempos han cambiado, el espectador sigue siendo tonto, pero tiene más mala leche, y un vulgar exploit del éxito de turno ya no cuela. Ahora lo que consigue que cierto exploit se venda, es el hecho de que es un expolio descarado de un film de éxito, y su público, fandom postmoderno dispuesto a zamparse el mayor truño porque en sus círculos eso es “Cool”. El mismo público que endiosó en su momento “Troll 2” y que luego cuando se cansó lo condenó al ostracismo.
Justo en ese tipo de exploit se haya “Clowntergeist”. Y su condición de película  jeta y cara dura es el principal atractivo de cara a la galería.
“Clowntergeist” aparece en vídeo y plataformas digitales justo la misma semana en que se estrena mundialmente en cines el remake de “It”. Pero para rizar el rizo —consecuencia de las descabelladas propuestas de, por ejemplo, “Sharknado”— además de ofrecernos en su poster un estupendo payaso malo, se aprovecha también de otra franquicia con  payasos en su haber como es la de “Poltergeist”, teniendo en cuenta que recientemente Tobe Hooper ha fallecido. Doble dosis de cara dura. El público fandom, con la fiebre de la adaptación de Stephen King, se percata de esta nueva serie B direct-to-video, y ya que está la compra. Negocio asegurado.
Y por supuesto, para no perder la tradición, el poster chanante engaña vilmente al personal, porque luego el payaso que aparece en la película no tiene nada que ver con el del poster; es un señor disfrazado de payaso y ya está, más cercano al payaso de “Gacy” que al de “It”. Pero da lo mismo, porque la película es guay también por esto. Y así.
Dispuesto a a enfrentarme a este pedazo de bodrio, comienzo a verla, y la cara dura se hace patente desde el primer minuto, dónde vemos que, al igual que en “It”, los globitos rojos hacen acto de presencia y se prodigan como los grandes protagonistas de la cinta, si bien, ese es el único punto en común que “Clowntergeist” pueda tener con “It”. Tampoco se parece en nada a “Poltergeist”. A lo que voy es que el engaño esta tan solo en la forma de venderla, porque luego la película tiene vida independiente, me refiero a que es un film que no mama en absoluto de los dos de los que en su promo se aprovecha.
E incluso, no es tan, tan malo como cabía  esperar, es malo sin más.
Cuenta la historia de un par de chavalitas que hacen su vida en un pueblucho cualquiera de la América profunda. Una de ellas tiene terror a los payasos. Así que vemos el día a día de estas chicas en sus trabajos, sus amigos, cuando un buen día, un payaso demoníaco hace acto de presencia en sus vidas y les hará la vida imposible. Empieza así un festival de sillas que se mueven, algo de gore, y un payaso del infierno que deglute carne humana. Luego ya el tedio hace el resto.
Sin más, un producto que nace y muere en sus intenciones mercantiles. No tan pestilente como pensaba.
Claro, eso es porque el director, un cortometrajista en ciernes con aspiraciones a ganarse la vida haciendo cine, está hambriento, y en esta, su primer película, pone toda la carne en el asador, poniendo algo de ritmo y dignidad a un producto que se le encarga con malsanas intenciones.
Por ponerle algo, decir que me han gustado mucho las dos actrices protagonistas, lejos de ser los bellezones característicos de este tipo de películas, son dos “vecinitas de al lado” que hacen sus interpretaciones lo mejor que pueden, y no lo hacen nada mal. Ellas son Britany Belland y Monica Baker, forjadas ambas en el mundo del cortometraje de terror independiente y la serie Z del nuevo milenio, siendo este su trabajo más destacado.
Ver y olvidar.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "CIUDAD MUY CALIENTE"

Un hito —no muy allá— que juntaba en una misma pelí a Clint EastwoodBurt Reynolds.
Y aquí, sus fotocrometes!!










lunes, 25 de septiembre de 2017

MANOS DE SEDA

Una pava de buena familia, ya entrada en años, está casada con un déspota que la ningunea, además de ver porno –sin masturbarse- y llegar a asegurarle que las chicas del porno que ve no le dan la brasa como si se la da ella. Harta de esta situación, se tira a un pasmarote que previamente le roba la cartera, se enamora de él, y como este es un viva la virgen que juega al poker, juntos planean desplumar al borde del marido ya que considera que el tipo con problemas para  hablar que ha conocido en un portal mientras la robaba,  es mejor que el marido que parece el mismísimo Dr. Muerte de lo malo y canalla que es. Todo ello descifrado como en un jeroglífico, durante la hora y veinte que dura la película. La hora y veinte más dura de mi vida.
Película Española de finales de los 90, adscrita al thriller, género este que siempre se ha dado muy mal en nuestro país, y del que se estrenaron como churros durante esos años, finales de los 90, primeros de los 2000, una variada paleta de títulos.
Son todas esas películas muy malas; la que gozó de más prestigio y popularidad, “La caja 507” en realidad está sobrevaloradísima. “X”, era más mala que un dolor. E incluso cuando se mezclaba el género con la comedia, con “Dos tipos duros”, el resultado era un espanto.  Y en todas ellas estaba Antonio Resines.
“Manos de Seda”, sin embargo, destaca y brilla con luz propia por encima de todas aquellas basuras, en primer lugar, porque en ella no está Antonio Resines, y en segundo porque probablemente, no haya encontrado jamás peor película que esta. Pero olvídense del concepto “Malas que son buenas” (o como el título de nuestro Pest Seller reza, “Malas pero divertidas”). Les juro que me ha costado sangre, sudor y lágrimas acabar el visionado de esta cosa tan insulsa.  Es insufrible: Desprovista del más mínimo carisma, con unos actores que están pensando en el cheque, dirigidos con el ojal, y soltando por esa bocaza de mala manera, las frases y diálogos más estúpidos del cine Español.
Jorge Sanz, el protagonista, aparte de lo mal actor que ha sido siempre, está espantoso. No llega a las cotas de patetismo que alcanzó cuando su personaje se emborrachaba en “Tocando Fondo” (que, paradójicamente, aquella película estaba muy bien), pero no se me ocurre peor actor para que interprete a un carterista que sobrevive shirlando carteras y jugando timbas de poker. Es tan malo, que hasta se nota que está recordando las frases mientas interpreta.
Su partenaire, Carmen Elias, es bastante mejor actriz que Sanz, pero como toda la existencia de su personaje, es ridícula, pues ella, pobrecita mía, parece imbécil.
Por no hablar del que interpreta al marido, Puede que sea Jorge de Juan, porque no le he visto en muchas más pelis. Pues como sea, este maromo, para que veamos que es malo habla siempre como entre dientes, y forzando la voz, poniendola ronca como si fuera un Viggo Mortensen cualquiera en “Alatriste”.
Y los exteriores de la película, de barrios perifericos imprecisos, son los más feos que he visto en mi vida.
Espantosa, espantosa, y espantosa.
La película, por su época, está rodada en 35 mm. pero mientras la veía, me la imaginaba filmada en vídeo, que es como se rodaría a día de hoy,  y por una mera cuestión de texturas, se notaría el poco talento que tiene, no ya el director, sino todo el equipo, a la hora de hacer este despropósito. El 35 mm. camuflaba bastante la incompetencia de los cineastas.
A mi me gusta ver películas malas y Españolas cuando me reuno con los compañeros de este blog (Disfrutamos mucho en su momento de “88” y disfrutamos de “Skizo”), pero mucho me temo, que “Manos de Seda”, vista en parroquia, hubiera sufrido una pulsación de “Stop”, pasados diez minutos. Casi mejor solo, al menos, para poder llevarme las manos a la cabeza con este “WTF”, la he visto entera.
La película la distribuyó Columbia Pictures, el director César Martínez Herrera asegura que gran parte de los 180 millones de pesetas que costó (no se lo creen ni ellos) se fue en promoción, y consiguió congregar 48.000 espectadores en las salas de cine.
Teniendo en cuenta que los primeros 40.000 son de entradas compradas por la misma compañía para cubrir la cuota, saquen sus propias conclusiones.
Por todo ello, merece la pena echarle un vistazo, que es lo mínimo que merece una película. Por espantosa que sea.

viernes, 22 de septiembre de 2017

LOS ARISTÓCRATAS (11) ADAM SANDLER



Regresa un mes más el podcast sobre comedia que hago en colaboración con Ángel Codón Ramos.
Y este mes se lo dedicamos al genio del dollar, el Ayatolah del dinero, el Duque del cash... Adam Sandler que sabe exactamente que hacer para llenar una platea y divertirla.
Nos ventilamos su vida y obra en poco menos de dos horas y media. Así pues... DÉNLE AL PLAY, BITCHES!!!


jueves, 21 de septiembre de 2017

THE DEFENDERS

A rasgos generales me gustan las series que Marvel elabora para el canal Netflix. La primera temporada de "Daredevil" fue una grata sorpresa gracias a su tono oscuro y su tremenda violencia. La segunda me complació menos. Creo que el rollo místico no casaba bien con el resto de ingredientes, salvo por el más sabroso de todos ellos, "The Punisher". "Luke Cage" me aburrió soberanamente, parecía un dramón dirigido por Spike Lee, y el segundo capítulo fue el último para mí. Ni me molesté con "Jessica Jones", pero por puros prejuicios. No me gustan los superhéroes con vagina (y esta es especialmente cargante por su rollo macarrilla). Y finalmente tenemos a "Iron Fist". En un principio dudé, venía de "Luke Cage" y temía encontrarme con idéntico "muermismo", pero resultó ser una serie tontuna y simpática que, a diferencia del segundo "Daredevil", hacía buenas migas con el misticismo (un poco de chichinabo, eso sí).
Por todo esto, era inevitable que la curiosidad me matara con respecto a "The Defenders", el "Vengadores" de baratillo que junta a todos los arriba mentados. Para la ocasión los malos que han ido apareciendo a lo largo de las series previas -al menos las que he visto-, La Mano, están preparando una buena escabechina en la ciudad de Nueva York. Ello hace que, por avatares del destino -que no se materializan hasta el tercer capítulo-, "Daredevil", "Iron Fist", Luke Cage y Jessica Jones se rejunten, unan fuerzas y decidan desbaratar los planes de la "villanada" que, con el fin de darle más caché al proyecto, cuenta con Sigourney Weaver como jefa y la resurrección de... bueno, mejor lo ven.
En cualquier caso, consumí todos los capítulos y los soporté bien, pero al finiquitar el tránsito me quedé con un poso raro. Como que lo visionado no acababa de funcionar ni trascender. Una serie con cuatro superhéroes juntos y una villana de alto copete creo que tendría que haber sido más explosiva. No sé. Y lo que le sobra es prescindible palique y más palique. Entiendo que cuando el presupuesto no es muy generoso hay que buscarse la vida para compensar la falta de chicha... pero justamente el talento reside en saber salirse airoso de tal desafío, y eso es algo que no se acaba de vislumbrar en "The Defenders". No solo es que haya mucho "bla, bla", es que este resulta repetitivo y materializa en palabras lo que nuestros ojos y cerebro ya habían captado previamente a través de las imágenes. Es tan verdad como que las secuencias de yoyas molan mucho, sobre todo la primera que reúne a la súper pandi, pero hay pocas y, a la larga, se hacen también muy repetitivas. ¡¿Pa cuando otras maneras de combatir el mal que no estén ligadas a rasgos propios de las artes marciales?!. Al final lo que ocurre con "The Defenders" es lo que lleva ocurriendo con el arte audiovisual desde lustros: Si no tienes muchos medios a tu alcance, evita ambiciones desproporcionadas.
No obstante, y a pesar de mis vocablos, pienso seguir dándole una oportunidad a todo producto Marvel/Netflix que me pongan a disposición. Siempre hay algo interesante en ellos y merece la pena por lo menos testearlos. Ahora le toca el turno a la serie del "Punisher" en la que, entiendo, se recuperará el tono urbano, realista, crudo y contundente de la primera temporada de "Daredevil" (y las partes de la segunda en las que salía el de la calavera). Dicho de otra manera, me cago de ganas de verla.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

LANZAMIENTOS DE SEPTIEMBRE EN VIAL OF DELICATESSENS

Les dejo con los lanzamientos de este mes de Vial of Delicatessens. Esta vez, dos películas malditas del cine español.
A la venta en toda España hoy 20 de Septiembre de 2017



EL HIJO BASTARDO DE DIOS
(DVD PRENSADO)

CINE ESPAÑOL DE RECIENTE ESTRENO.
Andrés es funcionario en un pequeño pueblo. Su discapacidad lo hace inclinarse mucho al andar, por lo que se siente marginado por sus compañeros de trabajo. Además, vive con su madre paralítica, que le hace la vida imposible. Ante este panorama, Andrés decide buscar la felicidad y urde un siniestro plan que traerá la sangre y la muerte a sus vidas.
Martín Garrido Ramis (“Mordiendo la vida”) dirige este violentísimo thriller que encierra una implacable denuncia social sobre la indefensión ante los poderosos en un mundo cruel y frío. Presentado en el Marché du Film de Cannes, su recorrido por diversos festivales internacionales y la crudeza de sus imágenes lo han convertido en un título de culto instantáneo.

“Pese a quien pese, Garrido es genuinamente de culto” - AVT

Características: 1:78:1, 16:9.  Audio: DD 2.0, Castellano.

EXTRAS:

-         Trailer
- Cortometreajes: 
La mentida del arte de Martín G. Ramis.
Preferentes de Martín G. Ramis. 




LOS ESCONDITES
(DVD PRENSADO)

POR PRIMERA VEZ EN DVD, UNA DE LAS PELÍCULAS MALDITAS  MÁS INTERESANTES DEL CINE ESPAÑOL.

El pequeño huérfano Jorge, camino de casa de sus abuelos, besa la tumba de sus padres para absorber sus espíritus. Su tía Amelia, encerrada en una habitación desde que murió su novio, le ayuda a viajar en el tiempo.
Finalizada en 1969 y no estrenada de forma reducida  hasta 1972, “Los escondites” permanecía incomprensiblemente inédita desde entonces por sus problemas con la censura, hasta que el Festival de Sitges la rescató en 2016. Un macabro cuento de inocencia que se adelantó a su época y pagó por ello, y al que por fin el tiempo ha puesto en su lugar.
Vial of Delicatessens, lanza esta joya por primera vez en formato domestico a nivel mundial, en una edición llena de extras.
Dirigida por Jesús Yagüe, director del clásico “La mujer es cosa de hombres” y protagonizada por la recientemente desaparecida Terele Pávez.

Características: 1:33:1, 16:9 Pillarbox. Audio: DD 2.0, Castellano.
 Subtítulos: Castellano.

EXTRAS:

-Presentación de la película a cargo del director.
-Entrevista al director Jesús Yagüe (34 minutos).
-Promo  on line de “Los escondites”.

Las películas aparecen a un P.V.P de 11,95 € y podréis localizarlas en:
o en grandes almacenes.

martes, 19 de septiembre de 2017

AVT PODCAST (81)




Ya está de vuelta tu podcast favorito!!!
Y para la ocasión hemos invitado a Eduardo Fuembuena, autor del magnífico libro “Lejos de aquí”; el libro que cuenta absolutamente todo sobre la relación entre José Luis Manzano y Eloy De la Iglesia, actor y director respectivamente de películas como “Colegas”, “El Pico” o  Navajeros”. Para hablar sobre el libro y sobre las películas de este tandem, hemos entrevistado en profundidad a Fuembuena, y ha salido este estupendo programa.
Ya lo saben, AVT Podcast, marca la diferencia!!
Dénle al Play!


lunes, 18 de septiembre de 2017

POPEYE

Popeye es un personaje que de siempre me ha obsesionado. Poco a poco he ido coleccionando una buena cantidad de sus cortometrajes animados, o de los largometrajes a base de cortos que se estrenaban en cines españoles, que me instaron incluso a montar el mío propio, aprovechando la coyuntura que me ofrece el dominio público de esos cortos, y ser uno de los responsables del sello “Vial of Delicatessens”.
Y ahora esa obsesión se acrecenta con el descubrimiento de las tiras cómicas de su creador, Segar,  y de Bobby London, quién magistralmente continuó con el trabajo de Segar en los ochenta, modernizando a los personajes y utilizándoles como portavoces de sus protestas hacia unos editores que eran más tontos que la madre que los parió, y cuya estrechez de miras contribuyó al despido de uno de los más grandes dibujantes de Popeye, y cargarse así una obra  maestra del cómic contemporáneo y quedarse tan panchos. Pero eso es otra cuestión mucho más larga de la que quizás les hable en otro momento. Pero si gustan, “Kraken” está editando esas maravillas en España ahora mismo. Del autor que más dibujó a Popeye, Bob Sagendorf, poco he visto, y lo poco que he visto tampoco era muy sugestivo,  como tampoco lo es lo de su actual dibujante en prensa, Hy Eisman. Me gustan, sí, pero lo de Segar y London es que me vuelve loco.
Al margen de esto, que yo soy consumidor de Popeye hasta límites insospechados, me resistía a volver a ver la famosa película de RobertAltman. Es unánime, todos la vimos de pequeños esperando una cosa, y recibimos otra, en el recuerdo, bastante aburrida. Así que en plena fiebre “Popeyera”, considero que es un buen momento para recuperarla y ver como afecta el visionado a mi mediana edad, y sin volver a  haberla visto desde que era un infante. “Popeye” es una cosa muy rara, muy bizarra, y he llegado a la siguiente conclusión; o bien mi amor hacia el personaje me ha hecho perder toda objetividad, o bien “Popeye” es una película muy buena pero muy poco indicada para el  público infantil.
Como fuere, “Popeye” cuenta la historia de un marinero rudo y tuerto, que en busca de su padre perdido, llega a un lugar llamado Puerto Dulce, y se amoldará a esa fauna a las mil maravillas. Conocerá a Rosario (Olivia) de a cual se enamorará, a Pilón que come hamburguesas, a Perendengue que las cocina, y a Brutus, el pretendiente de Rosario, al cual se la levantará y se convertirá en su acérrimo enemigo. Hasta adoptará a un bebé que habla al que llama Cocoliso; y por supuesto, encuentra a su padre. Es así de sencillo. No hay más, eso es lo que cuenta.
Lo que pasa, es que la película, y por eso no me gustó de niño, es una extravagancia de tomo y lomo; sin embargo, es lo más fiel que hay a las primeras tiras de Segar a las que antes hacía referencia, ya que en ellas se basa, a pesar de que cuando se rodó, el concepto de Segar y sus años 30, estaba ya bastante desfasado. El Popeye al que estaba acostumbrado todo el mundo, posiblemente fuera en de los dibujos animados de los años 50 y 60, o bien, el de los 80 de la factoría Hanna Barbera. Entonces, si buscamos ese Popeye, está claro que no lo vamos a encontrar en esta película. Es más, la película es rara hasta si la comparamos con las tiras de Segar. Pero eso no es malo en absoluto.
En definitiva, que me ha gustado, y mucho.
La película está considerada uno de los grandes fracasos de Hollywood, pero este fracaso es relativo. Relativísimo, porque la película tuvo un coste de 20 millónes de dólares de la época, y recaudó en taquilla cerca de sesenta. Pero para las expectativas de los directivos de Paramount eran de sobrepasar los 100, por lo tanto, al no alcanzar esas cifras, relegaron la película al ostracismo. Nuestro país era un fiel reflejo de la medianía de taquilla, y siendo una película distribuida por Disney, que tenía los derechos de explotación para Europa, 426.000 espectadores no están  mal, pero no son nada del otro mundo.
Todo esto viene dado por la falta de cabeza y el exceso de coca de “El chico que conquistó Hollywood”, Robert Evans. La adaptación al cine del musical “Annie” era un proyecto acariciado por los grandes estudios. En concreto, los derechos del mismo se los disputaban Universal y Paramount, para los que trabajaba Evans. Tras una ardua lucha para conseguirlos, se ve que el mejor postor fue Universal, quienes se quedaron con los derechos y produjeron uno de los musicales más célebres de los 80.
Evans, caprichoso y testarudo como pocos, que quería quedarse sin si musical de moda con el que hacerle la competencia a “Annie”, y sabiendo que Paramount tenia un buen número de personajes de cómic y de ficción en su poder, congregó una reunión con los ejecutivos para ver con cual de todos esos personajes podían realizar una superproducción. En cuanto alguien dijo Popeye, Evans ya no se lo pensó más. Se puso manos a la obra con la producción de esa cinta. Los derechos del personaje pertenecían a la King Factures Sindicate a efectos televisivos, radiofónicos y editoriales, pero, Paramount conservaba los derechos de explotación del personaje para cines y teatros, con lo que era totalmente lícito hacer una película con el personaje, que no solo se valdría de su fama para triunfar, sino que además, serviría para darle un empujón de audiencia a la serie que sobre el personaje estaba en aquellos momentos en televisión “La hora de Popeye”, los míticos dibujos animados de Hanna-Barbera, con los que nos criamos todos los cuarentones. Así pues, el tema del papeleo fue sobre ruedas.
Robert Evans, no era muy listo, pero no muy inteligente, y contratando al historietista Jules Feiffer para que escribiera el guion, pensó en películas exitosas del estudio, y se acordó de “Cowboy de medianoche”, por lo que quería a su director, John Schlesinger, y a la estrella de la película, Dustin Hofman (¿) como director y protagonista, respectivamente, se su adaptación de Popeye.
Feiffer, conocedor de los cómic, lógicamente, escribió un libreto que adaptaba fielmente el universo creado por Segar, al mismo tiempo que introducía elementos propios de los cortometrajes para cine de la factoría Fleischer. Así, tenemos en la película personajes primigenios de “Thimber Teather” –que es como se llamaba la tira de Popeye en su momento- como puedan ser Castor Oyl, hermano de Olivia, o su primer novio, Ham Gravy, o detallitos como el hecho de que a Popeye no le gusten las espinacas, y tenemos una fuerte presencia de Brutus, como en los dibujos animados de Fleischer, mientras que en la tira cómica este aparecía tan solo de pasada.
Aunque Schlesinger no era el director adecuado, finalmente se contrató a uno que tampoco lo era demasiado, por su condición autoral; Robert Altman.  Robert Evans estaba hasta los cojones que Altman llevara varios fracasos de taquilla seguidos desde que rodó “Nashville”.  Y estando de farra una noche, se lo encontró en un bar, alicaído, borracho, enfarlopado. Evans ante tan patética imagen, tuvo una idea; para que Altman volviera a estar en primera linea, debería dirigir un éxito comercial, y como “Popeye” estaba concebida para que fuera eso mismo, contrató a Altman para dirigir la película. Es entonces cuando entran en casting Robin Williams como Popeye, Shelley Duvall como Rosario (Olivia) y Paul Smith –el clon de Bud Spencer- com Brutus. Y sin duda, es el mejor casting que puede tener una película. A mí no se me ocurre ninguno mejor que ese.
Disney que entró en proyecto porque estaba en su momento de mayor decadencia y quería hacer películas de imagen real que enganchara a un público más o menos adulto, puso toda la carne sobre el asador.
Previo al inicio del rodaje, se construyó en Malta un enorme plató que representaría el pueblo donde transcurrían las tiras de “Thimble Theater”, Puerto Dulce. Un plató que, un tanto abandonado, aún permanece en el lugar dónde se construyó, y que supone una de las atracciones turísticas de la zona
Una vez iniciado el rodaje todo eran problemas, sobretodo entre productor y director. Evans se presentaba en el rodaje y no hacía más que increpar a Altman, que llevaba cinco fracasos a sus espaldas, que si no convertía esta película en un éxito, estaba acabado. Y Rober Altman pedía que se le dejara hacer su trabajo y que no tocara los cojones.
Es muy probable que el tono Bizarro y enrarecido de la película, más que una cuestión estilística, sea debido a los excesos lisérgicos, ya que  la cocaína circuló por ese rodaje como en pocos. Altman y Evans la consumían con avidez, lo que originó que en uno de sus constantes enfrentamientos, acabaran a puñetazos, a hostia limpia, mientras que Robin Williams y Shelley Duvall, estaban más centrados en esnifar entre toma y toma que en interpretar sus, por otro lado, ensayadísimos papeles. Paul Smith, que no tenía los mismo hábitos que las estrellitas, no consumía ningún tipo de drogas, motivo este por el que fue ninguneado. Evans llegó a decirle que si llega a saber lo soso que era, hubiera contratado a ese  actor Italiano al que suplantaba –refiriendose a Bud Spencer- pero que por el caché de aquél, tendría tres Paul Smiths haciendo nada.
Por otro lado, Altman no se hacia con la dirección, estaba tan drogado que cuando había muchos actores en plano, no sabía bien lo que hacer. Los técnicos también le daban a la cocaína cosa mala, y todo era un pifostio de tres pares de cojones. Por eso es una película tan extraña.
Cundo se estrenó, aunque dobló su presupuesto, no fue suficiente para Evans, con lo que declaró a la película y a su director, non gratos.
La película tampoco recibió críticas halagueñas, y en general, se prodigó como uno de los grandes fracasos de la historia del cine. Vista ahora, yo creo que ni tanto ni tan calvo. La verdad es que está muy bien, y todo ese halo de rareza, yo creo que la convierte en una película única, más cercana a cierto cine de autor Europeo ( “Sweet Movie” tiene algunas similitudes estéticas) que al cine comercial americano, y sin embargo, su estética le viene muy bien al universo Popeye.
Robert Altman, por otro lado, recuperaría el prestigio perdido poco a poco, y con los años.
También, y como todos esos films que Hollywood se empeña en marginar y etiquetar de fracaso –Ya sea “Isthar”, ya sea “Howard, un nuevohéroe”, ya sea “Cuatro Fantásticos” (esta hundida en el fango más por parte de los fans)- se trata de una película injustamente olvidada. Y lo que son las cosas, teniendo en mi psique durante años y años la percepción de que “Popeye” era una basura infecta, hay que ver cuanto me ha gustado verla la otra noche. Mucho, de hecho.