sábado, 28 de julio de 2007

DARK RIDE, LA CASA DEL TERROR

"Dark Ride" o, como se ha titulado en España para su distribución en dvd, "La casa del terror" (humm...), se apunta sin dudarlo a la moda del revival "slasher" de los ochenta que, como "Drive Thru" o "Hatchet", reivindica la vuelta a un "cine de asesino enmascarado" más deudor de "Viernes 13" o "La quema" que de "Scream", jugando para ello con cierto look, cierta atmósfera pero, sobre todo, recurriendo a la crueldad y sobre todo al exceso sanguinolento de aquellos films (otra cosa es que lo consigan, que no, pero al menos se agradece la intención).
Salvo cierto modesto giro argumental en su desenlace, y el hecho de que no son tantas las víctimas del asesino de turno (vamos, que como "body count" se queda corto), "Dark Ride" es, como suelo decir aquí: MÁS DE LO MISMO. Los tópicos y clichés cruzan por delante de tus ojos en riguroso orden, de modo casi religioso... ¿los tengo que citar aquí y ahora?, veamos, la panda de estudiantes idiotas que, en plena celebración de algo (en este caso el llamado "Spring Break"), deciden pasar la noche en una abandonada casa de los horrores donde, años atrás, se cometieron dos crímenes. Justo un par de semanas antes, el autor de estos, un psicópata prácticamente inhumano (ruge como un animal) se escapa del centro psiquiátrico donde está internado para volver a... bueno, eso. Los protas son puro arquetipo, el guaperas-drogata irritante, las niñatas bordes y monas y, cómo no, el friqui de turno, que tiene el detalle de adornar la pared de su habitación con un poster de "Evil Dead", pero cuyos gustos cinéfilos a la hora de paliquear se desvían un poco del género.
Una de las mayores diferencias del "slasher" moderno en comparación con el clásico es que, ahora, saben cómo rellenar las escenas entre crimen y crimen, darles más ritmo, lo que contribuye a que el tedio ya acostumbrado en la cosecha de los 80 aquí sea un poco más digerible.
En lo que "Dark Ride" no se queda corta es en el elemento gore. Los crímenes no son muchos, vale, pero cada uno de ellos (sobre todo de menos a más) es especialmente gráfico y salvaje, destacando el último de todos, en el que la cabeza de un pobre segurata es partida en dos, verticalmente, y el equipo de efectos especiales se asegura de que tengamos tiempo de verlo todo sin perder detalle. Bestial.
A pesar de todo, la peli no es, en ningún momento, una maravilla... sencillamente se deja ver... a ratos aburre, y el dire, Craig Singer, no sabe sacarle todo el partido que podría -a nivel atmosférico- a la casa del terror en la que se desarrolla la historia. Salvo un par de momentos, en general ni los autómatas, ni los juegos de luces, ni los ruidos espeluznantes consiguen erizarnos el vello del cuerpo... y mira que oportunidades no le faltan.
Obviamente tal escenario emparenta este film con aquel "Fun House / La casa de los horrores" que Tobe Hooper tuvo el detalle de regalarnos en pleno boom del "slasher" original. Pero, no nos engañemos, aquella le da bastantes vueltas a este "Dark Ride", un producto perfectamente visible, pero poco más.
Eso si, ser devoto del horror y del subgénero psicopático en especial, ayudan lo suyo.

miércoles, 25 de julio de 2007

DESMEMBRADOS (SEVERANCE)

Curiosa, muy curiosa, es la nueva película de Chris Smith, el realizador de aquella modesta, pero simpática, "Creep" (la de Franka Potente acosada por un bicho en la oscuridad del metro). Aquí se aleja un poco del tenebrismo y dramatismo de aquel debut para narrar una historia más próxima al cine de supervivencia ("Deliverance", "La Presa"...) pero cargada de humor, un humor muy muy negro y muy muy british.
La sinopsis de "Severance" (el título español suena un pelín más disparatado, "Desmembrados") es más de lo mismo: grupo de personas asediadas en pleno bosque por algo o alguien con ansias de matar. Sin embargo, es el "cómo" Smith plasma todo esto en imágenes cuando nos damos cuenta de que estamos ante algo diferente y ¿por qué no?, un pelín original. De entrada el mentado grupo no son ni una panda de adolescentes cretinos, ni de cheerleaders chillonas ni nada que se le parezca, sino un grupo de oficinistas que van a pasar unos días juntos con el fin de "conectar" más y mejorar su capacidad laboral. Aunque caricaturescos, estos individuos son más normales y humanos de lo habitual, incluso diría que nada irritantes, de ahí que cuando sufren o mueren lo puedes llegar a sentir (y es que, además, el cabrón del director se ensaña con ellos, independientemente de lo majos que sean). El humor, totalmente alejado del estilo americano, es inteligente y no demasiado cargado, además de estar situado en el momento justo (hay un gag referente a cierto lanza cohetes realmente brillante), los diálogos son divertidos e ingeniosos y en general, como digo, Smith sabe coger todos los tópicos del horror yankee y darles la vuelta de modo muy afortunado.
Destacar por un lado cierta secuencia en la que se cuentan un par de historias "de miedo" y el genial modo en el que el realizador las ilustra con imágenes (una en plan cine expresionista alemán, la otra hecha en video y con estética de reportaje sensacionalista), por otro, y como ya pudimos ver en la mentada "Creep", la violencia y el gore, que, sin abusar, tienen un papel más que destacado en el film.
En definitiva, "Severance" logra algo que parecía imposible, contar lo de siempre, pero hacerlo de modo distinto. Si a todo eso añadimos el elemento cómico, que funciona, nos encontramos ante una peli muy gozable y que merece la pena ver.

miércoles, 18 de julio de 2007

RE-ANIMATOR

Llevo varios días con la intención de actualizar este blog hablando de alguna película curiosa, extraña y oscura, pero últimamente no hago más que tragarme mierda insufrible que no me dice nada y únicamente me aburre hasta la desesperación. Ayer, cansado de tanta basura, le propuse a mi pareja desembolsar el recién adquirido dvd de "Re-Animator" y verla. Joder, amigos, como cambian las cosas cuando una película es buena... o, en este caso, cojonuda.
¿Y que puedo decir yo de "Re-Animator" que no se haya dicho ya?, pues básicamente mi punto de vista al respecto, que para eso existen los blogs personales y los fanzines. "Re-Animator" entra en la misma categoría que "Posesión Infernal", "La matanza de Texas" o "Pesadilla en Elm Street", el del clásico moderno que demuestra incluso a los críticos más sesudos que el horror puede aportar grandes títulos. Ese típico film oscuro y desconocido que sale de la nada, y sorprende hasta al más pintado, dejando una huella indeleble en la historia del séptimo arte, versión pringosa. De esas hay pocas, pero cuando aparecen, todo se pone patas para arriba.
Ya conocéis la cantinela: Adaptación muy sui géneris de los relatos de H.P.Lovecraft dedicados a narrar las desventuras de su científico loco particular, Herbert West, en la que éste se lía a reanimar toda clase de seres vivos engatusando para ello al médico más prometedor del hospital de turno, y llenar este de sangre y más cadáveres. Todo orquestado con mucho sentido del humor (voluntario, of course) y toneladas de higadillos.
En su momento "Re-Animator" era el no va más del gore, la típica película sangrienta que se infiltra entre las carteleras más mainstream y pilla a todos con la guardia baja. Genuinamente transgresora, sorprenden sobre todo las secuencias de sexo aberrante, ya tan famosas, en las que la cabeza del Dr.Hill lame sin compasión el cuerpo desnudo de Barbara Crampton (que a partir de ese momento, pasó a formar parte del sagrado panteón de las scream queens), incluido grotesco intento de cunnilingus totalmente antológico. No es un gore realmente desagradable, está más cerca de la caricatura de un "Braindead" (que no en vano, es el homenaje personal de Peter Jackson a "Re-Animator" y otros films de parecido calibre) que del rollo insano de un, digamos, "Hostel".... y para los tiempos que corren, la cantidad no es tan excesiva como nos lo pareció a los que la vimos en los sagrados años 80.
"Re-Animator" posee una estructura narrativa envidiable, un ritmo acelerado y la duración justa (menos de 90 minutos) para que resulte vibrante, divertida y muy entretenida. También hace gala de su pátina de originalidad, el humor negro no era entonces tan recurrente en el horror, y la historia casi de culebrón romántico entrelazada con las cuantiosas dosis de gran guiñol eran hasta cierto punto innovadoras. No está muy claro QUÉ tiene "Re-Animator" para ser un film tan eficaz, pero lo tiene, y si no, echar un ojo a las secuelas que siguieron ayuda a entenderlo.
Brian Yuzna es a "Re-Animator" lo que John Russo a "La noche de los muertos vivientes", la rémora que, sí, puso su grano de arena en la confección del original, pero que desde entonces no ha hecho más que vivir del cuento exprimiendo una obra que, en esencia, no le pertenece y cuya paternidad suele atribuirle erróneamente la prensa indocumentada. ¡Falso!, el verdadero genio tras "Re-Animator" es Stuart Gordon que, como Mario Bava, dejó el listón de su carrera demasiado alto, y nunca supo igualarlo, aunque aún rodaría algunos films más altamente recomendables, como "From Beyond", "Dolls", "Fortaleza Infernal" o "King of the Ants".
Yuzna se encargó de estropear la saga dirigiendo "La novia de Re-Animator" y "Beyond Re-Animator", dos pestiños horribles, aburridos, gratuitos y sin gracia alguna... y encima, en el caso de la que hace tres, con Elsa Pataki (BUARGH!). Consciente de su incapacidad, anuncia que la cuarta, "House of the Re-Animator", recuperará a su director original y parte del reparto de la primera entrega.
Otro rostro inseparable de la saga es Jeffrey Combs, el inquietante Herbert West, que desde entonces no ha hecho más que interpretar el mismo papel, pero que, como Bruce Campbell, cae en gracia por su ineludible parentesco con el género que más nos gusta.
"Re-Animator" es, en resumen, un absoluto clásico moderno, una película de esas que surgen casi de forma milagrosa y que uno nunca se cansa de verla, lastimándose porque "Ya no se hacen films como estos" y recordando que ser fan del género del terror es un camino duro y difícil, pero que a veces, la recompensa a tanta paciencia bien merece la pena.

viernes, 6 de julio de 2007

CARRETERA SIN SALIDA (NIGHT SKIES)

Parece mentira, amigos, pero todavía existen películas modestas, o muy modestas, capaces de sorprenderte... aunque únicamente sea porque de ellas solo esperas mierda de alto nivel, y te encuentras con algo un poco menos apestoso. Roy Knyrim lo ha conseguido con su simpática peliculilla "Carretera sin salida", cuyo título original es "Night Skies", que suena bastante mejor.
Esta reciente producción del 2007 alardea de estar basada en hechos reales, hechos estos que tienen como base el tema de la abducción extraterrestre. Te venden la moto de que el guión se inspira en las escalofriantes declaraciones que hizo en su momento el único superviviente del lío. De entrada, cuando le das al play y tras 15 minutos, piensas "Si yo fuera el mentado superviviente, me mosquearía mucho el tono exploitation que le están dando al drama que tuve la desgracia de vivir", porque de entrada "Carretera sin salida" parece un slasher del montón, en concreto te recuerda a "Las colinas tienen ojos": Una panda de niñatos guapos/gilipollas van de excursión montados en su flamante rulote, de pronto, chocan con otro coche y se quedan parados en medio del bosque, de noche, donde son acosados... no por mutantes deformes, esta vez por marcianos.
Sin embargo, mientras el 80% del film se desarrolla sin sorpresas y de modo bastante rutinario, el último 20% es lo que te pilla desprevenido, la secuencia de la abducción propiamente dicha, en la que los extraterrestres (que ya de por si no están nada mal), someten a experimentos a sus presas. Es como si los realizadores hubiesen querido guardar más de la mitad del presupuesto para el final, por eso contrasta la ultra-simplicidad formal del resto del film con esos minutos bastante imaginativos, sobre todo en los decorados, pero también en los logrados efectos especiales, destacando el momento en la que los marcianos traspasan la piel humana y magrean nuestras partes internas más delicadas. De verdad, no está nada nada mal... en mi caso, dejé de decir paridas a costa de la peli, y me quedé callado, mirando con los ojos bien abiertos.
En ningún momento he dicho que "Carretera sin salida" sea una maravilla o una obra maestra, para nada, pero logra bastante más que la mayoría de los films ultra-B que suelen pulular por los video-clubs.
El prota del sarao es Jason Connery, que como Chris Mitchum, se mueve por la senda más pringosa y oscura del cine, bien alejada del camino que solía transitar su sagrado padre.