lunes, 31 de enero de 2011

PURAS JOYITAS

No había yo sufrido todavía la cinematografía Venezolana, escueta, e intuyo que parecida a la Española, con casi total ausencia de cine de género. Así que decidí desvirgarme (e incluso decidí no repetir) con lo mas parecido a una película de género que encontré, que es este PURAS JOYITAS.
Un grupo de delincuentes, tras robar un furgón blindado, planea sustituir las joyas de la corona de un concurso de belleza, que son de plástico, por joyas autenticas, para que así la ganadora pueda sacarlas del país y ellos poder hacerse con ellas, con facilidad e impunidad.
Contado así, no suena ni tan mal, pero la peli al final es la misma bazofia de la que pecamos aquí en España cuando somos medio idiotas y queremos hacer películas de tíos “cool” con pistolas; Que intentando imitar a Tarantino, nos sale una película de Guy Ritchie. Y no hay nada peor que eso.
Es mas, conscientes de ello y de la importancia de los diálogos en las películas del ex -dependiente de video-club, hacen que el protagonista haga las veces de narrador, contando toda la película, incluso los actos que vemos en pantalla, quedando una cosa artificiosa y hasta pedante, a la par que cutre y salchichera.
Y el colmo de la “Taranti/Richiada”, es el poner cartelitos coloridos con la presentación de cada personaje “guay”, o momento de importancia.
Todos esto tópicos del cine de “chupas de cuero marrones y camisas de pico”, me repatean como para calificar una película buena de mala, aunque no me parecen mal, si los resultados son óptimos, pero si el resultado es una sucesión de escenas en las que no pasa nada, con un tío repelente contándonos todo… apaga y vámonos.
Técnicamente, aunque se le ve con un presupuesto ínfimo, no tiene que envidiar nada a cualquier producción mediana Europea, pero yo cuando me pongo a ver cine Sudaca, no busco precisamente eso.
Para dirigir esto, hicieron falta dos aburguesados venezolanos, con pintas de recién salidos de una escuela de cine. Henry Rivero y Cesar Oropeza. Otra noche de tiempo perdido.