miércoles, 17 de agosto de 2011

NO VAYAS CERCA DEL PARQUE

Cuando alquilé esta peli en el famoso "Video Instan", consciente ya entonces de su condición de indiscutible clásico del cine más "trash" (en parte por pertenecer a la infame/famosa lista de los "Video Nasties"), al llegar a casa me encontré con que estaba en inglés, sin doblaje y ni un mísero subtítulo. ¡¡Que raaaaro!!. Intenté verla pero, entre que entonces mi conocimiento del británico era limitadito y que estas pelis o las ves dobladas (porque incluso así cuesta aguantarlas) o resultan totalmente insufribles, me dejó con la sensación de ser un truñaco inmenso de esos incomprensiblemente sobrevalorados. Ayer noche pude visionarla por fin en castellano y, sorprendentemente, la experiencia no me resultó tan agónica como temía.
A ver, explicar de qué va tiene su intríngulis: En la prehistoria, dos trogloditas (con pinta de Dominguero) reciben una mala noticia por parte de su madre, están malditos y vivirán eternamente a base de comerse las entrañas de gente joven. Damos un salto hasta los años ochenta. El varón de la pareja, después de zamparse las vísceras de un pobre idiota que estaba pescando, se liga a una jovencita, hermosa y aún novatilla Linnea Quigley (que ya enseña carnaza, claro), se casa con ella y tienen una hija. Cuando esta alcanza la adolescencia se escapa de casa, ya que está harta de ver cómo madre la odia por el amor que le dispensa padre. En su fuga casi resulta violada, pero se oculta en una cabaña. Allí conoce a un niño de 10 años, también fugado, que intenta meterle mano, y a un jovencito guapito con el que se enrolla a los 2 minutos de decirle "Hola". Resulta que la dueña de la cabaña en cuestión es la otra troglodita, la hembra. Total, que el niño se hace amigo de un cincuentón quien le cuenta toda la leyenda sobre la piba caníbal que habita el lugar. De ahí saltamos al clímax, donde el padre de la chavala reaparece vestido de Pedro Picapiedra e ¡intenta follársela!. En el proceso, los dos trogloditas lanzan rayos cutrexpas por los ojos y sus víctimas se levantan cual zombies para devorarlos y... aún pasan más cosas. El final es en plan sorpresa. ¡¡Exhausto me he quedado, amigos!!.
Nadie puede negarle a "Don´t go near the park" (título original) su intento de marcarse una sinopsis cuanto menos original y diferente, lejos de apuntarse al carro del slasher que era lo que imperaba entonces. Y sí, tal vez eso ayude a que el visionado sea soportable y hasta casi entretenido. Lo que lo pone algo difícil es todo lo demás, los diálogos chorras, las situaciones absurdas e inverosímiles, los efectos especiales algo torpes (sobre todo los que pretenden envejecer a los actores, porque los de canibalismo aún dan el pego), cagadas a tutiplen (Linnea Quigley se conserva igual a pesar de los 16 años que transcurren entre el inicio del film y su parte media) y en fin, todo aquello que hace remarcable a una buena serie Z.
A parte de la Quigley, reconocemos a Aldo Ray en el rol del cincuentón. Antaño actor de films notorios, sus excesos con el bebercio lo condenaron al lado más oscuro y grasiento del séptimo arte. También actuó para el amigo Fred Olen Ray.
El director, Lawrence D. Foldes, tiene en su curriculum otros anti-clásicos como "Jóvenes Guerreros" y "Nightforce". En el 2003 lo intentó con un drama serio, "Finding Home" (¡si sale Geneviève Bujold y todo!) pero no debió irle muy bien porque fue su última peli.
Recomendada para deglutidores de rarezas y chungueces.

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