viernes, 31 de mayo de 2013

YO LA VI PRIMERO

Un niño de siete años tiene un accidente de bicicleta que lo dejará en coma durante veintitantos años. Un día, ya con 35, le cae en la cabeza un cuadro que le hará despertar de su letargo ante el asombro de sus padres. Su cuerpo ha crecido con los años, pero su cerebro no, por lo tanto, tenemos a un señor de 35 tacos con la mentalidad de un niño de 7 al que hay que reeducar.
Por otro lado, el muchacho toma contacto con su novia de cuando era un jovencito y de la que está muy enamorado, lo que le traerá muchos problemas con el marido de esta.
Todo se solucionará de la manera más extraña e inquietante.
Años llevaba yo queriendo volver a ver “Yo la vi primero”, hasta que, por fin, alguien la ha colgado en internet para regocijo de unos cuantos.
Y es que en plenos años 80, dieron un pase de la película por televisión, que marcó, y mucho, a todo jovenzuelo que la vio en su día. Naxo y servidor entre ellos. Y es que contiene una escena del todo aterradora, y más si la ves a tierna infancia: El protagonista, tiene un sueño. En el, vemos a la niña de la que está enamorado jugando en el parque. De repente, una mano surge de lo alto de un árbol, engancha a la cría y la sube a lo alto de la copa. Una vez arriba, y ante la mirada del protagonista, el señor de la mano misteriosa, que resulta ser el marido de la niña en versión adulta, ni corto ni perezoso le arranca el brazo y comienza a devorarlo con fruición. Esa escena nos marcó para siempre y durante todos estos años la hemos recordado como una de las cosas más aterradoras vistas en una pantalla… hasta que la volví a ver anoche. Obviamente, el mal rollo que causa sigue vigente, pero como en todo momento se nota que es un pedazo de muñeco lo que el señor se lleva al árbol, y que está todo hecho de manera muy cutre, ya da risa  más que otra cosa, pero ahí queda.
Por lo demás, se trata de una película muy setentera dirigida por Fernando Fernán Gómez, que se marca, no obstante, una historia rara de pelotas. Interpretando a este niño grande tenemos a un increíble Manuel Summers, que tiene todas las expresiones propias de un chaval de 7 años, y la verdad que lo hace muy bien.
Curiosamente, la historia y el guión son obra del humorista gráfico Chumy Chumez, y una vez sabido esto, le vemos hasta coherencia al extraño y “malalechero”argumento.
El reparto encabezado por Summers (más conocido como director que como actor), es también de lo más variopinto, contando con el director Leon Klimovsky como padre del niño, Emilio Fornet, Irene Gutierrez Caba o el propio Fernán Gómez.
Una película única en el cine español, que obviamente, traumatizará a todo niño que la vea, pero que a los adultos que la vimos siendo críos, nos provoca, al menos en mi caso, cierta incomodidad, a pesar de corroborar que, en realidad, lo del señor comiéndose a la niña no era para tanto.

jueves, 30 de mayo de 2013

EL DVD TAMBIÉN CARATULÉA



El tema de las caratulas curiosas en vhs es siempre sorprendente. Pero no es una cosa exclusiva de ese formato, porque desde que el DVD se impuso en el ámbito domestico, muchos son los pequeños sellos que sacan de forma pirata, y para vender en bazares chinos, todo tipo de cine de baja alcurnia datado en los ochenta. Este fenómeno ha afectado sobretodo al cine de Kung Fu.
Bien, ayer no pude resistir la tentación. En mi tienda de DVDS de segunda mano favorita me topo con esto que ven. Por cincuenta céntimos, me lo pillo... ¿Que más da? ¿Una peli de Bud Spencer y Terence Hill que no conozco?.
La película en realidad es "Dos Súper Policías", pero al no tener el sello Jenymar los derechos, pues la editan con el título "Dos contra el crimen". El master con el que han hecho el DVD debe ser la cinta VHS que salió en su momento, además ¡en su versión Mexicana!. Sí, el audio es latino.
Pero todo eso son minucias. Observen que maravilla de caratula, que para eso me he tomado la molestia de escanearla. Miren el grupito de individuos que hay debajo de Bud y Terence. No hace falta decir que ni el grupito de trajeados ( ¿Gangsters?.... ¿Que son? ¿Un grupo de chirigotas?), ni los rolls royces de debajo del título, aparecen en la película.
Fascinante.

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (31): LAS COLINAS TIENEN CRUCES DEL DIABLO EN LOS OJOS



En uno de sus habituales tropiezos entre éxito y éxito, el año 1984 Wes Craven dirigía "Las colinas tienen ojos 2ª parte". Llevaba ya un tiempo perdidísimo y supongo que rodar la secuela de uno de sus "clásicos de culto" era lo que decimos una "opción desesperada".
Sin embargo, y tal y como suele ocurrir en casos así, el resultado quedó muy lejos de ser potable. A día de hoy, la secuela de "Las colinas tienen ojos" original, no solo se considera una de las peores propuestas de Craven, también, directamente, un truño de proporciones épicas. Y yo lo confirmo. Afortunadamente para el cineasta, justo ese mismo 1984 se pondría a los mandos de "Pesadilla en Elm Street", y las cosas cambiarían para mucho mejor (hasta el siguiente tropiezo, claro, ¡que lo hubo! y, de hecho, fueron unos cuantos).
Antes de todo eso, en 1975, Paul Naschy convencía al "hammeriano" John Gilling, de vacaciones en España, para que dirigiera la traslación a la gran pantalla de las famosas leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer con "La cruz del diablo". Por alguna extraña razón (como era habitual en la carrera del hombre lobo patrio, siempre salpicada de caca) finalmente Gilling echó a Naschy (aunque mantuvo su nombre -real- en funciones de co-guionista) y rodó la película con otro actor, al que acompañarían nombres ilustres como los de Carmen Sevilla, Adolfo Marsillach, Emma Cohen o Mónica Randall, entre otros. No he visto "La cruz del diablo", y la tengo ahí pendiente, pero no soy muy fan del fantastique hispano de los años 70, no formo parte de esa prole de desmedidos e incontrolados devoradores de cualquier cosa que lleve el sello Naschy, aunque sea pura diarrea (es decir, el 90% de su filmografía, vamos). 
¿Y qué une en un mismo post a dos pelis tan diferentes en el tiempo y el espacio?, pues sus respectivas ediciones en formatos domésticos. Dicho de otro modo, en cómo el vhs de "La cruz del diablo", según las dudosas capacidades de "Deva Films Video", lucía una caratula que era puro plagio, descarado y retorcido, del cartel de "Las colinas tienen ojos 2ª parte". Ya no únicamente en el reciclamiento de imágenes (como ese rojizo y enfadado rostro barbudo), también por la tipografía del título, y su diseño, con ese especie de "pincho" (ejerciendo en ambos casos de sustitutivo de la letra i) asomando desde la parte superior de la caratula hasta su base... incluida sangre, aunque en la de Craven quede deslucido por mala distribución de elementos. Genio y figura. Y desvergüenza.

Una vez más, gracias a Nafra por la ayuda.

miércoles, 29 de mayo de 2013

KILLJOY

Saga menor de la “Full Moon” rodada en vídeo, cuyo primer título, curiosamente, apareció en nuestro país una extraña edición en VHS y DVD por una compañía de la que no me consta que haya sacado más referencias.
Amparándose en varios subgéneros del cine de terror (payasos asesinos, monstruos sobrenaturales, terror de “ghetto”), con posiblemente uno de los presupuestos más pequeños de toda la producción del señor Charles Band –por no tener, aquí no tenemos ni sangre- y con un payaso de look diabólico de lo más fardón, “Killjoy” traslada su acción a algún suburbio de los estados unidos, dónde los pandilleros rapean y campan a sus anchas.
Un “nerd”, está enamorado de una chica de barrio, que sale con un “gangzta”. Al ir a declararse, es sorprendido por el novio de la chica y sus amigotes, que le propinarán al una soberana paliza. Este, acudiendo a la magia negra, invocara a “Killjoy”, un payaso demoníaco para que cobre vida. Intentando divertirse un poco, los pandilleros acaban pegándole por accidente un tiro al muchacho. Pronto, una extraña camioneta de helados llegará al barrio, ofreciendo a los pandilleros buenas drogas gratis. Al subir a la camioneta, estos se meterán en el mundo de “Killjoy”, el payaso diabólico, que dará buena cuenta de ellos.
Como cualquier película de la “Full Moon”, y como no podía ser menos, esta es un autentico trozo de mierda… pero al menos es una mierda entretenida y con estilo. Estilo, no solo por lo fardón del look del payaso que da nombre a la cinta sino también en la dirección, donde predomina la cámara al hombro y ese vídeo tan vídeo, que le da un toque especial al resultado.
Sin embargo, “Killjoy” se desmarca un tanto del resto de las películas de “Full Moon”, ya que siendo esta de las más pequeñitas, carece del humor sin gracia del resto de sus producciones y la trama se desarrolla de manera fluida, con lo que al final, y contra todo pronostico, nos lo pasamos muy bien viéndola.
Y a pesar de que el maquillaje y el look del payaso están de lo más logrados, el resto de los efectos especiales, generados a  base de C.G.I. vídeoclubero de principios de siglo, maquillajes a base de plastidecor y disparos que no causan heridas, son de la más baja estofa que he visto yo nunca en una película destinada al consumo doméstico, lo que en este caso no molesta demasiado y le dan un tonillo gracioso.
Obviamente, la película está destinada al público afroamericano de barrio (como las dos últimas entregas de “Leprechaun” y algunas de zombies del mismo pelaje) por lo que no vemos ni un solo actor blanco en la película, de los tres o cuatro que aparecen.
El no esperar absolutamente nada de ella y que, finalmente, me entretenga tantísimo (la he visto dos veces seguidas, porque estaba yo tumbado y no me apetecía levantarme a quitar el DVD, por lo que se ha reproducido sola de nuevo, y me la he vuelto a comer…) y el aliciente que supone su duración, setenta minutos escasos, es algo que agradezco bastante. Y así debieron pensar los compradores del DVD, ya que después generó tres secuelas, “Killjoy 2”, “Killjoy 3” y “Killjoy goes to Hell”, en las que  va variando el actor (en esta es Ángel Vargas) y el director.
Dirige Craig Ross Jr, que como buen negrata, está especializado en pelis videocluberas de y para negratas. También ha dirigido capítulos de series tan importantes como “Prison Break”.
Recomendable.

El Efecto Mariposa

Me encantan los viajes en el tiempo, sus paradojas y las películas que tratan sobre ello. No es de extrañar que el VHS de Regreso al futuro II, lo tuviera completamente destrozado, y es que siendo chaval me la veía una y otra vez. No solo por ese futuro molón, sino porque era la primera película que explicaba perfectamente y de una forma muy simple lo que ocurre en un efecto mariposa. Es decir, un pequeño cambio en un momento del tiempo, hace que toda la línea temporal venidera se modifique. En El efecto mariposa tenemos mucho de esto, más que nada porque es en lo que se sustenta toda la trama, en los cambios que el protagonista hace para cambiar el futuro (su presente, mejor dicho)

Asthon Kutcher protagoniza esta película, y aunque no es un gran actor, aquí cumple en su papel de tio que está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir su vida deseada. Perfectamente podría hacer este personaje cualquier otro actor, pero, cosas del destino, Kutcher fue el protagonista. Interpreta a Evan (en su etapa adulta) un chavalín con pérdidas de memoria. Debido a estas lagunas mentales su madre le lleva al médico, y al no encontrar nada relevante en las pruebas, le animan a escribir un diario para así intentar localizar esos lapsus de tiempo que pierde en su mente. El padre de Evan lleva varios años en el psiquiátrico, Evan va a visitarlo y vuelve a perder la consciencia, cuando se recupera su padre está intentando matarle. En varios momentos de su vida, todos ellos traumáticos, Evan pierde la consciencia, no será hasta años más tarde estando en la universidad, cuando se da cuenta que al releer los pasajes que escribía en sus diario de esos momentos de desvanecimiento, que puede viajar en el tiempo, volver a ese momento exacto y cambiar la situación. Esto hace que al volver a su tiempo actual, sufra unos fuertes migrañas junto a una gran hemorragia nasal, y es que en esos momentos su cerebro se está recalibrando enseñándole toda la nueva vida que ha tenido desde que realizo ese cambio en el tiempo. Como cree que puede cambiar su destino y el de sus amigos, Evan volverá una y otra vez para conseguir una vida ideal, el problema es que cada vez que viaja, el resultado de sus acciones es cada vez más enrevesado. 

La película es una película de estudio, hecha con tiralíneas, sin un director que le de mas personalidad al filme. En ello tiene que ver que los directores, que también son los guionistas, no han hecho más que alguna serie de televisión y probablemente no querrían, o no sabrían salirse del guion que les habían aceptado. Aun así, aun siendo una película de sota, caballo y rey, esta mas que bien para una noche de sábado (como fue el caso la semana pasada) Yo la vi hace años en DVD, y juraría que le hice la reseña, probablemente para algún fanzine, sino fue para el oficial de la Maratón de Cotxeras de Sants (que imagino fue para este)  porque en este santo blog no está, así que seguro que fue para la Maratón. Pues eso, que sino la has visto y el viaje en el tiempo es algo que te gusta, esta película, aunque simple, cumple por ese lado, y como además es perfecta para ver con la señora a tu vera (el final hace que se mojen bragas, perdón, ha quedado pelín zafio) pues para que quieres mas, tu, viajes en el tiempo, ella, historieta de amor, los dos ganáis.

martes, 28 de mayo de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (30): MARCIANO O NO, UN VIOLADOR ES UN VIOLADOR



Sobre "La muerte ataca en Nueva York", su director y la madre que los parió ya hemos hablado largo y tendido en este maldito blog. No añadiré más. 
En cambio, es la primera vez que "Bronx: Distrito peligroso!" hace aquí su aparición. ¿Y qué clase de película es esta?, pues se trata nada menos que de una aportación bien atípica al cine de justicieros. Originalmente parida el año 1986 como "The ladies club" (y basada en una novela), cuenta la historia de una mujer policía que una buen día organiza un grupo de justicieras con un fin, cazar a violadores y castrarlos. Toma ya. Claro, ¿qué pasa?, que teniendo en cuenta que la novela original la escribió una mujer, y que el director de la peli también lo es... pues ya está todo dios con que si "feminismo" y bla, bla. Bien, no he visto la película, pero algo me dice que, dada su condición "low budget", la cosa debe apuntar más hacia el "exploitation" morboso que al verdadero mensaje con intenciones serias, reivindicativas y/o didácticas. De hecho, que la directora, Janet Geek (posteriormente responsable de agunos capítulos de la serie "Babylon 5"), se oculte tras un pseudónimo masculino (el de A.K.Allen), no dice nada bueno de la posible coherencia de ese supuesto "mensaje".
Y menos aún con la carátula aquí presente y perteneciente al mercado hispano (cortesía del amigo Nafra). No deja de ser paradójico que para promocionar una película supuestamente feminista se recurra a una imagen tan machista de mozas atractivas medio en cueros huyendo de un psicópata. Pero todavía resulta más risible cuando descubrimos que esa misma imagen es en realidad un plagio de otra, de la caratula de "La muerte ataca en Nueva York" justamente o, lo que es lo mismo, de un film abiertamente -y desacomplejadamente- "exploitation" e indisimuladamente machista en su fondo, con monstruos violando a chicas guapas y vírgenes (¿será el tema común del forcejeo sexual lo que ha empujado al plagiador a fijarse en la película de Tim Kincaid?). 
Que copies la carátula de un film famoso, tiene delito, pero que lo hagas de una producción incluso por debajo de la tuya, ya roza el patetismo.

lunes, 27 de mayo de 2013

INTERVIEW: FRANCESC XAVIER CAPELL

Sería el año 1996 cuando en las páginas de la mítica (y extinta) revista “Pantalla 3” se anunciaba a bombo y platillo una película  de ciencia ficción titulada “Científicamente perfectos”. Al comprar el VHS, pude comprobar lo curioso y peculiar de esa película, así como la actitud del director que poco, o nada, tenía que ver con el resto de directores españoles, ya que este se movía por cauces más “alternativos”.
Tras unos cuantos trabajos más, años después estrena en alguna sala de cine su particular adaptación, a imagen real, del cómic “El guerrero del antifaz” con su película de bajo presupuesto “Elcaballero del antifaz”. Para hablar de ello, y de otras cosas, contactamos con Francesc Xavier Capell, que nos concedió esta entrevista.


 Háblanos un poco del tema de las subvenciones. No todo el mundo consigue una subvención para rodar una película independiente cómo “El caballero del antifaz” ¿Cómo la consigues?

¡Yo tampoco!! Je, Je. Nunca he conseguido subvenciones anticipadas si te refieres a eso. De ser así podría disponer de presupuestos diez o cien veces mayores. Siempre han sido ayudas a película realizada, y como van en función del coste y este es bajo, suelen ser pequeñas. Pero bienvenidas sean porque todo ayuda a la hora de recuperar la inversión.

 ¿Estás satisfecho con el resultado de la película?

¿Acaso no lo estáis vosotros de vuestros cortos?. Se trata de ser consciente de tus posibilidades y consecuente. Hacer una película así con cuatro duros es para estarlo.

¿No te parece arriesgado (por no decir osado) el rodar con un presupuesto mínimo, una historia que requiere presupuesto de súper producción?


Hombre, si lo que quieres es hacer una superproducción sí que es un poco justillo, si. Pero gracias si la película te ha dado esa impresión aun que sea ligeramente! je je. Presupuesto quiere decir lo que tienes para hacer la película, y yo ni siquiera dispongo de eso. Sencillamente me decidí por el guión y el estilo que me pareció más factible y a partir de aquí fui quitando o añadiendo cosas y rodando cuando podíamos.

De la distribución en dvd ¿Te encargas tu mismo?

No, se encarga Tema, que por cierto está haciendo un buen trabajo.

Tu primera película, “Científicamente perfectos”, rodada de manera muy artesanal,  es ya un referente de la serie Z española. ¿A que crees que se debe su conexión con el público internacional?

A Paul Naschy, ya que a través de el descubren la película.


Has trabajado con Paul Naschy, Mirta Miller... ¿Que tal es trabajar con ellos?

Estupendo. Trabajar con gente a los que veía en el cine o en la tele y hacer amistades tanto con ellos como con todo el equipo y compartir objetivos, es uno de los motivos más importantes y gratificantes para hacer una película.


 Me llama mucho la atención de tu obra, que, si, cuentas con actores de renombre, pero el resto del reparto, suelen se actores de carácter amateur. ¿Te resulta más fácil trabajar con aficionados o con profesionales?

Depende de cada persona, pero en general, tanto unos como otros suelen poner mucho interés y profesionalidad en lo que hacen. Varios actores y actrices que eran noveles cuando colaboraron conmigo, como Silvia Escuder o Alicia Jurado, posteriormente han hecho papeles principales en series de televisión y otras películas. Además de contar con secundarios de lujo como Xavier Serrat o Josep María Blanco.
Con quien realmente cuesta es con los amiguetes que hacen de figurantes o que dicen una frase, ya que como la interpretación, el teatro o el cine no son lo suyo, cuesta mucho obtener una cierta naturalidad o entrega y cierta disciplina. Por ejemplo: “Ven sin afeitar que haces de guerrero bruto” y te viene afeitado y arregladito por que tenía una boda el día anterior o por que quiere salir “guapo”. Pero gracias a ellos, a su sentido del humor, y solo por tenerlos al lado o allí en el rodaje cuando te hace falta sentirte un poco arropado, se tira adelante la película.


Además de ser cineasta independiente, también eres animador. Háblanos un poco de ello.

Aun que de vez en cuando se hace alguna producción, yo prácticamente lo abandoné en una de esas crisis cíclicas. Pero sigo pensando que es realmente mágico hacer que un dibujo se mueva!! Y satisfactorio, por supuesto.

¿Cuales son las aspiraciones y/o ambiciones de Francesc Xavier Capell en esto del cine?

Disfrutar haciendo y viendo películas.

 Dime cinco películas que te gusten y otras cinco que te horroricen.

En los últimos años quizá destacaría “Up”, podría decirte más películas pero destacar solo cinco seria injusto y tampoco se trata de hacer una lista. De todas formas permite que apoye el cine patrio y nombre “O Apóstolo”, “Tadeo Jones” y como comiquero “El capitán trueno” por ser propuestas fuera de lo normal.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta ¿Cómo voy a aborrecer una película siendo consciente de lo que cuesta hacerlas? Las únicas películas que no me gustan son aquellas que no tienen nada que contar, o que están hechas con libro de instrucciones, que no tienen nada de original y se hacen puramente por negocio, o que lo que cuentan no me interesa.

Así mismo, me gustaría saber cinco directores a los que adores, así como otros cinco a los que detestes.

Ya puede ser bueno el director que si el guionista es malo… Pero podría hacer una larga lista (Lang, Murnau, Capra, Chaplin, Curtiz, R. Scott…) uf, no puedo! y me dejaría muchos y otros desconocidos de la serie B, el Spaghetti Western, del cine español, de los Peplums…
En cuanto a la segunda parte, es que yo no detesto a nadie. Hay que tener en cuenta muchos factores del porqué de cada película. 

¿Algo que añadir? ¿Qué les dirías a los lectores de AQUÍ VALE TODO?

Que me gusta que todavía haya gente que vaya al cine más de una vez al año y que cuando lo hacen, no van solo a ver la película de moda súper promocionada, si no que también miran a ver lo que hay de original y diferente y piensan y eligen por si mismos. Si, ya se que cada vez es más difícil que las películas independientes encuentren una sala, pero también esta el DVD… Saludos!! 



domingo, 26 de mayo de 2013

MASACRE EN TEXAS 2

Para comenzar a hablar de esta película, primero hay que hacerlo de su predecesora, del clásico. A mi me costó lo mío pillarle el gusto a "La matanza de Texas" original, me la tuve que ver unas cuantas veces. Y es que tiene sentido, sitúense:  yo era un adolescente que, a mediados de los años 80, se había desvirgado con un buen puñado de títulos imperecederos como "El Exorcista", "La cosa", "Pesadilla en Elm Street" y, cómo no, la intocable, "Posesión Infernal". Claro, con semejante material metido por la vena, ¿qué clase de peli podía yo esperar de "La matanza de Texas"?, pues todo aquello que no era. El clásico de Tobe Hooper iba muy escaso de gore y truculencia (es decir, efectos especiales), y hacía gala de una estética hiper-realista propia de su década. Todo aquello no casaba con los terrores modernos a los que yo estaba acostumbrado por lo que, obvio, de entrada no le veía la gracia. "La matanza de Texas" es una peli de atmósfera, de texturas, de olores, de ambientes pútridos, y para sentirlo, hace falta algo más que un cerebro joven e impresionable mal acostumbrado al cine-espectáculo de los 80. Yo creía que iba a consumir gore colorista y llamativo rociado de látex, sierras mecánicas para dar y tomar, que para algo era el emblema de la película, un asesino enmascarado "cool", supongo que algo de humor negro, rock and roll en la banda sonora y un "look" característico para lo que era el cine de mi época. Curiosamente, TODO eso SÍ estaba en la segunda parte (y en el apartado musical incluyo a los mismísimos "The Cramps"!!). ¿Estoy diciendo con esto que me gusta más la dos?... tal vez, no estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es de que tengo buen concepto de "The Texas Chainsaw Massacre part 2", al revés de lo habitual... sobre todo, en el momento de su estreno.
Tobe Hooper se había ya integrado del todo en el "mainstream" gracias a Steven Spielberg, que lo fichó como director en "Poltergeist" (acarreando toda la mítica polémica según la cual Hooper ejerció más bien de ayudante del rey midas de Hollywood). De ahí pasó a las arcas  de la entonces poderosa "Cannon" para quienes rodó la hoy cult-movie "Fuerza Vital/Lifeforce" y el remake de "Invasores de Marte". Ambas sonoros fracasos. La lógica se imponía: ¿qué podía hacer para asegurarse el tiro?, pues la secuela de la peli que le había hecho inmortal. En realidad llevaba tiempo pensando en ello, e incluso contaba con una sinopsis completa. Pero a la hora de enfrentarse al nuevo proyecto decidió comenzar de cero, para lo que contrató como guionista nada menos que a L.M.Kit Carson, responsable del libreto de la venerada "Paris, Texas" y que se moría de ganas de quitarse de encima la etiqueta de "prestigioso".
Y ahí entramos en el tema polémico, el giro ya no estético, ni narrativo, más bien de tono. Mientras la primera era un film de horror en el sentido estricto del término, escalofriantemente serio, gélido, mal rollero, dramático y angustioso, la segunda parte se enfocó casi casi como una comedia. O una comedia de terror, si quieren, aunque revisionada hace escasos días puedo decir que las palabras "miedo" y "terror" no tienen mucha presencia en "Masacre en Texas 2"... y no parece que sea por incapacidad de Hooper, para nada, pienso que es algo buscado totalmente a conciencia. ¿Fue una decisión acertada?. Pues yo creo que sí. Veamos, ¿hubiese sido mejor intentar repetir las formas de la original en una década tan frívola y superficial como fueron los 80?, ¿habría funcionado recuperar la tremebunda seriedad?, más después de tantas imitaciones y copias, de que el terror se había hecho adulto o de "Viernes 13" y sus múltiples secuelas, con un público totalmente acostumbrado a la violencia más gráfica y explícita (detalle este al que se alude en un diálogo cuando uno de los psicópatas menciona a "Rambo"). Yo creo que no. A mi me parece que fue muy inteligente por parte de Tobe Hooper y Kit Carson tomar ese desvío tan llamativo, dirigiendo su mala uva al colectivo "yuppie" y pijo-guay, tan de moda y tan bien visto en la era Reagan. Ya de entrada, nada más arrancar la peli, son justamente eso, un par de "yuppies/pijos" gamberros, los primeros en morir, en pagar por sus fechorías, por su actitud arrogante y mal educada. Aunque hay algo más significativo si cabe, el póster. El más popular de la peli, aquel que adornaba la caratula del VHS español, arriba expuesto, no es otra cosa que una parodia del cartel de "El club de los cinco" (o "The breakfast club"), título estandarte del cine adolescente/generacional de los años 80. Ahí es nada. De hecho, hay una secuencia extirpada del montaje final (aunque presente en los extras del dvd americano) en la que la familia de psicópatas sale a la caza de seres humanos y se fija en una pandilla de pijillos estridentes y chillones que terminan troceados de un modo indiscutiblemente cómico, bufo, con sus extremidades volando por los aires (mencionar que otra de las víctimas nocturnas es el popular especialista en cine "trash" Joe Bob Briggs). Lo curioso del asunto es que en los 80 el ingrediente humorístico solía estar bastante bien visto cuando se mezclaba con el terror y, a día de hoy, hay quien vive -equivocadamente- convencido de que era la tónica general. ¿Por qué, entonces, sentó tan mal este cambio?, indudablemente por el prestigio del film precedente.
Así pues, tenemos a los dos pijis-yuppies masacrados por los chicos de la sierra mecánica. Afortunadamente, o desafortunadamente, todo el incidente ha sido grabado en vivo y en directo por la DJ de una radio a la que las víctimas habían llamado. Justo entonces entra en la ecuación un ranger de Texas, de nombre "Lefty", que resulta ser el tio del impedido que moría aserrado en la primera parte. El hombre busca venganza y sabe que los asesinos andan sueltos, aunque nadie le crea. Nadie salvo la DJ, que se ofrece a ayudarle. El hombre la convence para que ponga la grabación del crimen por la radio a la espera de alguna reacción de los implicados... y vaya si la hay. La familia de la sierra mecánica acude a la emisora, mata al técnico de la chica y someten a esta a un nivel diez de angustia. Sin embargo, el bueno de "Leatherface" se enamora de ella, y finge que se la ha cargado, largándose. La muchacha decide seguirles hasta su guarida, donde se encontrará con "Lefty" y donde, obvio, se desarrollará todo el climax final, a base de sierras humeantes, gritos y mucha demencia.
Bien, hablemos de los auténticos héroes de la función, la familia de matarifes de apellido Swayer. El primero en destacar es, lógicamente, "Leatherface" cuyo nombre real es Bubba. Sin desmerecer de Gunnar Hansen y su aterrador "Cara de cuero" primigenio, debo confesar que, para el caso, mi "Leatherface" favorito es el de esta secuela. No únicamente por cómo lo interpreta el actor tras la máscara, Bill Johnson, cual niño grande la mar de inocente y "buencha", también por su look. Me gusta creer que el personaje se vio salpicado por lo que ya comenzaba a ser costumbre en aquellos tiempos, convertir al monstruo en un icono de reconocible aspecto, con coloristas señas de identidad, y "Leatherface" en esta peli luce un uniforme la mar de chanante compuesto de un traje negro, una horrible corbata bien hortera, un clavel rojo en la solapa, un par de guantes también negros, una máscara algo menos realista y, claro está, una enorme y pantagruélica sierra mecánica (existe un popular póster de la época en el que posa junto a unos Jason, Freddy y Michael Myers perfectamente convertidos en estrellas). Adorable. Encima, como comentaba, es la peli en la que se enamora de una chica a la que medio-protege (según L.M.Kit Carson, otra puya al cine "teen" de los 80) y a la que, como muchos recordarán, sueña en hacer el amor usando su sierra como significativo sustitutivo del pene. Luego tenemos al hermano mediano. Durante años dudé de si se suponía que era el mismo de la primera, a pesar de que fuese atropellado al final de aquella por un camión. De hecho, creía que la placa que luce en la cabeza era consecuencia de eso. Pero no, ahora ya sé que figura que aquel murió y es conservado por la familia en estado de momificación, de hecho, es el muñecote que llevan a todas partes y que posa en el póster  Sí, ese. El nuevo personaje es en realidad otro integrante de la peculiar prole. ¿Y dónde andaba durante los hechos acontecidos en "La matanza de Texas"?, pues según he leído, en Vietnam y fue ahí donde se ganó la mentada placa. Curioso. No hace falta decir que este fue el personaje que lanzó al pseudo-estrellato a Bill Moseley, hoy perfectamente integrado como actor recurrente del cine de horror tirando más a zetoso. El único que regresa de la peli original es Jim Siedow, el hermano mayor. Y cerramos el repaso con un clásico, el abuelo. Sorprende que aún siga vivo a estas alturas de la historia, sin embargo, se mueve más que en "La matanza de Texas" y se reserva algunos planos francamente divertidos y enfermizos, como cuando babea casi encima de la cámara o lame desesperadamente la percha que Bill Moseley utiliza para rascarse la herida de la cabeza y, así, arrancarse pequeños trocitos de carne que devora con delectación. Idea retorcida y desagradable donde las haya, pero también absolutamente brillante.
En orden descendente de estrellato, tenemos al gran Tom Savini. ¿Qué decir de él?, pues nada, que una vez más se luce con su dominio para el látex y la truculencia... o se luce todo lo que la censura le deja, claro, porque entre eso y los cortes que dio el propio Tobe Hooper para animar el ritmo, la verdad es que la cosa se reduce un cacho. Aún así, y a diferencia de la peli del 1974, aquí sí tenemos gore, sí tenemos chorrazos de sangre, sí tenemos cuerpos mutilados por las cortantes sierras mecánicas, todo ello muy bien parido, muy gran guiñolesco y abiertamente disfrutable.
Luego encontramos al resto del reparto, en el que destacan Caroline Williams como la guapa DJ "Stretch" (y que, curiosamente, se podría decir que es prácticamente EL ÚNICO personaje femenino de toda la peli), un Dennis Hopper totalmente desatado, armado con tres sierras (dos de ellas pequeñas y a modo de revólveres) y que no para de berrear (en una entrevista dijo algo parecido a esto: "La peli era mala... yo estaba fatal.... pero fue la mar de divertido hacerla!") y Lou Perryman como el entrañable "L.G.", un tipo que no para de echar lapos, incluso mientras le están matando (Perryman, amigo íntimo de Tobe Hooper, había ejercido de ayudante de cámara en la peli original. También le podemos ver en "Granujas a todo ritmo", "Poltergeist" o "El sótano prohibido". Desafortunadamente fue asesinado el año 2009 en su propia casa. RIP.). Y finalmente está al señor director, pariendo la que sería su última película realmente digna, marcándose un divertido cameo como el cornudo que recibe un baño de latas vacías y compartiendo la creación de la música incidental junto a Jerry Lambert, tal como el horripilante pero resultón tema inicial a base de sintetizador y con aires a lo "Psicosis". El siguiente largo que hizo resultaría ser la temible "Combustión espontánea" y, después de eso, todo fue cuesta abajo (salvo algún desliz majete).
Y tras todos los implicados, no podemos olvidarnos de la sierra mecánica que, como ya he dicho, en esta ocasión gana un total y absoluto protagonismo. Ya no es simplemente la herramienta de los asesinos, es mucho más. Las hay para dar y regalar. Todas grandes, brillantes, humeantes y ruidosas. Las vemos destrozar cuerpos humanos, las vemos chocar entre ellas (el famoso duelo de "Leatherface" y "Lefty"), las vemos reposando a decenas en estanterías. Aquí es donde Jim Siedow suelta aquello de "La sierra es la familia" que acabaría estampado en el cartel y la sierra de la tercera entrega.
Cabe decir que hay un interesante dato paralelo que acompaña a "The Texas Chainsaw Massacre Part 2" y es la fuerte influencia que ha tenido en Rob Zombie como cineasta, en muchas de sus pelis o sus decisiones de casting. Por ejemplo, dejando de lado que "La casa de los 1.000 cadáveres" al completo apesta a "La matanza de Texas", es su exceso estético y, sobre todo, el recurrente ambiente ferial lo que retrotrae a la obra de Hooper. Tampoco podemos ignorar la recuperación de Bill Moseley que, hasta la aparición de Zombie, muy pocos le recordaban y situaban. Incluso Caroline Williams tiene un papel en el "Halloween 2" Zombiano después de mucho tiempo alejada del género. Y en "Lords of Salem" hay un momento en que la prota llama a su perro "Big Bubba". Cuadra, ¿no?.
Llegados a este punto, dejemos de friquear y centrémonos en lo que realmente importa, ¿¿pero la peli, mola o no mola??. Bien, a mí sí me mola. Me parece divertida, sanamente descerebrada, con un montón de atributos narrativos y estéticos (no había dicho nada aún del etupendo diseño de producción) y, que sí, que está guay. Ahora bien, no es perfecta. Arranca muy estupendamente, con mucho brío, y ahí se mantiene hasta la secuencia del ataque en la radio. A partir de aquí, la cosa pierde un poco de fuelle. En parte porque, por un momento, y durante la secuencia de la cena, parece que pretenden repetir los logros de la original y no lo consiguen. No porque lo hagan peor, sino porque ello no casa con el "nuevo tono". Tampoco es que sea algo insoportable, ni mucho menos. Además, ya en el clímax la cosa se recupera mucho y muy bien. No creo que a estas alturas "espoilee" nada si resaltamos el hecho de que todos los miembros de la familia mueren, y sin medias tintas, aquí lo vemos claramente. Podríamos decir que la cosa termina con un nuevo principio, con la prota, "Stretch", totalmente desquiciada y berreando, sierra mecánica en ristre. ¿Cómo hubiera continuado la franquicia de haber seguido dónde la dejó Tobe Hooper?. A saber.
No me consta que fuera un fracaso en su tierra, no uno muy desastroso al menos, sin embargo, como sabéis, a España llegó directamente en vídeo y con esa estrambótica mutación del título, cosa esta probablemente debida a derechos legales y demás mandangas de copyrights (vamos, que lo de "La matanza de Texas" pertenecería a la compañía que lanzó la original). 
Hay que verla y hay que tenerla.

sábado, 25 de mayo de 2013

Aladdin

Probablemente esta sea la película de Disney que más veces he visto, también es mi preferida de la factoría del ratón, y es que su mezcla de humor, amor y números musicales, hacen de ella una muy buena comedia para todos los públicos. Mucha de la culpa la tiene el Genio, que en su versión original doblaba Robin Williams, y que en España le puso voz una parte de Martes y 13, en este caso Josema Yuste, quien afortunadamente no metió ningún chascarrillo propio, algo que más adelante paso con la horrorosa El Espantatiburones (película de Dreamworks) con un Fernando Tejero poniendo una voz lamentable y diciendo eso de “Un poquito de por favor”. Pero como digo, en Aladdin esto no se dio, e incluso se respetaron imitaciones que hace el Genio que aquí no son conocidas, como cuando sale como Los Tres Chiflados, o como presentadora de TV que retransmite un desfile, que imagino seria alguien conocido en USA pero aquí nada, y bien podrían haberle puesto la voz de María Teresa Campos o algo así, pero por lo visto Disney dijo que no, que esas mierdas ellos no hacen, y gracias a dios. Aunque hay una pequeña localización, y es que cuando el Genio imita a Ed Sullivan, aquí hacen una mezcla de voz entre Jesús Hermida y José María Carrascal, es tan mínimo y tan fugaz, que casi pasa desapercibida. Otro de los dobladores famosos que tuvo su versión original, es la voz del loro Yago,  interpretada por Gilbert Gottfried, que igual por nombre no caéis quien es, y aunque os diga que sale en la saga de "Este niño es un demonio", no os digo mucho, y que ha hecho cientos de voces para dibujos y videojuegos, pues puede que tampoco ayude, así que simplemente ved su cara en Google imágenes y fijo que os suena. Estos dos son los actores más emblemáticos en este filme, o que al menos los que más vidilla le dieron a la película. Y es que en los extras del DVD nos cuentan como muchas coñas y gracias del Genio no estaban en el guion, sino que Robin Williams desvariaba frente al micrófono y les hacia tanta gracia que lo modificaron para que entrara en el filme. A ver no se me asusten, primero se graban las voces y luego se hacen los dibujos, así que no se piensen que los chistes de Robin Williams hizo que los dibujantes curraran mas, al revés, le dio muchas más ideas. También Gottfried metió sus propias chanzas, como cuando Yago hace una imitación de Jaffar, esto es algo que el bajito actor improviso en las sesiones de grabación. Luego que decir de las canciones, todas ellas maravillosas, gano dos Oscars, uno a mejor banda sonora y otra a mejor canción por “Un mundo ideal”. Me sé las canciones de memoria y es un horror ver la película conmigo, porque no puedo dejar de cantarlas, aunque lo intente siempre me arranco en algún momento.

De la historia que os voy a contar que no sepáis, chavalín que vive en las calles, que consigue una lámpara con un genio que le concede tres deseos, los planes del malvado Visir para convertirse en el Sultán, la joven princesa cansada de vivir encerrada en el castillo y humor, mucho humor, y algún que otro cameo de personajes Disney, como Pinocho o Sebastián, el cangrejo de la Sirenita. No es tan blanca como otras películas de Disney, aquí hay un par de momentos un poco (muy poco) violentos y alguna escena que puede llegar a asustar a los más pequeños, incluso se habla de muerte y decapitación, pero es de forma muy velada y casi sin consecuencias. De esta forma el mundo que se nos presenta es más real pero los niños tampoco se traumatizan. Pero dejemos los malos rollos a un lado, estas películas de Disney son siempre para pasar un rato agradable, que los niños canten y bailen y puede que aprendan alguna lección, o no, que eso tampoco es lo importante, lo importante es que se diviertan, y yo no me he aburrido nunca viendo esta película. Eso sí, las secuelas son la peste, huyan de ellas, pero esta, esta es Genial (¿lo pillan, lo pillan? Genial --> Genio, juajuajua, no, no, a la sala acolchada otra vez no, noooooo….)

viernes, 24 de mayo de 2013

TEXAS CHAINSAW 3D (sin 3D)

Hay gente que sitúa la franquicia de "La matanza de Texas" en el subgénero del cine "slasher". Bien, a mi me parece tan poco correcto como aquellos que meten las desventuras de "Freddy Krueger" en el mismo saco. No creo que las pelis de "Leatherface" y los suyos encajen en los esquemas del cine de acuchillamientos... o así lo creía, hasta que se estrenó la nueva aportación a la saga, este "Texas Chainsaw 3D", y todo cambió sustancialmente. Veamos por qué.
Producida por las gentes de "Lionsgate", y extrañamente -y preocupantemente- desprovista de la palabra "massacre" en el título ¿por motivos morales y/o comerciales? (curiosamente esta reaparece al final de los créditos que cierran la película... justo antes de la escena/broma sorpresa... que no es gran cosa, pero ya tienen una excusa para aguantar hasta el final-final), "Texas Chainsaw 3D" tiene el valor de considerarse una continuación directa del clásico que Tobe Hooper parió en 1974. De hecho, comienza situando la acción en aquella misma época, justo después de los hechos acontecidos en la peli-madre. "Sally Hardesty" sobrevive a la masacre de la sierra mecánica (por cierto, la actriz que la interpretó, Marilyn Burns, se reserva un escueto pero muy significativo papel en esta nueva epopeya), huye y avisa a las autoridades. Estas se presentan en la casa de la trastocada familia "Swayer" que ahora, no se muy bien cómo, se han multiplicado y resultan ser muchos más (entre ellos Gunnar Hansen, Bill Moseley y John Dugan, actores vinculados a los primeros títulos de la franquicia). El sheriff quiere detener a "Leatherface" (que en esta entrega no responde a ese nombre, sino al de "Jed". Olvídense del "Bubba" de "Masacre en Texas 2") y el clan está dispuesto a entregarlo, cuando llega la inevitable horda de rednecks sedientos de sangre, que se los cargan a todos y prenden fuego a la casa. Pero, ¿a todos, todos?, pues no. Uno de los supervivientes es un bebé que, pasados casi 40 años, ha crecido hasta convertirse en una chica ridículamente atractiva de... ¿¿20 primaveras como mucho??. Errr... esto no me cuadra... yo nací en 1973... ella en 1974... yo tengo 40 años, canas y casi no me quedan muelas... ¿y ella?, está como un queso, se viste siempre con ropas que refuercen sus exuberantes encantos y sinuosas curvas y camina como si estuviera en una pasarela de moda aunque vaya al lavabo a plantar un pino. ¡Que bien se conserva la jodía!. Eso sí, puesto que su familia directa eran unos caníbales chalaos de la Texas profunda, tiene un punto raro... lleva el pelo negro azabache, es un poco inadaptada aunque gaste un novio super-cachas adicto a los deportes y le gusta hacer cuadros de vez en cuando, usando huesecillos de pollo (!!!!!, ya saben, los genes, el ADN y todo eso). En la primera escena que aparece, ahí toda atractiva pero ataviada con un feo uniforme de "carnicera de supermercado" y con careto de "estoy buena, pero sufro y soy antisocial", uno no puede evitar soltar la carcajada. Total, que se entera de lo de su familia secreta y decide ir a Texas a conocer lo que quede de ella y de la abuela recién muerta, que le ha dejado como herencia una casa. Inevitablemente, sus irritantes amigos deciden acompañarla (todos guapos de la muerte y con la segunda chica de la panda ejerciendo de golfa, que no falte). 
Y aquí viene uno de los aspectos que más me molan de "Texas Chainsaw 3D" y que, como decía, acerca el pifostio al "slasher" más que nunca: La abuela en cuestión resulta que acogió en su casa a un huido "Leatherface" y lo tiene resguardado en el sótano. Ahora ya no hay hermanos raros, ni momias, ni nadie. Solo el de la máscara de piel y su colección de sierras mecánicas, dispuesto a despachar uno por uno a todos los jovencitos que se acerquen demasiado a sus dominios. ¡¡Por fin!!, por fin "Cara de cuero" es el único y verdadero astro de la función. Pues eso, que comienza a masacrar a los amigos de la prota y cuando parece que la peli se va a apoltronar del todo en la fórmula de "Viernes 13", ¡zasca!, se acaban las víctimas jóvenes y entran en juego el sheriff y los que arrasaron con el clan "Swayer" en los años 70. Este pequeño giro nos conduce hasta el desenlace, en un principio prometedor, porque sabes que "Leatherface" va a encontrarse cara a cara con los asesinos de sus hermanos y se vengará por todo lo alto (y lo rojo), pero, a diferencia de lo que se dice en "Imdb", para mi es lo más flojo del conjunto. Vale, a todos nos mola que "Cara de cuero" no sea malo-malo, y que luzca ese punto de inocencia e infantilismo que lo haga medianamente simpático... pero de eso a convertirlo en casi el héroe de la historia, el bueno y/o la víctima, me parece un tanto excesivo. Que es lo que ocurre aquí. Supongo que así podrán vender más merchandising. Pero para entender todo ello a fondo, tendréis que ver la película completa... si se estrena algún día en nuestras carteleras. De hecho, yo pensaba consumirla en el cine, por aquello del 3D, pero al enterarme que en los USA ya había salido en DVD y que no tenía pinta de que iba a llegar a España (y si lo hace, será en plan "Lords of Salem" -que por cierto, veré y reseñaré en breve-, de un modo totalmente minoritario, restringido y en una sala al quinto coño de mis casa), decidí actuar por el método alternativo de la mágica mula. Ea. ¿Que si le sacan partido al efecto tridimensional?, hombre, pues yo diría que sí, hay unos cuantos planos de la sierra acercándose a la cámara, milimétricamente paridos, y seguro que es de lo más diver verlos en una gran pantalla... pero más allá de eso, se trata, como siempre, de un adorno que no interfiere en la trama, por escueta que sea.
Total, que al final, y a pesar de todo (entre esos pesares que Adam Marcus, director del noveno "Viernes 13", es uno de los guionistas... ¡¡OUCH!!), la cosa se resuelve con bastante gracejo. Evidentemente olvidaros de la primera, incluso de la segunda (a la que le hacen un GRAN feo saltándosela, tratándose como se trata de la única continuación realmente directa, si no contamos la presente. By the way, en breve tendrá reseña propia... y una de bien gorda). Es más, aparcad los remakes y demás. Esto es otro rollo. Es terror moderno para adolescentes modernos, no hay atmósfera de ninguna clase, no hay miedo, supongo que hay sustos pero ninguno funcionó conmigo (¡¡ incluido el del espejo!!, ¡¡URGH!!) y en general, a nivel personajes, resulta previsible y moralista (el novio de la prota le pone los cuernos, así cuando lo maten no resultará tan traumático para la audiencia... ¡como si a mi me importara!). Peeeeero, no sería justo negarle ciertos atributos. Tenemos gore (sí, mucho CGI, aunque no todo... hay un jugoso aserramiento de torso que en 3D ha de ganar lo suyo), tenemos, como decía, algunos leves giros que nos sacan de la excesiva rutina y momentos guapos y atípicos, como cuando "Leatherface" persigue a la prota, sierra en ristre, en medio de una multitud que es testigo del horror (guiño incluido a "Saw"). Desafortunadamente este, "Cara de cuero" digo, gasta un aspecto muy poco "cool", posiblemente sea el peor "Leatherface" en cuanto a estética, pero también se reserva algún detalle majo, como el modo en que se sujeta la máscara.
Resumiendo, hay que ponerse a ver "Texas Chainsaw 3D" sabiendo lo que es, sin esperar nada especial, asumiendo que los tiempos han cambiado y que 1974 queda muy lejos... si lo logras, puede que hasta pases un buen rato y te entretenga. Vamos, conmigo lo consiguió.

Y por mala que sea, NUNCA será TAN HORRIBLE como aquel "La matanza de Texas, la nueva generación" de temible recuerdo.
No hace falta decir que ya está anunciada otra entrega para 2014.

jueves, 23 de mayo de 2013

TATTOOS DE CINE

Cuando me tatúo, lo hago siempre con mis personajes favoritos:


Leprechaun. Diseño de Vicente Vegas. El tatuador es un artista anónimo.


Zé do Caixao. Diseño de Vicente Vegas.
Tatuado por Bueno, en el magnífico estudio Tatoo Circus de Alcorcón.


miércoles, 22 de mayo de 2013

UM LOBISOMEM NA AMAZONIA

En los últimos años de vida, Paul Naschy logró salir de España para rodar películas en USA ( “The tomb of the werewolf” de Fred OlenRay  y “Contess Dracula´s orgy of blood” de Don F. Glut) o en Brasil, caso este de “Um lobisomen na amazonia”, mientras además curraba en este país que tanto le ha ninguneado, cosas tan potables como “Rojo sangre” o “La herencia Valdemar”. Lo curioso es que cualquiera de las películas que rodó aquí en los últimos años, ya sea porque efectivamente tienen más calidad o más gracia, son infinitamente mejores que aquellas que rodó en los países dónde tanto se le admiraba. Allí el Lon Chaney patrio fue pasto de los productos video cluberos más infames y cutres.
Pero el caso de su incursión en la tierra de las fabelas, es poco menos que deleznable.
Un remedo de conceptos lleno de guiños a todo tipo de películas de terror rodado en vídeo donde, efectivamente, Naschy es el protagonista, aunque da la sensación de que Iván Cardoso, uno de los directores punteros del fantástico brasileño, se toma a Naschy y al cine de terror en general a cachondeo. La película tiene poco presupuesto, de acuerdo, pero no por eso hay que exagerar lo “cool” de la propuesta y enfatizar en el humor voluntario, haciéndolo pasar por involuntario, que es lo que le pasa.
El Doctor Moreau, tras empollarse los cuadernos del Doctor Menguele, acude junto con su ayudante contrahecho Zoltar a algún lugar perdido de la Amazonia. Allí, crea una raza de Amazonas para no se qué cojones, mientras busca la cura de su enfermedad. Mientras, un grupo de jovencitos sin cerebro, son devorados por un hombre lobo. Y mira tu por donde, la licantropía resulta ser la enfermedad incurable del Doctor Moreau.
Una patochada mayúscula, con un Paul Naschy ya muy mayor, revolcándose con señoritas de dudoso buen ver, que para nada hace justicia a sus anteriores películas del hombre lobo, por mediocres que muchas de ellas pudieran ser. No en vano, al menos han evitado que esta fuera una más de la saga de Waldemar Daninsky, en pro al poupurri de referencias de la que se hace eco la historia.
Mala, antipática y aburrida, al menos nos echamos unas risas (en los momentos en los que se supone que no debemos) con las conversaciones, hablando todos los personajes en su idioma materno, el portugués, a excepción de Paul Naschy, que habla en perfecto castellano. Aún así, ni Naschy tiene problemas para comprender el portugués, ni el resto de los actores lo tienen para entender el castellano.
La cosa está en que a mí, que el Doctor Moreau se haya convertido en un hombre lobo, me parece una gilipollez total, y esta película me provoca vergüenza ajena. Ni lo exótico de su procedencia la salva de la quema.

martes, 21 de mayo de 2013

PENITENCIARÍA II

Algo de dinero le reportaría a Jamaa Fanaka la primera “Penitenciaría”, porque poco después, esta vez  ya despojado de ínfulas artísticas, rueda la secuela de su peli más famosa, con la siguiente premisa:
Estando Martell “Too Sweet” en libertad condicional, y llenándoseles a todos la boca con la frase “condenado por un crimen que no cometió”, pretende despojarse de su pasado boxístico carcelario al que, sin embargo, todos sus allegados quieren darle continuidad.
Un antiguo preso compañero suyo que se la tiene jurada porque nuestro protagonista no accedió a ser enculado por él en la celda, viola a una amiguita de Martell, por lo que de buenas a primeras, decide colgarse los guantes para demostrar que puede ser alguien (¡).
Así que en el gimnasio le colocan a los mejores entrenadores, entre los que figura Mr. T ¡¡haciendo de si mismo!!, con el fin de volver a prisión a disputar un combate. Será vencido, no sin recibir después la revancha. ¿Les suena esto?
Obviamente, para esta película, Fanaka se inspira indirectamente en la saga de “Rocky” que tan buenos resultados le dieron a su amigo Silvestre Stallone. De hecho, se rodó a la vez que “Rocky III”, y fue Stallone quién sugirió a Fanaka que contratara como actor a Lawrence Thero a.k.a. Mr.T, para  un papelito. Y ahí le tienen, haciendo sus apariciones como entrenador terriblemente vistosas, acompañado de una lámpara de genio que expulsa una suerte de humo violeta…
“Penitenciaría 2”, aunque menos pretenciosa que su predecesora, no llega al (mínimo) nivel de esta, y a pesar de ser más de género, sin embargo es terriblemente aburrida, larga, pero también se nota que el tema se termina ya con la primera película, y aquí ya es estirar el globo hasta que revienta.
Luego está el tema del humor; Fanaka se desmarca por ahí con un par de gags, que no obstante, no funcionan. No así las dosis de humor involuntario que también lo hay; valga como prueba el eterno plano final por el que, superpuesto, va apareciendo el rodillo de créditos en el que todos los actores, desde el ring, bailan y saludan a cámara, algunos de ellos con la expresión de “por favor que el director diga ¡corten!” en sus rostros.
En cuanto al plantel, además de León Isaac Kennedy y Mr. T (que hace de bueno, para cambiar de tercio), encontramos nombres a posteriori populares, como los de Ernie Hudson (visto en “Cazafantasmas” o “Kamikaze Detroit”), Glynn Turman (“Gremlins”, “Hombres de honor”) o un jovencito y diminuto Tony Cox, el elfo de “Bad Santa” y un habitual de las películas de Aron Seltzer y Jason Friedberg, quienes, por cierto, meten baza en la nueva “Scary Movie 5”.
Mala, malísima, sórdida y cutrona, “Penitenciaría 2” en realidad ha perdido todo con el paso de los años. Es prácticamente inaguantable. Aún así, Fanaka rodó, poco después, una tercera parte bastante superior, convirtiendo el pifostio en trilogía.

lunes, 20 de mayo de 2013

PENITENCIARÍA

Jamaa Fanaka, activista negro que iba predestinado a ser una especie de Spike Lee, pero que se quedó en el camino, rodó una trilogía en la que queriendo dejar su impronta como autor, lo que consiguió es dejar tres clásicos que en nuestro país tuvieron cierta repercusión, al menos en las estanterías de los vídeo clubs, donde se alquilaban como churros.
Me refiero a la saga de “Penitenciaría”, que creó escuela en lo que podíamos llamar “películas de boxeo carcelario”.
“Penitenciaría” cuenta la historia de un joven afro-americano (o sea, un negro), que  intentando salvar a una chica de la violación perpretada por un par de rednecks blancos (que le llaman asqueroso negro), acaba con ellos a golpes y con sus huesos en prisión. Allí, pronto se hace respetar por sus compañeros a base de puñetazos, y al ver su potencial, el alcaide le propone ingresar en el equipo de boxeo de la cárcel a cambio de la libertad condicional que se les ofrece como beneficio a quienes cooperan. Mientras somos testigos de los combates, lo somos también de los distintos dramas que viven los negros de esa prisión.
Obviamente, Fanaka (el exótico nombre del director es debido a su conversión a la nación del Islam) tiene trazos de artista en su película, rueda siempre con un gran angular, y las escenas en el patio de la cárcel parecen grabaciones caseras del interior de un hospital psiquiátrico, máxime cuando algunos de los personajes se dirigen directamente a cámara, para acentuar el dramatismo de la secuencia. Lo que pasa, es que el boxeo carcelario es un tema un tanto de género, y el exagerado activismo del director, hace que la película parezca una muestra más de “Blaxplotation”, cuando lo que pretende es hacer una película de contenido social. Al menos en esta primera entrega de la saga, que en las siguientes (Naxo, da buena cuenta de la tercera) se entregara voluntariamente a encaminar la saga  por unos cauces más palomiteros, eso es otro asunto.
Sexo rancio (ese negro moviendo la lengua a velocidad de vértigo sobre el pezón de una convicta), y una violencia brutal, tanto en los combates como en las peleas al margen, esos negros cachas y sudorosos, son los responsables del look de cine explotation de la película.
León Isaac Kennedy, que si que venía de la “Blaxsplotation” con títulos como “El Samurai negro”, protagoniza la película, y gracias a ella tomó cierta relevancia en films de este corte, y en otros de serie B.
Junto a él, actores negros recurrentes de la época y en el papel de alcaide, que curiosamente no es tan cabrón como se podía esperar en una peli de este tipo, tenemos al mítico Chuck Mitchell, o lo que es lo mismo Porky, de “Porky´s”.
Un clásico. Imposible aburrirse.

viernes, 17 de mayo de 2013

SYNGENOR, EL SOLDADO DEL FUTURO

Sigo encontrando a precios ínfimos ediciones de cochambre de esos, no se si decir, genios o manazas de DVDSpain, cuyos diseños de carátula logran lo que no logra nadie: que sus dvds echen para atrás. Sin embargo, yo los sigo consumiendo… no sin ciertas dificultades esta vez.
Se trata de una película tan, tan coñazo, rodada con tanta desidia, que entre la falta de concentración de un servidor ante tamaña mierda, y que no está explicada con demasiada habilidad, la sinopsis que alcanzo hacer es la siguiente:
Resulta que el gobierno ha creado una especie de súper soldado sintético para que campe por el desierto para hacer no se que demonios. Por otro lado, en un laboratorio han plagiado el soldado, y les ha salido un tanto defectuoso, por lo que a este le dará por asesinar a todo bicho que se meneé, además de  reproducirse asexualmente cada veinticuatro horas. Un gañán que se parece a Steve Guttenberg y una muchacha, investigaran en los dominios de su desquiciado creador, con el fin de poner fin a estos soldados asesinos con pinta de alienigenas.
“Syngenor, el soldado del futuro” es la enésima consecuencia de “Alien, el octavo pasajero” en el sentido de que, para diseñar sus soldados, se han basado, obviamente, en los diseños de Giger. No obstante, no dejan de ser señores disfrazados. Sin embargo, y lejos de parecerse a los de “Alien”, cuando hacen acto de presencia estos señores disfrazados, se asemeja mucho más a las “Monster movies” de los años cincuenta. La cabeza de los soldados es  rígida, no agitan ni una pestaña, y los actores se mueven torpemente dentro de su disfraz. No obstante, son el único motivo por el que ver la película, aunque esto no sea suficiente para justificar el visionado.
Por otro lado, como creador megalómano y  borracho de poder de los soldados plagiados, tenemos a un David Gale post “Re-animator”, que nos ofrece un recital de histrionismo en la recta final del film, que si que nos proporciona las risas que intuimos que vamos a sufrir antes de darle al play. Con todo, eso tampoco sería suficiente.
El hecho de que la película no contenga ni tan siquiera una gotica de sangre, cosa esta que pide a gritos, las eternas e insustanciales conversaciones que le dan grosor al metraje, y unas tetas metidas ahí con calzador, no provocan la solaz del espectador. El tempo interminable y lo estúpido de todo el tinglado hacen de “Syngenor, el soldado del futuro” uno de los zurullos más insoportables del mundo.
Dirige esto George Elanjian Jr. Cuya filmografía se reduce, como no, a programas y series de televisión.

jueves, 16 de mayo de 2013

VIERNES 13: EL FINAL, JASON SE VA AL INFIERNO

La lectura de "Making Friday the 13th, The legend of camp blood" (by David Grove) ha sido de lo más apasionante, y me ha animado a repasar algunos de los títulos que integran toda la saga. Especialmente aquellos que por lo general menos me funcionan. Lo intenté con la primera, la original, y ayer llegó el turno de la que, probablemente, más detesto, la nueve, de cuando la franquicia pasó a manos de "New Line" (tras su exitosa pero descendente trayectoria en las oficinas de la "Paramount") y estos pensaron que eran lo suficientemente listos como para facturar algo realmente diferente, original y novedoso con la serie. Bien, eso nos conduce a una pregunta que llevo haciéndome desde hace lustros y nunca nadie me ha sabido responder satisfactoriamente: ¿Por qué los mismos creadores de una obra son los últimos en comprender el verdadero valor de esta?, es decir, ¿cuando demonios entenderá Sean S. Cunningam, padre de "Viernes 13" y, probablemente, a la larga el mayor enemigo de "Jason Voorhees" con permiso de "Tommy Jarvis", que los elementos que más disfrutan/adoran los fans de la franquicia son aquellos que, precisamente, él se encabezonaba en eliminar a cada nueva entrega que producía?. Y cuando digo él, digo cualquier implicado en su confección. "Si hacemos un nuevo "Viernes 13", se acabó el campamento como escenario, se acabaron los adolescentes idiotas y sin personalidad puestos ahí para ser asesinados, se acabó la mera sucesión de crímenes espectaculares sin más y se acabó esa monótona máquina de matar cuadriculada que es "Jason"!". Vale, muy bien, pero es que... ¡¡eso es justo lo que queremos la mayoría de seguidores de "Viernes 13", COPÓN!!. ¿Cuándo coño lo entenderán?. Es un caso que se extiende a muchos otros cineastas y sus títulos de éxito (como Sam Raimi y "Evil Dead", por ejemplo). Claro, ante tales acusaciones podrían salir con un: "Ya lo sé, tío, pero estoy cansado de hacer siempre la misma peli, déjame al menos variar". "Vale, muy bien" sería la respuesta, "Pero entonces no digas que piensas en los fans, y que ellos son el público "target", porque no estás complaciéndoles lo más mínimo". Y oigan, no soy yo que desvarío... a las pruebas me remito: El intento de dar un giro narrativo y estético a las aventuras de "Jason" con la peli ahora comentada, y la simpática "Jason X", se saldó con un notable fracaso. ¿Cuando se recuperó?, pues cuando se recurrió de nuevo a los elementos clásicos, ya sea en "Freddy vs. Jason" (donde a pesar de la sombra de "Krueger", "Jason" se encuentra totalmente en su elemento, una trituradora de adolescentes calenturientos cuya zona de acción vuelve a ser "Crystal Lake") o, sobre todo, el remake oficial de la peli madre.
Sin embargo, hasta que Cunningham comprendió, pasaron años. Y tuvimos que sufrir títulos como este "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" con el apoyo de una "New Line" aún nadando entre las ganancias que le había aportado su propia franquicia, la de "Pesadilla en Elm Street" y, seguramente, mirando el material de partida por encima del hombro, convencidos de que era carnaza para tontos y cualquiera sería capaz de sacarle brillo, especialmente ellos, los padres de "Freddy Krueger". Así pues, lo que aquí tenemos es una trama bastante más liosa y, dato curioso, culebronesca de lo habitual en la franquicia de "Viernes 13". Veamos: La peli arranca muy bien, lo que en principio parece la típica secuencia de "chica bonita en cabaña solitaria que, de noche, se dispone a meterse en la ducha cuando de pronto aparece "Jason" y la persigue" termina derivando en una trampa creada para cazar al asesino (lo que explica por qué la moza en lugar de coger el coche para huir, se mete en el oscuro bosque... gracioso detalle que de entrada despista). "Jason" no solo pica, sino que es totalmente destruido por una granada que lo hace pedazos. Se llevan los restos a la morgue y allí el corazón cobra vida, induciendo a que el forense lo devore y, así, "Jason" se apodere de su cuerpo. De esta guisa decide regresar a "Crystal Lake" en busca de su hermana, personaje este del que no sabíamos absolutamente nada y al que jamás se había mencionado en ninguna de las pelis precedentes. ¿Por qué?, porque solo un "Voorhees" puede ser el recipiente para la reencarnación definitiva. Pero también solo un "Voorhees" puede fulminar a otro y resulta que la hermana de "Jason" tenía una hija que, vaya por dios, acude a "Crystal Lake". Claro que por ahí pulula su ex dispuesto a pararle los pies al psycho-killer quien, a lo largo de la peli, va cambiando de cuerpo (por cierto, ¿por qué antes de meterse en el de un policía bigotudo, se toma la molestia de afeitarle?). Lo que significa que el "Jason Voorhees" que todos amamos, con sus ropas roídas, su carne podrida y su entrañable máscara de hockey (en esta ocasión totalmente fusionada con el rostro) prácticamente solo asoma al principio y al final. Nomás. Aunque todavía hay algo peor: cuando sale del cuerpo de uno de sus poseídos, resulta ser un gusano de aspecto demoníaco. ¿¿Hein??. El caso es que los buenos ganan y, literalmente, "Jason" se va al infierno por efecto de una daga mágica. ¿¿Uh??. Unas manazas surgen de la tierra y lo arrastran para dentro, dando pie a uno de los momentos más comentados de la peli, la aparición de la garra de "Freddy Krueger", detalle este que daba totalmente pie a lo que aún tardaría unos años en llegar, el enfrentamiento de ambos iconos (que espero revisar en breve para comentar aquí).
Cuando se hizo un pase de prueba de "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" previo a su estreno, el público no tuvo una reacción demasiado positiva. De hecho, dijeron que echaban de menos al "Jason" de toda la vida y, sobre todo, que querían verle matar al menos a un par de campistas calientes. Los artífices de la peli no comprendían cómo su audiencia podía ser tan simple, cómo no eran capaces de apreciar esos personajes profundos con conflictos humanos, esa trama "compleja" repleta de elementos sobrenaturales, no podían comprender cómo, después de tanta mandanga, lo único que querían era ver LO DE SIEMPRE. Así que -la pela manda- se pusieron manos a la obra y rodaron una puñetera escena de campamentos. Pero de poco sirvió. Finalmente, y como decía, se estrenó, fue un pequeño fracaso y, en términos generales, nadie quedó demasiado contento con ella. De hecho, a su director, Adam Marcus (cuyo único mérito previo había sido currar de "chico pa todo" en la peli original), no le llovieron las ofertas. Y poco interesante hizo después, aunque ahora está currando en un remake de "Yo anduve con un zombie"... cinéfilos de pro, ¡¡agárrense que vienen curvas!!.
Recuerdo la primera vez que vi el póster de "Jason se va al infierno", con esa máscara plateada y ese gusano que NADA tienen que ver con los que luego aparecen en la película. Flipé. Realmente creí que aquello podía molar mucho. Luego, cuando el film aterrizó en los estantes de los video-clubs (ya que en España no pasó por salas), corrí a alquilarlo y verlo. Lo odié. Y durante muchos años, le he odiado. Puede que sea la entrega que más detesto. Con permiso de la octava... aunque en esta al menos sí sale "Jason". Ayer noche, dispuesto a verle el lado bueno, y hasta los topes de paciencia, fue la primera vez que lograba sacarle algo comedidamente positivo. Sobre todo en su tramo final. Aunque, no nos engañemos, sigo pensando que es muy mala, con unas pretensiones que no casan con lo que se supone que es, como si llevara un traje que le queda grande. Intenté consumirla evitando pensar en "Viernes 13" (algo jodidamente difícil). ¿Cómo sería tratándose de un film de terror noventero sin conexión alguna con una franquicia de tanto peso sentimental para el fandom?. Seguiría siendo mediocre, me temo. Estaban empeñados en otorgar dignidad a algo que, hablando claro, ni lo necesitaba ni lo quería. Ridículo.
Como datos curiosos y fricosos, caben mencionar las apariciones del "Necronomicón" de la saga "Evil Dead" y la caja del episodio del monstruo en "Creepshow", detalles estos puestos ahí para ganarse al fan, pero sin resultados óptimos. Comentar también que, como solía pasar a todas y cada una de las entregas de la saga, esta pseudo-novena parte sufrió los temibles avatares de la censura. Existen imágenes de una tipa desnuda partida por la mitad, verticalmente, durante el polvo de la tienda de campaña que luego no aparece en su debida escena. Aunque no hay que ir tan lejos, la caratula misma del vhs presenta la foto de un tio cocinado que tampoco vemos en el film. Y como funesto colofón, añadir que el doblaje es del todo infernal.
En el reparto nos encontramos con el inevitable Kane Hodder, el supuesto "Jason" oficial (aunque yo, confieso, tampoco le veo mayor mérito a eso de meterse una máscara y agarrar un machete) y a John D. LeMay quien, curiosamente, venía de protagonizar la infame serie de televisión "Misterio para tres", y digo infame por cual era su título original, "Friday the 13th: the series", sin ninguna vinculación con las pelis (solo su productor Frank Mancuso Jr. que pa algo fue el que tuvo la mala idea). De los resultones efectos especiales se ocuparon los chicos de la reputada "KNB Group" y.... poco más, la verdad.
Altamente olvidable (aaay, esos temibles años 90!!!).

LA NOCHE DEL CHIHUAHUA

Un joven amante de los cómics,  se traslada al nuevo piso que ha alquilado. Tras una conversación por facebook, planea una cita con una chica gótica que conoció. Justo en la noche en la que esa cita va a tener lugar, se presenta en casa un amigo, que le cuenta que días atrás fue mordido por un hombre lobo y que, precisamente esa noche, hay luna llena. Ante la incrédula mirada de nuestro protagonista, su amigo se transforma… pero lejos de parecer un aterrador hombre lobo, parece que está disfrazado de inofensivo perrito. Pronto se personarán en el piso la gótica, el hombre lobo que mordió a su amigo (y que no se transforma…) y su ex novia, en una noche en la que el enredo está servido.
La segunda película de Guillermo Grillo, financiada a base de “crowdfunding” y, a pesar de ello felizmente terminada, es una pequeña y agradable comedia dentro de los parámetros fantásticos, como acostumbra el director argentino.
Las comparaciones siempre son odiosas, y más cuando en términos presupuestarios, seguramente, los costes de esta sean bastante más bajos,  pero si la comparamos con “Fantasma de BuenosAires” lo cierto es que “La noche del chihuahua” es ligeramente inferior, pero no por ello, mala.
La película transcurre en un solo escenario, durante una sola noche. Consciente Grillo de ello, y de que una cosa así, resuelta a base de diálogos, puede llegar a cansar, apuesta por una duración de poco más de 64 minutos que dejan al espectador más que satisfecho.
La escena Argentina, que se prodiga sobretodo por pedantes co-producciones Hispano-argentinas, protagonizadas casi siempre por Ricardo Darín, está encorsetada del todo, y cuando nos referimos al cine independiente de género, siempre se apuesta por la exageración, el gore mal entendido y el humor cafre. Sin embargo, el cine de Guillermo Grillo resulta un oasis en el desierto. Rueda con poco una comedia de hombres lobo. No tiene dinero para el maquillaje, así que soluciona esto poniendo al actor una peluca, unas orejotas, unos colmillos y unos hocicos de pega; en definitiva, un disfraz. Pero lo grande, es que no se excusa por ello. Utiliza ese disfraz como parte del humor de la película y se construyen gags alrededor de su ridículo aspecto, lo que no deja de ser una muestra de honestidad, y de saber esquivar los contratiempos presupuestarios…hasta tal punto que es el horripilante disfraz lo que da título a la película.
A parte, esta recoge, con sus situaciones y diálogos, el espíritu del vodevil, que si en nuestro país representaban las películas de Mariano Ozores, en el suyo lo  representaban las de Olmedo y Porcel, con todos esos personajes entrando, saliendo y hablando en un solo escenario. Sin embargo, inexplicablemente rodada en blanco y negro, también se asemeja, por los mismos motivos antes explicados, a los indies Americanos, más concretamente al primer Kevin Smith y sus peroratas, lo que según se mire, no sería tan acertado, dado el contexto cómico y disparatado de la obra.
Con todo, estamos ante una película entretenida, dicharachera y, sobretodo, nada pretenciosa, lo que ya es mucho decir dentro de la cinematografía Argentina, todo ello servido de la mano de uno de mis directores Argentinos favoritos desde Hugo Sofovich.
Para sacar sus propias conclusiones, el director ha colgado en youtube, para deleite de todo el público, la película completa, así que si quieren verla, no tienen más que clickar aquí.

miércoles, 15 de mayo de 2013

ÉRASE OTRA VEZ

Durante un tiempo de mi vida casi, casi, me dio por seguir a este individuo, de frondosos bigotes, llamado Juan Pinzás. Cineasta con montones de cortometrajes de rollo artístico que, desde luego, no encajaba en el estándar del, casi extinto, cine español. Así que en plenos noventa lo intentó por otras vías, adscribiéndose al “Cine Dogma” creado y matado por Lars Von Trier. “Érase otra vez” era el primero de los tres títulos que se rodaron en España.
 El manifiesto “Dogma”, que muchos de ustedes ya conocerán, era de lo más atractivo, que si resumimos en términos coloquiales, vendría a ser el grabar películas de ficción, sin más medios que los disponibles, vamos, lo que llevo haciendo yo toda la puta vida. Y en principio todo aquello sonaba muy bien, e incluso la primera película de esta  “nueva” corriente cinematográfica, “Los idiotas”, era algo extraordinario. Claro, que todo esto, no era más que una pantomima de Von Trier, en la que ni los mismos autores respetaban las reglas y que, en cuanto dejó de dar dinero, murió. Pero a Pinzás le dio tiempo a hacerse un poco popular con una forma de hacer, cuya principal baza consistía en que el nombre del director no debía figurar en los créditos. Menuda panda de hipócritas.
“Érase otra vez” cuenta la historia de un grupo de personas que organizan una fiesta en el jardín de la casa de uno de ellos, con el fin de festejar el décimo aniversario de su promoción en la universidad. La vida de todos ellos ha cambiado, y esta reunión les servirá para ponerse al día. Durante ese fin de semana, saldrán trapos sucios a relucir y ocurrirán sucesos inesperados.
Bien, hay autores como Fernando Merinero o el propio Pinzás, que son bastante manazas haciendo cine. Si hubieran hecho cine en los setenta, serían algo así como Miguel Madrid, o Manuel Esteba, pero no. Han hecho cine en los noventa, donde los géneros están mal vistos y por lo que nuestro cine aboga es por la “intelectualidad” (lo cual es una paradoja, porque es un país como este, dónde el 90% de los espectadores que pasan por taquilla lo hacen para ver mainstream americano, es una utopía que el cine de contenido intelectual funcione… aunque se medio impuso, en lo que se refiere a la industrieja nuestra…) Así que estos dos hacen su cine intelectual de la mejor manera que pueden, tirando de métodos vanguardistas.¿Que es lo que pasa?, que no son intelectuales (o si lo son, lo son de medio pelo), por lo que su mirada hacia lo culto, hacia el público que ellos creen que les sigue, es demasiado exagerada, por lo que se convierten en una caricatura de si mismos. Digamos que, al igual que en muchas películas interpretadas por adolescentes, cuyos guiones están firmados por un guionista sexagenario, se utiliza un lenguaje que para nada es acorde con el lenguaje de la adolescencia actual, sino el que el guionista cree que  el lenguaje es, en las películas de estos autores, los diálogos y situaciones están escritas por “no intelectuales” que creen que en el mundillo gafapastil ocurre lo que ellos narran, cuando probablemente no sea así, por lo que todo es muy gracioso. No se si me he explicado bien, pero ahí lo dejo.
Mientras que a Merinero se le llena la boca diciendo que sus películas son éxitos en Nueva York (cosa esta que estaría por ver), aquí los únicos que muestran interés por su obra son los amantes del cine "trash" que le comparan con Tommy Wiseau, por ejemplo. Y Juan Pinzás, anda haciendo películas “Dogma” que son la puta risión por la baja estofa de los actores, las estúpidas situaciones que estos viven, los pedantes y prefabricados diálogos y la antipatía general que desprenden sus películas. Y este es el caso de “Érase otra vez”. Sus personajes son todos triunfadores del mundo del arte; periodistas, escritores, pintores, reivindican el porno como expresión artística, consumen cine de Fellini y Woody allen y compran obras de arte. Todo tan rebuscado, tan relamido y forzado (digamos que en el cine de, precisamente, Woody Allen todo esto surge de manera natural, pero aquí, no), que al final la película resulta tremendamente divertida, e incluso cómica. Lo cual convierte al cine de vanguardia español en el auténtico cine "trash" ibérico, cosa esta que es muy graciosa y que habría que reivindicar.
Y es que sus directores camuflan su estupidez y su inutilidad con ese halo intelectual y artístico, porque de otro modo, y haciendo lo que hacen, no serian tomados en serio de ninguna de las maneras. Y no les va todo lo bien que ellos querrían, pero tampoco les va tan mal. Porque yo estoy convencido de que a Pinzás lo que le gustaría es hacer películas de género, sino ¿a santo de qué sale Paul Naschy haciendo de jardinero en esta película?. ¿Por qué en su documental “Las imágenes perdidas. La otra mirada” se reúne con Paul Naschy y Javier Gurruchaga y no con otros personajes más afines al cine de vanguardia?. Obviamente, porque admira el trabajo de estos señores, muy alejado del de Lars Von Trier.
Por cierto, que cuenta la leyenda, que cuando estuvo Lars Von Trier en España, en una rueda de prensa, y le preguntaron por Juan Pinzás y el “Dogma Español”, este respondió no saber de que le estaban hablando, ni saber quien es ese señor. Así que si esto es cierto, la obra de Pinzás, mola mucho más.