viernes, 30 de septiembre de 2016

SUMMER CAMP

Se llama “Summer Camp”, pero no transcurre en ningún campamento de verano. Aunque lo parezca a priori, tampoco es un “Slasher”.  Vemos en los créditos bien en grande el nombre de Jaime Balagueró, pero no es el director.
Después de las pistas engañosas, al visionar la película, descubrimos que se trata de una vuelta de tuerca al concepto presentado hace ya algunos años en “Rec”, en el sentido de que los bichos que aquí aparecen son algo parecido a infectados, solo que para acabar de rematar, estos se convierten en zombies, demonios o lo que diablos sean bebiendo el agua de las instalaciones en las que se encuentran.
En co-producción con USA, la Filmax se gasta menos que un abuelo en turrón del duro para contarnos la historia de cuatro muchachos que acuden a una especie de caserón rural –al que nada más llegar, el guión tiene la excusa para justificar que no están en un campamento… y lo dicen de viva voz…¡manda cojones!- que va a servir como escuela de verano  para que un grupo de chavales aprendan Inglés con profesores nativos.
Un par de noches antes de la llegada de los críos a las instalaciones, nuestros monitores serán poseídos por demonios o algo así, y se atacarán unos a otros, matándose entre ellos. Pero a veces, los efectos de esta “posesión” –voy a llamarla posesión, porque hasta que no se descubre lo del agua no se sabe que cojones les pasa a estos- se pasan, afectando a los otros, entonces la película transcurre entre posibles combinaciones de personaje poseído que corre detrás del que no lo está para comérselo. Así  pues, con una cámara que se mueve en exceso, y más en las escenas más terroríficas,  los chavales se tiran corriendo para arriba y para abajo hasta el final de la película, en el que tomará protagonismo un palo con punta que aparece desde el principio, y que vaticina que alguno de esos mastuerzos acabará ahí ensartado para deleite del espectador, en algún momento de la película.
Bastante gore, un par de sustos resultones, no son suficientes para suplir el festival de clichés y el aburrimiento de los que la película hace gala.
Me ha parecido aburrida, sí, y peor aún, estúpida. Como si en ningún momento se supiera que hacer con el material del que se dispone. Porque lo del agua…. ¡Ay, lo del agua! Ni que estuviéramos viendo un reboot de “Me bebo tu Sangre”… Una mamarrachada.
Por lo demás, decir que el encabezamiento de una Review en IMDB reza “¿Dónde está Jason Voorhees cuando se le necesita?”, que en cines la vieron 2.729 espectadores (muy de tapadillo estrena en la actualidad la Filmax… ¿Chanchullitos? Nunca lo sabremos) y que despotricar aquí es una obviedad, porque sabía a lo que me enfrentaba antres de darle al play al reproductor.
Dirige el asunto Alberto Marini que ha trabajado de todo para la Filmax, y que tras cortos debuta en el largometraje con este producto. Marini tiene oficio, pero ¿De que sirve la técnica y el oficio cuando el talento no se aprende en ninguna escuela ni trabajando mucho? En cualquier caso, eso no es su culpa.
Muy mala. Sin novedad en el frente del cine Español. No solo el fantástico.